La entrega de la Llave de Oro de Melilla al Rey Felipe VI el pasado miércoles ha servido de base al presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, para establecer la simbología que hay detrás del citado detalle institucional: se le ha dado el instrumento para que abra la puerta a un mejor futuro para los melillenses. Imbroda está convencido, de hecho, de que esa visita real va a suponer "un antes y un después" y el nacimiento de una "Melilla nueva" mucho más próspera y encaminada a un desarrollo socioeconómico que favorezca a los ciudadano de manera que, además, los jóvenes encuentren las oportunidades laborales necesarias para poder en marcha aquí sus proyectos de vida.
Si Imbroda fue muy contundente para agradecer y poner negro sobre blanco la espectacular actitud positiva de los melillenses para recibir a don Felipe y doña Letizia, no lo fue menos para poner el acento en el discurso del jefe del Estado, muy similar al de Ceuta, principalmente en lo relacionado con su defensa de la españolidad y la advertencia velada de cara a terceros para que no confundan convivencia con debilidad, en clara alusión a Rabat.
En definitiva, calificó ese discurso del Rey como "potente, clarividente, diáfano" en todo lo relacionado con la españolidad melillense y, como tal, miembro indisoluble también de Europa. Tan es así que el presidente de la Ciudad no duda en que comienza una nueva etapa para la ciudad basada en mayores dosis de estabilidad y certezas, lo cual, siempre subraya, permitirá que puedan llegar inversiones, la implantación y la creación de nuevas empresas.
Tiene muy presente, en ese sentido, que con esa "llave" que trajeron los Reyes se abre la puerta a una mayor presencia del Estado a nivel presupuestario y legislativo, así como para que aumente el número de miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad de forma permanente, y la ampliación de efectivos de las Fuerzas Armadas, entre otras medidas que, según dijo, se adoptarán si Alberto Núñez Feijóo llega a la Moncloa tras las elecciones del próximo 29 de noviembre.








