La normalidad ha regresado a la frontera de Beni Enzar, aunque con matices. Después de los momentos de incertidumbre vividos la semana pasada por la crisis migratoria, este martes el paso entre Melilla y Marruecos ha recuperado la actividad habitual de la Operación Paso del Estrecho (OPE). Pero las largas esperas siguen siendo la tónica para quienes cruzan en coche.
La imagen era clara desde primera hora. Dos carriles abiertos. Uno para los residentes y otro reservado a los viajeros de la OPE. La fila de vehículos era considerable y superaba el propio paso fronterizo hasta llegar a la rotonda. En cambio, el tránsito de peatones era completamente distinto. No había cola y el acceso se realizaba con rapidez.
El calor tampoco ayudaba. Bajo un sol intenso, cientos de familias aguardaban dentro de sus coches con paciencia. Muchos viajaban para visitar a familiares en Marruecos. Otros simplemente trataban de continuar un viaje que ya acumula demasiadas horas de espera.
Una de las personas consultadas reconocía que el tiempo de espera se hacía pesado. "Ahora, con mucho sol aquí, estamos sufriendo y tardas mucho", explicaba. Aun así, aseguraba que el objetivo del viaje compensaba la espera. "Vamos a ver a la familia en Marruecos y todo va a estar bien".
Preguntado por la posibilidad de que la frontera vuelva a cerrarse si se repite una situación como la de la semana pasada, admitía que existe preocupación. "Sí preocupa, pero no tenemos nada que hacer. No queda otra".
No todos compartían esa tranquilidad. Otro viajero mostraba su desesperación después de pasar buena parte del día atrapado en la cola. "Estamos aquí desde las ocho de la mañana esperando a ver si podemos salir. Al ritmo que van, creo que hasta las diez o las doce de la noche no salimos".
Explicaba además que utiliza Melilla porque el viaje resulta más económico que hacerlo directamente por otros puertos hacia Marruecos. Y si la frontera volviera a cerrarse, decía resignado que no tendría más remedio que cambiar sus planes. "Si se cierra la frontera ya no nos queda otra que irnos desde Marruecos, pero mientras tanto seguiremos entrando por Melilla, aunque tenga que estar aquí catorce horas".
También hubo quien puso el foco en la atención que reciben los viajeros. Un melillense considera que las administraciones deberían mejorar los servicios para quienes esperan durante horas. A su juicio, hacen falta más puntos de agua, más zonas con sombra y un puesto de asistencia para atender posibles mareos o problemas derivados del calor, especialmente entre personas mayores y niños.
Sobre un posible nuevo cierre de la frontera, aseguraba que no le preocupa especialmente porque ahora está de vacaciones, aunque reconocía que la incertidumbre siempre está presente.
La escena más dura la protagonizaban quienes llevaban horas bajo el sol junto a sus familias. Un viajero lamentaba que muchas personas recorren más de 1.500 kilómetros para pasar unos días con sus seres queridos y terminan atrapadas durante horas en la frontera. Mientras esperaba su turno, resumía el sentimiento de muchos con una frase que refleja la incertidumbre que rodea estos desplazamientos: "La fecha de llegada a Melilla la sabes, pero la de salida no la sabes". Esa es, hoy por hoy, la mayor preocupación de quienes cruzan por Beni Enzar.








