La Comisión Islámica de Melilla (CIM) ha querido transmitir sus "más sinceras felicitaciones" a toda la comunidad musulmana de nuestra ciudad con motivo de la celebración de Eid al-Fitr.
“Una fecha tan especial que marca el final del sagrado mes de Ramadán. Después de un mes de ayuno, reflexión y acercamiento a Al-lah, este día nos brinda la oportunidad de reunirnos en fraternidad y alegría, reforzando los valores de solidaridad, generosidad y gratitud”.
La CIM ha remarcado que el Eid al-Fitr es un momento de celebración, pero también de reflexión sobre los aprendizajes adquiridos durante el sagrado mes de Ramadán: La paciencia, la compasión y el compromiso con el bienestar de los demás.
“Que este Eid sea un día de felicidad para todas las familias, un momento de unidad y amor, donde reine la paz y la armonía en nuestros corazones y hogares. Pedimos a Al-lah que acepte nuestros ayunos, oraciones y buenas acciones, y que nos conceda fuerza y sabiduría para seguir caminando por la senda del bien”.
Asimismo, esta entidad ha aprovechado esta ocasión para hacer un llamamiento a la concordia y la convivencia, principios fundamentales, han dicho, que debe regir en la sociedad melillense.
“Que este Eid nos inspire a seguir construyendo un mundo basado en el respeto mutuo, la justicia y la compasión”.
En definitiva, desde la Comisión Islámica de Melilla han enviado sus mejores deseos a todos los "hermanos y hermanas en la fe". Además, les ha deseado que este día esté lleno de bendiciones, prosperidad y momentos inolvidables junto a sus seres queridos.
"¡Eid Mubarak! ¡Que Al-lah os colme de felicidad y paz!"
Eid al-Fitr
El Eid al-Fitr, conocido como "la fiesta de la ruptura del ayuno" marca el final de un mes de ayuno en Ramadán. Por lo general, es una ocasión en la que familiares y amigos se reúnen y celebran juntos el fin de un mes de abstinencia de alimentos y bebidas durante el día. Las mesas se llenan de suculentos banquetes y de alegría, mientras los más pequeños reciben regalos.
No obstante, es una oportunidad para la evaluación personal y para decidir qué hábitos y prácticas adquiridas durante Ramadán deberían mantenerse y perfeccionarse en cada uno. En definitiva, se trata de un momento de autoevaluación y de mantenimiento de la conexión con Dios.