Garantizar el mantenimiento higiénico-sanitario de las instalaciones y prevenir la proliferación de la bacteria Legionella pneumophila. Ese es el objetivo del Gobierno de Melilla, que ha sacado a concurso por 528.293 euros el servicio de control y prevención de la legionelosis en 31 centros docentes públicos de la ciudad.
El contrato tendrá una duración inicial de dos años, desde el 1 de diciembre de 2026 hasta el 30 de noviembre de 2028, con posibilidad de prorrogarse durante otros dos años. De ejecutarse todas las prórrogas previstas, la prestación se extendería así durante un máximo de cuatro años.
Este plan responde a la finalización, el próximo 30 de noviembre, del contrato actualmente vigente y a la necesidad de mantener este servicio en las escuelas públicas de Educación Infantil y en los colegios de Educación Infantil, Primaria y Educación Especial dependientes de la Administración melillense.
Según recoge la documentación del expediente a la que ha accedido este periódico, estos centros concentran diariamente a un elevado número de usuarios, entre alumnado y trabajadores, por lo que la Administración considera necesario mantener sus instalaciones en unas condiciones higiénico-sanitarias adecuadas para evitar la aparición y proliferación de la bacteria.
La asistencia deberá desarrollarse de acuerdo con las exigencias establecidas en el decreto vigente que regula los requisitos higiénico-sanitarios para la prevención y control de la legionelosis. Precisamente, una de las razones que explican el importe del nuevo contrato es la necesidad de adaptar las prestaciones a las exigencias de esta normativa, que ha incrementado la frecuencia de algunos controles respecto a la anterior contratación.
Entre las actuaciones previstas figura la revisión del funcionamiento general de las instalaciones, que tendrá una periodicidad anual y permitirá comprobar el estado de conservación y limpieza y detectar la posible presencia de sedimentos, incrustaciones, productos de corrosión o lodos. Cuando se detecte algún componente deteriorado, habrá que proceder a su reparación o sustitución.
Cambios legislativos en las frecuencias de control
Una de las novedades se encuentra en la frecuencia de las tareas de limpieza y desinfección de acumuladores y termos, que deberán realizarse cada tres meses, frente a la periodicidad anual contemplada anteriormente. Estas actuaciones podrán llevarse a cabo mediante choque térmico o a través de productos desinfectantes homologados, siguiendo el protocolo establecido por decreto.
También se establece una revisión mensual del estado de conservación y limpieza de depósitos y acumuladores, así como de los puntos terminales, como grifos y duchas. En este último caso, las inspecciones se realizarán sobre un número representativo y de forma rotatoria, de manera que a lo largo del año se hayan revisado todos los puntos terminales de cada instalación.
El programa incluye además la purga mensual de las válvulas de drenaje de las tuberías y la purga semanal del fondo de los acumuladores. Los equipos destinados al tratamiento del agua deberán comprobarse mensualmente para verificar que funcionan correctamente.
Otro de los controles previstos afecta a las instalaciones que no se encuentren en uso. En estos casos, los grifos y duchas deberán abrirse semanalmente, dejando correr el agua durante unos minutos.
Controles diarios de temperatura y pH
El pliego que ha puesto en marcha el Gobierno de Melilla establece igualmente que la temperatura del agua caliente sanitaria deberá superar los 60 grados en los acumuladores y los 50 grados en los puntos terminales, con controles de carácter diario. La frecuencia de las comprobaciones microbiológicas y fisicoquímicas también se incrementa y el análisis de aerobios y el control del hierro total deberán realizarse trimestralmente, mientras que la comprobación de la turbidez tendrá carácter semanal mediante lectura automática.
Por su parte, el control del pH deberá realizarse diariamente mediante lectura automática, frente a la periodicidad mensual que se contemplaba anteriormente. Uno de los cambios incluidos afecta asimismo a las tomas de muestras para detectar la presencia o ausencia de Legionella pneumophila, que pasan de realizarse con carácter anual a una periodicidad mensual, de acuerdo con las nuevas exigencias legales.
El conjunto de estas actuaciones permitirá mantener una vigilancia continuada sobre las instalaciones susceptibles de generar las condiciones que favorecen la proliferación de la bacteria, especialmente aquellas relacionadas con los sistemas de agua. La previsión es que el nuevo servicio esté operativo a partir del 1 de diciembre de 2026, una vez concluya el contrato actualmente vigente.








