La Consejería de Fomento ha puesto en marcha este lunes las obras de asfaltado de la calle Vía Láctea, ubicada en la Cañada de Hidum. Se trata de una intervención de gran calado dentro del plan integral que el Gobierno local está ejecutando para mejorar las infraestructuras viales en todos los barrios de Melilla.
La actuación comprende la renovación de 24.000 metros cuadrados de pavimento, en un tramo que va desde el final de la carretera Hidum hasta la zona de Altos de Cabrerizas. Según explicó el consejero de Fomento, Miguel Marín, la obra supone una inversión final de 1.006.000 euros, después de que el proceso de licitación redujera el coste inicial de 1.107.000 euros en algo más de 101.000 euros. El plazo de ejecución estimado es de cuatro meses, aunque podría reducirse a dos o tres, dado que gran parte del trazado es recto y permite un desarrollo más ágil de los trabajos.
“Era una actuación necesaria, y se enmarca dentro del programa de asfaltado que estamos llevando a cabo en todos los rincones de nuestra ciudad”, subrayó Marín. El consejero reiteró que el compromiso del Ejecutivo local es continuar con esta política de mejora de las calzadas hasta el final de la legislatura.
Transformación urbana
La intervención en Vía Láctea no es un hecho aislado. Forma parte de una estrategia mucho más amplia que la Ciudad Autónoma está desarrollando para mejorar la calidad de vida en todos los barrios, especialmente aquellos que históricamente han recibido menos inversión en infraestructuras básicas.
En ese contexto, la renovación del asfaltado en la Cañada de Hidum se suma a otras actuaciones importantes ya en marcha o anunciadas. Una de las más destacadas es el plan de sustitución integral de la iluminación pública en la Cañada y en Reina Regente, una medida que busca mejorar la seguridad, eficiencia energética y sostenibilidad en estas zonas. El proyecto contempla la renovación completa de las luminarias y su adaptación a nuevas tecnologías más respetuosas con el medio ambiente, lo que supondrá una mejora significativa en la percepción de seguridad y habitabilidad del entorno.
Además, el Gobierno local continúa con otros trabajos orientados a reducir la brecha entre el centro y los barrios periféricos, tal y como reflejan las recientes actuaciones descritas en distintos puntos de la ciudad. Entre ellas, destacan labores de accesibilidad, reurbanización de espacios públicos, arreglo de aceras y creación de nuevos viales para conectar mejor a las barriadas con el núcleo urbano.
“Estamos acercando los barrios al centro”, dijo Marín hace unas semanas al presentar uno de estos proyectos. La idea es que ninguna zona quede atrás en términos de inversión, y que los vecinos de barrios como la Cañada o Reina Regente puedan disfrutar de calles renovadas, mejor iluminación, seguridad vial y accesos dignos.
Modelo más equitativo
Con el asfaltado de Vía Láctea, la Ciudad continúa materializando un modelo de desarrollo urbano más equitativo, en el que la distribución de recursos no se concentre exclusivamente en el centro, sino que alcance a todos los barrios. La mejora del pavimento no solo repercute en la seguridad del tráfico rodado y peatonal, sino también en la calidad del aire, el confort acústico y la imagen general de los entornos urbanos.
Desde la Consejería de Fomento se insiste en que esta será solo una de muchas actuaciones previstas dentro del calendario de obras públicas. Marín ya ha adelantado que la hoja de ruta del Gobierno pasa por seguir ejecutando mejoras similares en otros puntos de la ciudad, con el objetivo de que al final de la legislatura todos los barrios hayan recibido algún tipo de actuación significativa.
Esta planificación se alinea con las demandas vecinales y con una visión de ciudad más cohesionada e inclusiva. “Vamos a seguir con esa política de mejora continua, con la intención de que todos los barrios de Melilla estén en condiciones óptimas en cuanto a movilidad y servicios públicos”, concluyó el consejero.








