La ciudad de Melilla vivirá un acontecimiento sin precedentes el próximo 22 de abril: dos cruceros atracarán de forma simultánea en el puerto local, marcando un antes y un después en la historia del turismo de cruceros en la ciudad. El anuncio lo ha realizado Manuel Ángel Quevedo, presidente de la Autoridad Portuaria, después de que la noticia fuera adelantada por Ernesto Monteiro, director general de Port Melilla, en el evento sobre turismo de cruceros organizado por El Faro y Clúster Melilla.
Quevedo, además, ha subrayado la importancia estratégica de esta operación tanto desde el punto de vista turístico como logístico.
Los buques amarrarán en los muelles Nordeste 2 y Nordeste 3, los más grandes del puerto melillense, en una disposición perpendicular que ofrecerá una imagen inédita y emblemática. Este hecho no solo representa un atractivo visual, sino que implica un gran reto organizativo, ya que se prevé la llegada de unas 4.000 personas en un mismo día, sin contar a los tripulantes que también podrían desembarcar.
Según explicó Quevedo, el volumen de pasajeros obliga a activar un operativo especial para atenderlos de forma adecuada y garantizar que su experiencia en la ciudad sea positiva. “Si somos capaces de atender a miles de personas en un espacio pequeño y en un tiempo corto, estamos perfectamente preparados para cualquier turista que llegue por barco o por avión y quiera pernoctar varios días en la ciudad”, afirmó el responsable portuario.
Uno de los factores destacados es el perfil de los tripulantes, a quienes se considera un segmento de consumo elevado. Al haber pasado largos periodos embarcados, suelen aprovechar las escalas para abastecerse de productos básicos y realizar compras, lo que genera un impacto económico directo en los comercios locales. Este aspecto también ha sido valorado como una oportunidad para dinamizar la actividad comercial durante esa jornada.
La planificación contempla la organización de al menos 35 excursiones diferentes para distribuir a los visitantes en grupos y evitar la saturación de los puntos de interés turístico. Lugares como las cuevas del Conventico, que cuentan con un aforo limitado de 15 personas cada 20 minutos, requieren una programación milimétrica para garantizar su aprovechamiento. “No podemos despachar a más de 45 personas por hora, o 60 si se hace una visita rápida”, explicó Quevedo en declaraciones recogidas en medios locales.
Otro de los aspectos que se tendrá en cuenta es el porcentaje de pasajeros que decide no bajar del barco, una variable que puede oscilar entre el 30 y el 40 por ciento dependiendo del perfil del crucero. Sin embargo, el presidente de la Autoridad Portuaria indicó que en Melilla se observa una tendencia creciente de cruceristas que optan por descubrir la ciudad, lo cual supone una oportunidad para seguir posicionando el destino.
Más allá del impacto inmediato, la jornada del 22 de abril se plantea como una prueba de fuego para evaluar el grado de preparación de la ciudad en el ámbito del turismo de cruceros. Quevedo destacó que este tipo de turismo es muy exigente, ya que obliga a las administraciones a coordinar múltiples factores en lapsos de tiempo muy reducidos: traslados, visitas, personal bilingüe, servicios de restauración, guías turísticos y seguridad, entre otros.
En este sentido, el presidente del Puerto subrayó que si Melilla es capaz de gestionar eficazmente esta operación, se fortalecerá su imagen como destino preparado y confiable dentro del mercado de cruceros. “Todo lo que son las excursiones, las relaciones, los museos, todas las actividades que estén programadas para esos cruceros y, además, con guías en idiomas, van a estar preparadas”, apuntó.
Este hito se enmarca en una estrategia más amplia del Gobierno local y la Autoridad Portuaria para convertir al turismo en uno de los motores económicos de Melilla. Quevedo recordó que esta apuesta comienza a dar frutos tangibles y visibles, y que la llegada de los dos cruceros es una muestra clara del trabajo de posicionamiento realizado en los últimos años.
En declaraciones anteriores, el propio Quevedo había señalado que el turismo de cruceros representa una oportunidad única para Melilla, pero también plantea importantes exigencias operativas. En una entrevista recogida por El Faro de Melilla, explicó que este tipo de visitantes requiere una atención rápida, personalizada y profesional, ya que el tiempo de estancia es limitado y la experiencia debe ser memorable para generar retorno y buena imagen del destino.
Por tanto, la jornada del 22 de abril no será solo un acontecimiento anecdótico, sino un evento estratégico con implicaciones importantes a medio y largo plazo. Para Melilla, la llegada simultánea de dos cruceros y miles de personas supone un desafío, pero también una oportunidad para demostrar que puede competir con otros puertos del Mediterráneo en el mercado de cruceros.
La ciudad ya se prepara para estar a la altura del reto, con la confianza de que una gestión eficaz de este tipo de escalas contribuirá a consolidar su presencia en las rutas turísticas marítimas más importantes.








