La calle Fernando Belmonte Montalbán, en el barrio del Industrial, cuenta desde este martes con una placa que recuerda la figura y el legado de quien trabajó durante años por Melilla desde el periodismo, la cultura y la convivencia. El homenaje, celebrado en el Edificio Corea, reunió a familiares, amigos, compañeros y representantes de la vida política y cultural de la ciudad.
La inscripción de la placa resume el motivo del reconocimiento: "La Asamblea de Melilla a Fernando Belmonte Montalbán, por su compromiso con la convivencia y su valiosa contribución a la recuperación de nuestra memoria histórica y visual".
No era una calle nueva. El nombre de Fernando Belmonte ya estaba allí. Lo que se ha hecho ahora es dejar constancia, en un lugar visible, del agradecimiento de la ciudad a una persona cuya trayectoria estuvo ligada a algunos de los proyectos culturales y sociales más importantes de las últimas décadas.
La consejera de Cultura, Fadela Mohatar, destacó que la decisión de rendirle este homenaje fue aprobada por unanimidad por la Asamblea de Melilla. "Fernando Belmonte Montalbán merece una calle, merece un espacio en nuestros recuerdos y en nuestra memoria", afirmó durante su intervención.
Mohatar recordó el compromiso personal de Belmonte y su capacidad para encontrar lo mejor de las personas y de los proyectos en los que participaba. También repasó algunas de las iniciativas a las que contribuyó, como la Asociación Nana, la Escuela de Flamenco, Oxígeno Laboratorio Cultural y el Pacto Local por la Interculturalidad.
Son proyectos que, con el paso del tiempo, han seguido creciendo y formando parte de la vida de Melilla.
Uno de los aspectos más destacados de su trayectoria fue su participación en la recuperación de la memoria audiovisual de la ciudad. Mohatar recordó su trabajo en el Archivo Histórico Audiovisual, una colección documental que permite conservar imágenes y testimonios de la historia reciente de Melilla.
El presidente de la ciudad, Juan José Imbroda, también destacó esa aportación. Recordó que el archivo ya lleva el nombre de Fernando Belmonte desde hace aproximadamente una década y que su trabajo permitió reunir documentos de un valor incalculable.
"El trabajo que hizo Fernando en el pacto de la interculturalidad o la convivencia no tiene precio", afirmó Imbroda. Para el presidente, Belmonte "marcó camino y dio ejemplo" en una cuestión que sigue siendo fundamental para la ciudad.
Imbroda recordó, además, la relación que mantuvo con él a lo largo de los años. Explicó que, aunque en un principio partían de posiciones diferentes, sus caminos terminaron acercándose. "Al final fueron líneas convergentes", señaló.
También tuvo palabras para su personalidad. Habló de su "fina ironía y su sarcasmo", así como de una manera de expresarse que dejaba huella entre quienes lo conocían. "Melilla le debe mucho a Fernando", concluyó.
La intervención de Irene Flores, viuda de Belmonte, estuvo marcada por la emoción. Agradeció la presencia de todos los asistentes y el respaldo del Gobierno de la ciudad y de la Asociación de la Prensa a esta iniciativa.
Flores definió a Fernando como "un hombre singular", poco apegado a los protocolos y con una especial capacidad para "tender puentes". Pero, sobre todo, quiso recordar que su trabajo no terminó con su ausencia.
"Ese legado, tanto en el archivo como en el pacto por la interculturalidad de Melilla, es algo que hay que seguir construyendo", afirmó. Para ella, el archivo audiovisual es mucho más que una colección de documentos y el pacto por la interculturalidad debe entenderse como algo más que una declaración.
La viuda de Belmonte también reivindicó su faceta como periodista y testigo directo de la transformación de Melilla durante las últimas décadas del siglo XX. "Ojalá yo sea capaz de recuperarlo", expresó al referirse a ese legado.
El homenaje contó asimismo con la participación de la Asociación Nana. Su presidenta, Natalia Díaz, recordó el apoyo que Fernando prestó al proyecto desde sus comienzos. "Nos conoció, nos leyó y nos llevó hasta aquí", señaló.
Díaz explicó que la asociación conserva entrevistas y materiales de aquella etapa inicial, cuando el objetivo era crear espacios de interculturalidad, escucha y expresión para los niños y niñas que más lo necesitan.
Varias niñas de Nana también participaron en el acto con un mensaje sobre el valor del arte como herramienta para expresar emociones y unir a las personas. "El arte es nuestra voz cuando no tenemos palabras", afirmaron.
Con el descubrimiento de la placa, la ciudad vuelve a recordar a Fernando Belmonte Montalbán. Su nombre ya forma parte del callejero y del Archivo Histórico Audiovisual. Ahora, también queda en esta inscripción el reconocimiento a una trayectoria dedicada a la convivencia y a conservar la memoria de Melilla.








