El musicólogo y profesor del Departamento de Música del IES “Virgen de la Victoria”, Julio Francisco González Jiménez, participó el pasado 6 de julio en el 28th International Wind Music Conference IGEB, considerado el congreso de mayor relevancia internacional sobre bandas de música y celebrado en la ciudad de Berna, en Suiza. Durante su intervención, el investigador presentó la comunicación titulada “An examination of the historical context and institutional role of military bands in the Spanish Protectorate of Morocco (1900-1930)”.
La ponencia se centró en el estudio del papel desempeñado por las bandas de música militares en el Protectorado español de Marruecos durante el primer tercio del siglo XX. El trabajo puso de relieve la importancia de estas agrupaciones no solo en el ámbito castrense, sino también en los planos cultural y social, donde ejercieron una notable influencia en la vida cotidiana de la población.
La investigación sitúa el origen de este contexto en la Guerra del Rif, resultado de los conflictos entre España y Marruecos iniciados en el siglo XIX. En ese escenario, las bandas de música militares mantuvieron una presencia permanente en las distintas posiciones del Protectorado, convirtiéndose en un elemento habitual de la actividad militar y de la representación institucional.
A comienzos del siglo XX, las bandas de música de infantería y las charangas de los batallones de cazadores se encontraban reguladas por el Reglamento de 1875. Estas agrupaciones estaban dirigidas por un músico mayor, figura que asumía la responsabilidad de dirigir a la banda, formar a sus integrantes, además de componer y adaptar obras para su interpretación.
El estudio también analiza las dificultades a las que se enfrentaban los directores de estas agrupaciones. Entre los principales problemas se encontraban la constante renovación del personal, la escasez de ensayos, la falta de apoyo de algunos oficiales y las limitaciones técnicas de los músicos. Estas circunstancias se hacían especialmente evidentes en el Protectorado de Marruecos, donde las condiciones de trabajo resultaban más complejas.
Las bandas militares desempeñaban un papel destacado en numerosos actos oficiales y ceremoniales. Su participación era habitual en desfiles, juras de bandera, desembarcos de tropas, misas de campaña y actos diplomáticos e institucionales. A través de estas intervenciones, contribuían a reforzar el simbolismo y la representación del ejército en el territorio.
Sin embargo, su actividad iba más allá de las funciones estrictamente militares. Las agrupaciones ofrecían conciertos públicos en diferentes espacios, entre ellos el Parque Hernández de Melilla, convirtiéndose en el principal medio de difusión musical de la ciudad. Estos recitales favorecieron nuevas formas de ocio y de sociabilidad y acercaron la música a un amplio sector de la población.
En este tipo de conciertos, el pasodoble se consolidó como el género más interpretado, seguido de la zarzuela y la ópera. Las transcripciones realizadas por los músicos mayores permitieron además que obras concebidas originalmente para orquesta pudieran ser interpretadas por las bandas y llegar a un público más numeroso.
La investigación presentada por Julio Francisco González concluye que las bandas militares desempeñaron un papel que trascendió el ámbito del apoyo al ejército. Según el estudio, estas agrupaciones tuvieron una relevancia esencial en la vida cultural de Melilla y del Protectorado español de Marruecos, donde ofrecieron más de 400 conciertos y contribuyeron a la difusión de géneros como la ópera y la zarzuela.
El trabajo pone de manifiesto que estas formaciones musicales se consolidaron como un importante agente de integración social y cultural durante el primer tercio del siglo XX, dejando una huella significativa en la actividad musical y en la vida pública de Melilla y del Protectorado.








