La presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Isabel Perelló, ha recibido la Medalla de Oro del Ilustre Colegio de Abogados de Melilla, una distinción con la que la institución reconoce su trayectoria profesional, su compromiso con el derecho público y la independencia judicial. Durante el acto, Perelló ha compartido el reconocimiento con sus compañeros de la carrera judicial y ha destacado la importancia de garantizar el Estado de derecho.
La magistrada ha agradecido al colegio melillense la concesión de esta distinción, que ha recibido como un motivo de orgullo, pero también como una responsabilidad. En su discurso, ha subrayado que el reconocimiento trasciende a su persona y se extiende a todos los integrantes de la carrera judicial.
Perelló ha aprovechado su intervención para referirse a la situación que atraviesa Ceuta tras los acontecimientos de los días 30 y 31 de julio. Ha expresado su preocupación por la crisis que afecta a la ciudad hermana y ha tenido un recuerdo para quienes perdieron la vida en aquellas circunstancias.
La presidenta del CGPJ ha asegurado que los ciudadanos pueden confiar en el compromiso del Poder Judicial con el cumplimiento de la legalidad y la protección de sus derechos. También ha defendido la necesidad de preservar la integridad de las fronteras y mantener un control ordenado de los accesos, con todas las garantías previstas en el ordenamiento jurídico.
En este sentido, ha recordado que el Consejo General del Poder Judicial es consciente de las particularidades de Melilla y Ceuta y de las necesidades específicas de ambas ciudades autónomas. Según ha explicado, estas cuestiones forman parte de la atención permanente de la institución, especialmente en lo relativo al buen funcionamiento de la Administración de Justicia.
Independencia judicial
Uno de los ejes centrales de su discurso ha sido la independencia judicial, que ha definido como uno de los pilares fundamentales de la democracia constitucional. "La independencia de nuestros jueces no debe ser considerada nunca como un privilegio. Todo lo contrario, se trata de una verdadera garantía para todos los ciudadanos".
Perelló ha defendido que el Poder Judicial debe mantener su papel como contrapeso de los poderes Legislativo y Ejecutivo, garantizando que tanto los ciudadanos como los responsables públicos estén sometidos a la ley. Asimismo, ha reivindicado el trabajo riguroso de jueces y magistrados y su compromiso con los derechos y las libertades.
La presidenta del Supremo también ha destacado el papel de la abogacía como colaboradora esencial de la Administración de Justicia. A su juicio, los abogados dan voz a los intereses de los ciudadanos y contribuyen a que los tribunales puedan cumplir su función.
Por ello, ha considerado especialmente importante mantener el diálogo entre jueces y abogados en una etapa de cambios para la Administración de Justicia. La cooperación entre ambos colectivos, ha señalado, resulta fundamental para ofrecer respuestas judiciales de calidad.
Reconocimiento
La ceremonia ha servido también para reconocer la trayectoria de otros profesionales del ámbito jurídico. Perelló ha felicitado a los nuevos letrados que comienzan su ejercicio profesional, a quienes cumplen 25 años de actividad y a la comisión del turno de oficio por su trabajo.
Además, ha dedicado unas palabras a María del Carmen Blanco, con motivo de su jubilación tras 40 años de ejercicio profesional, buena parte de ellos vinculados al turno de oficio. También ha recordado a título póstumo a María Paz Ojeda, considerada la primera abogada laboralista de la historia del colegio.
Perelló ha aprovechado estos homenajes para reconocer la contribución de las mujeres al mundo jurídico, muchas veces de manera silenciosa. Finalmente, ha defendido la legitimidad de la crítica a las instituciones, aunque ha advertido de que no debe confundirse con la descalificación personal.
La magistrada ha cerrado su intervención agradeciendo de nuevo la medalla y reconociendo el trabajo de los abogados, jueces y magistrados, especialmente de quienes desarrollan su labor en destinos con mayores dificultades o sufren presiones que ha calificado de "totalmente inaceptables e intolerables".








