La aragonesa y jugadora del Melilla Ciudad del Deporte Torreblanca, que milita en la Primera División del fútbol sala femenino nacional, Irene Samper no ocultó la emoción por competir en el Mundial de Filipinas, el primero oficial en la historia de fútbol sala femenino, una vez que volvió en agosto a formar parte de la selección española después de superar una grave lesión de rodilla.
Samper expresó su satisfacción por defender a su país y se congratuló de la clasificación para cuartos de final como líder del grupo B después de golear a Colombia (5-1) y tras no tener ningún tipo de problemas a la hora de meterse en las semifinales de este Campeonato del Mundo tras derrotar a Marruecos por el tanteador de 6-1, en un partido donde la jugadora de la escuadra de nuestra ciudad logra sumar un gol además de dar dos asistencias a sus compañeras para la suma de goles.
La jugadora que este año milita en el Melilla Torreblanca tras hacerlo en el Burela, declaró: "Estoy viviendo el Mundial con muchísima emoción. El año pasado fue el más complicado en mi trayectoria deportiva, pero tenía esto marcado como objetivo y fue mi motivación en los días malos, por lo que es todo un honor estar aquí”. Su regreso no es solo un premio personal: es la confirmación de un trayecto lleno de constancia, paciencia y una determinación férrea por volver a sentirse jugadora.
Con 87 internacionalidades y 29 goles, Samper se mantiene como una de las referentes en la selección, cuarta en una estadística que lidera la lesionada Anita Luján con 130 partidos. Su presencia en Filipinas simboliza mucho más que un número: representa una vuelta a la vida competitiva, un reencuentro con lo que siempre ha definido su carrera. Samper, que se ha reencontrado con sensaciones que creía lejanas, insiste en que el equipo llega “con confianza, ambición y la ilusión de seguir creciendo” en un torneo que, para ella, tiene un sabor especial, "porque cada minuto disputado es, al mismo tiempo, recompensa y ganas de luchar".








