Cuatro militares que se dirigían a un punto de vigilancia en la zona de Benzú (Ceuta) fueron víctimas la madrugada del 27 de agosto de una emboscada violenta por parte de un grupo de entre 30 y 40 inmigrantes en situación ilegal. Doce de ellas, todas de nacionalidad marroquí, fueron detenidas horas después, según informaron fuentes policiales a Europa Press, recogido por Levante-EMV.
Según ese relato, los hechos ocurrieron sobre las 5.30 horas, cuando los efectivos del Ejército se desplazaban en un vehículo no blindado hacia un punto de vigilancia establecido en Benzú. Al llegar al lugar, varios individuos salieron de distintos puntos y rodearon el coche, comenzando a lanzarle piedras de gran tamaño y provocando daños de consideración. Ante la intensidad del ataque, los cuatro militares abandonaron el vehículo y emprendieron la huida a pie para ponerse a salvo, mientras eran perseguidos y golpeados.
Las fuerzas de seguridad iniciaron entonces una operación de búsqueda que culminó con la detención de doce personas, todas de nacionalidad marroquí. Parte de los implicados intentó escapar lanzándose al mar, por lo que el Servicio Marítimo de la Guardia Civil mantuvo labores de localización en la zona. Los cuatro militares fueron trasladados posteriormente a un centro sanitario para recibir asistencia médica por las lesiones sufridas durante la agresión.
La Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) ha expresado su "más firme repulsa" ante lo ocurrido y ha calificado el ataque como un incidente "grave" que evidencia la creciente presión en la ciudad autónoma y la vulnerabilidad operativa del personal militar desplegado. La asociación ha subrayado su "máxima preocupación" por la gravedad de los hechos y por la situación de riesgo extremo a la que se vieron expuestos los cuatro militares, que se encontraban desarmados y, según estima la propia asociación, sin medios de protección adecuados.
En un comunicado dirigido por escrito al Ministerio de Defensa, ATME ha reclamado conocer el estado de salud de los militares heridos y ha exigido información sobre si los protocolos actuales garantizan su seguridad mínima en Ceuta. La asociación ha pedido también que se aclare si, tras lo sucedido, el ministerio prevé reforzar los medios de protección personal y material del personal desplegado, incluyendo vehículos, equipamiento y dotación, y qué medidas se adoptarán para evitar que hechos similares vuelvan a repetirse.
ATME ha considerado "imprescindible" que Defensa revise con urgencia los protocolos de despliegue, los medios asignados y la coordinación con el Ministerio del Interior, de forma que situaciones como la vivida en Benzú no puedan volver a producirse. La asociación ha insistido en que el personal de tropa y marinería desempeña funciones esenciales para la seguridad del territorio nacional y debe contar con garantías suficientes para ejercer su labor con seguridad, claridad jurídica y medios adecuados. En ese sentido, ha reclamado que, "de una vez por todas", la profesión militar sea reconocida oficialmente como una profesión de riesgo.
El comunicado de ATME añade que la revisión de estos protocolos resulta aún más urgente si se tiene en cuenta que la prensa ya ha informado de que los militares desplegados van a asumir misiones añadidas, como labores de vigilancia en los centros escolares con motivo del inicio del curso escolar. La asociación considera que encarar esas nuevas responsabilidades sin resolver antes las carencias de protección detectadas en Benzú supondría exponer al personal militar a un riesgo todavía mayor.
Por el momento, el Ministerio de Defensa no se ha pronunciado públicamente sobre el incidente ni sobre las peticiones trasladadas por escrito por ATME.








