De izquierda a derecha los alumnos de Gregorio: E.Rielo, José Rubio, Antonio Lomeña y Paco del Álamo
Hoy, Día de los Difuntos, no sólo recordamos a nuestros familiares que ya no están con nosotros sino también a los grandes y queridos amigos que ya se fueron. Hace más de cinco meses, un 21 de mayo, que nos dejó nuestro querido maestro de judo Gregorio Hernández Suárez.
Desde su fallecimiento se le han hecho varios homenajes, casi todos ellos por miembros de la Junta de su querido Club Escorpio de Aventuras que fundó en 1985, así como muchísimas muestras de pésame de la población melillense a su querida familia, a través de las redes sociales. Pero Gregorio no solo fue fundador y presidente del Club Escorpio.
Nacido el 29 de octubre de 1939, en su juventud ingresó en la Guardia Civil, fue destinado a Guinea para volver a España poco antes de la independencia del país en 1968. Trabajó posteriormente en la sucursal del ya desaparecido Banco Popular, sita en la Avenida Juan Carlos I. En la década de los 90 hizo incursión en la política melillense, en la época de Ignacio Velázquez, destacando su ocupación como viceconsejero de Deportes.
Pero Gregorio Hernández no fue todo eso sino mucho más. No podría yo dejar pasar el tiempo sin destacar una faceta de su vida que, no solo fue muy importante para él, sino también para todos los melillenses. Me refiero a la faceta de las Artes Marciales, en concreto el Judo. Este aspecto de su vida parece haber sido olvidado, ya que no he encontrado ninguna referencia en la prensa local, tras su fallecimiento, sobre sus más de 20 años dedicado a la enseñanza del Judo en Melilla, a través del conocidísimo Club “KIMURA”.
Desde estas líneas quiero hacer un humilde y justo homenaje a este gran Maestro y amigo, que fundando en 1967 el Club “KIMURA”, en cuatro caminos, junto a su amigo y también compañero Montesinos, fue pionero en nuestra ciudad en la divulgación del Judo a varias generaciones de melillenses, no solo dentro de su Club, sino también (de forma gratuita) a través de todos los Centros educativos de Melilla, mediante exhibiciones en institutos, y en espacios públicos.
Gregorio alcanzó la categoría de Maestro Nacional 9º Dan de Judo y se convirtió en una de las grandes figuras de este deporte a nivel nacional. Se proclamó Campeón de España en 5 ocasiones en la categoría de peso pesado y de Open (abierto) a todas las categorías. En 1969 logró el histórico doblete al proclamarse campeón nacional de pesos pesados, así como en el Campeonato Nacional en Abierto. Por su Club compitieron también para el Campeonato de España Aomar Embarek, Mimoun Abdelah, Antonio García Sánchez, Miguel Bueno Montesinos y el propio Gregorio Hernández.
Muchos de los lectores me preguntarán ¿Porqué escribo como título de este artículo pionero de las Artes Marciales, si solo practicaba Judo? Muy fácil; Gregorio dio la oportunidad de que otros maestros y profesores de otras artes marciales como el KARATE o el WU-SHU (artes marciales chinas) pudieran impartir dichas enseñanzas en su segundo Club KIMURA II situado en la carretera de la Alcazaba, en los locales del Antiguo Club de Juventud. Allí impartió clases de KARATE del estilo SHITO-RYU mi querido maestro y amigo Juan Antonio Iglesias, Cinturón Negro 5º Dan y varias veces Campeón Nacional de Katas, trayendo a Melilla a maestros japoneses de la talla del maestro YASUNARI ISHIMI 10º Dan. En 1985 abrió su propia Escuela “GIMNASIO IGLESIAS” en el Barrio del industrial.
Posteriormente en 1987 Gregorio me dió también la oportunidad de enseñar en su Club el WU-SHU, dedicándome a la enseñanza del mismo desde 1987 hasta 1991 que marché de Melilla.
Gregorio dejó muchísimos alumnos de altísimo nivel que, posteriormente, se convirtieron en Maestros, y fundaron sus propios CLUBS. Ejemplo de ello podríamos mencionar a Enrique Rielo, Pepe Rubio, Antonio Lomeña, Óscar Uriel y Francisco del Álamo (Paco) que posteriormente junto con Farid dio clases en el Gimnasio “Príncipe Felipe” sito en el Barrio del Real, entre otros.
Por todo lo anterior y tras una larga dedicación por más de dos décadas a la transmisión de buenos valores como el respeto, la convivencia, la disciplina y la constancia a los jóvenes melillenses, y habiendo sido toda una institución deportiva en Melilla, es por lo que creo sería una buena idea que se le pusiera su nombre a algún Edificio deportivo, o incluso una calle de nuestra ciudad, a la que tanto él quería, a título póstumo.
Lo que sí podemos afirmar es que el maestro Gregorio Hernández siempre estará en nuestra memoria y en nuestros corazones. También su querida familia siempre tendrá el cariño de todos los que le conocimos, incluyendo a todos sus alumnos que pasaron por el KIMURA.
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