Cultura y Tradiciones

La Asociación Melilla para la UNESCO reconoce la trayectoria y la labor de promoción de la ciudad de la Tuna de Empresariales

La ceremonia también premió a los ganadores de sus certámenes de fotografía y cortometrajes

El salón de actos de la Universidad de Granada (UGR) en Melilla acogió este miércoles el acto de entrega de los galardones de la Asociación Melilla para la UNESCO, una cita que volvió a poner de manifiesto el compromiso de la entidad con la promoción cultural, artística y creativa de la ciudad. La ceremonia, patrocinada por la Consejería de Cultura, Patrimonio Cultural y del Mayor y con la colaboración de la Facultad de Ciencias de la Educación y del Deporte, la librería Indi y la cafetería Navona, reunió a los participantes y organizadores de los certámenes de fotografía y cortometrajes, además de rendir homenaje a una de las agrupaciones musicales con mayor recorrido de Melilla: la Tuna de Empresariales.

La edición de este año presentó un orden diferente al de anteriores convocatorias. El acto comenzó con la entrega del Galardón de Artes Escénicas UNESCO CAM 2026, concedido a la Tuna de Empresariales de Melilla en reconocimiento a una trayectoria cercana a los 40 años y a su permanente labor de difusión de la imagen de la ciudad más allá de sus fronteras. Una distinción que puso el acento en el recorrido de una agrupación que ha convertido la música y la tradición universitaria en algunas de sus principales señas de identidad.

La entrega estuvo acompañada de música. Los tunos interpretaron tres piezas emblemáticas de su repertorio: "Adelita", "La Compostelana" y "Clavelito". Tras la actuación, se dio lectura a la trayectoria de la agrupación y a los motivos que sustentaban la concesión del galardón. Javier Alarcón, director de la Tuna de Empresariales, fue el encargado de recoger el premio en nombre de sus compañeros.

La ceremonia continuó con el fallo del XXII Certamen de Fotografía, que en esta edición se desarrolló bajo el lema "Melilla en positivo". El galardón recayó en Pablo Cuadrado, seleccionado entre las 160 fotografías presentadas a una convocatoria que volvió a registrar una notable participación. Los trabajos quedaron expuestos en la segunda planta de las instalaciones universitarias, donde los asistentes pudieron contemplar la diversidad de miradas con las que los participantes habían interpretado la ciudad.

El tercer reconocimiento de la tarde correspondió al XI Certamen de Cortometrajes, cuyo lema fue "Melilla y España". El trabajo premiado fue "Se nos fue el avión", seleccionado entre los 17 cortometrajes presentados, de los cuales cuatro alcanzaron la fase final. La convocatoria volvió a poner de relieve la imaginación y la capacidad narrativa de los participantes, con producciones en las que se valoraron especialmente la originalidad y la creatividad.

El presidente de la Asociación Melilla para la UNESCO, Juan Antonio Vera, destacó en sus declaraciones previas a la ceremonia la continuidad de estas iniciativas, que forman parte de la programación tradicional de la entidad. El responsable recordó que el certamen fotográfico alcanza ya su vigésima segunda edición y el de cortometrajes suma once convocatorias. Junto a ellos, el galardón de artes escénicas constituye otra de las iniciativas consolidadas de la asociación, destinada a reconocer a personas, instituciones y agrupaciones vinculadas con la música, el teatro y otras manifestaciones artísticas.

Sobre la distinción concedida a la Tuna de Empresariales, Vera destacó especialmente su labor continuada de promoción de Melilla y su condición de única tuna de la ciudad. Una agrupación que, a su juicio, ha mantenido durante décadas una actividad artística que merece ser reconocida.

Por su parte, el vicepresidente de la asociación, Manuel Ortega, puso el acento en la participación y la evolución de los trabajos presentados a los dos certámenes. En fotografía, destacó la elevada calidad de las propuestas y la dificultad que tuvo el jurado para seleccionar la ganadora. Las cuatro imágenes finalistas, explicó, ofrecían un nivel muy alto, por lo que fue necesario valorar conjuntamente su calidad visual, la relación con el lema y el momento captado. "Era difícil elegir entre las cuatro finalistas", reconoció.

En el apartado audiovisual, Ortega señaló que los cortometrajes destacan cada año por su originalidad y por la capacidad de los participantes para aprovechar los medios de los que disponen. En este caso, explicó que el jurado no se centró tanto en la calidad técnica, teniendo en cuenta que se trata de trabajos realizados por participantes noveles, sino en "la originalidad y las ganas y las gracias del trabajo en sí".

El vicepresidente también valoró la dimensión educativa de estas convocatorias, que cuentan con la participación de estudiantes de los dobles grados y de Educación Social de la Facultad de Ciencias de la Educación y del Deporte. Muchos de ellos proceden de la península, por lo que los certámenes representan una oportunidad para acercarse a Melilla, conocer sus espacios y descubrir diferentes aspectos de su realidad. "Les ayuda a conocer la ciudad", explicó Ortega, quien consideró que esta experiencia constituye uno de los valores añadidos de ambas iniciativas.

La Tuna de Empresariales

El reconocimiento a la Tuna de Empresariales fue también uno de los asuntos destacados por Francisco Gámez, director del Departamento de Artes Escénicas de la asociación, quien explicó que llevaba varios años planteando la posibilidad de conceder este galardón a la agrupación. La propuesta fue trasladada al comité y recibió el respaldo unánime de sus integrantes. "Este año la tuna se lo merecía", afirmó, destacando especialmente su trayectoria y su capacidad para representar a Melilla en numerosos escenarios. "Son embajadores de Melilla por todo el mundo, todos los continentes, Asia, América, en todo, es que no paran y además lo hacen muy bien", señaló.

Gámez relató que la comunicación del premio fue recibida con mucha alegría por los integrantes de la agrupación. Tras contactar con algunos de sus miembros y con Javier Alarcón, director de la tuna, comenzaron los preparativos para la ceremonia, intercambiando fotografías y vídeos para organizar su participación en el acto. Para el responsable de Artes Escénicas, se trataba de un homenaje merecido a una formación que lleva décadas vinculada a la vida cultural de la ciudad.

Javier Alarcón, por su parte, expresó la satisfacción de los integrantes ante una distinción que recibieron con mucha alegría y que supone un respaldo al trabajo desarrollado durante casi cuatro décadas. El director atribuyó la iniciativa a Francisco Gámez y destacó que la decisión del comité de la UNESCO se adoptó por unanimidad. "Es como digo yo un reconocimiento en forma de abrazo", señaló Alarcón, quien recordó que la agrupación mantiene una vinculación muy especial con la Facultad de Ciencias de la Educación y del Deporte, donde crecieron como estudiantes y músicos. Una relación que ha permanecido a lo largo de los años y que se ha traducido en numerosas actuaciones dentro y fuera de Melilla.

El responsable de la tuna también reivindicó el valor de la amistad y la continuidad como algunas de las claves que explican la longevidad de la formación. "Esto no se deja, esto es un gusanillo que tenemos dentro, la tuna, y seguimos los mismos de entonces", afirmó, antes de definirla como "un grupo de amigos, de amistad". Alarcón destacó que la agrupación ha sabido mantenerse unida y evolucionar musicalmente hasta convertirse, a su juicio, en una de las tunas más reconocidas de España.

En ese recorrido internacional, recordó especialmente las actuaciones realizadas durante cerca de doce años en representación de España y Melilla, con destinos como Riad, China, Argelia y Miami. Una experiencia que comenzó gracias a la colaboración de un integrante que trabajaba en el ámbito diplomático y que permitió a la formación participar en actos organizados en embajadas y consulados españoles, donde habitualmente se contaba con representaciones musicales. La tuna melillense tuvo así la oportunidad de llevar su repertorio y el nombre de la ciudad a escenarios de distintos países.

Tres décadas de la Asociación Melilla para la UNESCO

La celebración de este miércoles tuvo también un significado especial para la entidad melillense, que cumple este año 30 años de actividad desde su fundación en 1996. Así lo recordó su presidente, Juan Antonio Vera, quien vinculó este aniversario con otra efeméride relevante: el 80 aniversario de la entrada en vigor de los estatutos de la UNESCO, que se conmemora precisamente este 4 de noviembre.

Vera recordó que los estatutos de esta organización internacional, integrada en el sistema de Naciones Unidas, fueron aprobados en 1945 y entraron en vigor un año después. Una institución especializada en educación, ciencia y cultura, entre otros ámbitos, que nació con la promoción de la paz como uno de sus principios fundamentales. "En el 45 se aprobaron los estatutos de esta institución, de esta agencia especializada en la educación, la ciencia y la cultura, los medios de comunicación, promoción de la paz y tal. Y en el 46 ya entró en vigor", explicó.

El presidente señaló que la UNESCO se encuentra actualmente inmersa en un proceso de revisión para adaptar sus estructuras y planteamientos a los desafíos del mundo contemporáneo, una iniciativa internacional que se desarrolla bajo la denominación UNESCO 80. Asimismo, recordó que la Federación Española de Asociaciones, Centros y Clubes UNESCO celebra también su 40 aniversario y cuenta actualmente con doce entidades. Tres efemérides que, desde diferentes ámbitos, coinciden este año y ponen de relieve la continuidad del trabajo desarrollado por estas organizaciones. "Aquí estamos nosotros desde Melilla, una ciudad recóndita y lejana, también intentando aportar nuestro granito de arena", manifestó.

La entrega de los galardones volvió a evidenciar las distintas líneas de trabajo de la Asociación Melilla para la UNESCO: desde el reconocimiento a quienes mantienen vivas las tradiciones artísticas y musicales de la ciudad hasta el impulso de iniciativas que permiten a las nuevas generaciones expresarse a través de la fotografía y el lenguaje audiovisual. Una labor que, treinta años después de su puesta en marcha, continúa encontrando en la cultura, la participación y la difusión del patrimonio melillense sus principales herramientas de actuación.

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