La obra del centro de menores La Purísima sigue pendiente de una solución. El proyecto salió a licitación, pero ninguna empresa se presentó. Y ahora el Gobierno de Melilla busca una alternativa en la empresa pública Tragsa.
El presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda, explicó que ya se han mantenido conversaciones con la dirección de Tragsa para que pueda hacerse cargo de los trabajos. “El proyecto lo hacen ellos”, señaló.
Imbroda aseguró que hace unos 15 o 20 días mantuvo una reunión con el presidente de Tragsa y varios ejecutivos de la empresa. La intención, según explicó, es que puedan asumir la obra de La Purísima.
El proyecto no ha estado exento de problemas. A las dificultades para encontrar una empresa interesada se suman otros impedimentos. Entre ellos, la autorización de Defensa, ya que los trabajos afectan a una zona vinculada al patrimonio histórico y al Fuerte.
“Todas estas cosas estamos saltando”, afirmó el presidente. Y en este escenario, la opción de recurrir a la empresa pública cobra fuerza.
Además, Imbroda puso sobre la mesa un argumento más. Tragsa ya participa en la gestión y el mantenimiento de La Purísima, incluido el cuidado de los menores. “Por lo tanto, qué mejor que ellos, que también además hagan la obra”, indicó.
El proyecto fue licitado por 2,1 millones de euros. Sin embargo, el presidente aclaró que todavía no existe un presupuesto definitivo de Tragsa. Primero tendrán que estudiar el proyecto. “Revisar un proyecto entero que es complejo, no es cuestión de tres días o cuatro días”, explicó.
Por eso, Imbroda calcula que en los próximos dos o tres meses podrían estar en condiciones de firmar el acuerdo. Será entonces cuando se conozca cuánto costará finalmente la actuación.
El presidente reconoció que trabajar con Tragsa puede resultar más caro que hacerlo con una empresa privada. La empresa pública trabaja con sus propias tarifas y precios.
Pero hay una diferencia importante. Hay una garantía de que el proyecto pueda salir adelante.
“Se va a hacer y vamos a tardar un poco más, pero se va a hacer”, aseguró Imbroda. La falta de constructoras dispuestas a asumir determinadas obras, añadió, no es un problema exclusivo de Melilla. “Está pasando en toda España”.
Y mientras el sector privado no responda, el Gobierno mira hacia la empresa pública. “Si la empresa privada no entra, pues lo haremos con la pública. Eso está claro”, concluyó el presidente.








