Cedida
Sabemos que las recientes negociaciones entre los Estados Unidos e Irán celebradas en Islamabad, han fracasado. Esto es debido a que el país persa se siente demasiado seguro frente a una potencia como los EE.UU. y seguridad es la que le ofrece su tutela del paso al Estrecho de Ormuz. Desde mi punto de vista no es otra.
Al inicio de la guerra, la flota estadounidense derrotó a la iraní en unos seis días. Los iraníes perdieron casi una treintena de barcos y quizás los más importantes. Queda claro que el factor tecnológico militar americano es insuperable, ni por los buques radar chinos, ubicados en aguas del Índico, ni por los barcos de élite iraníes.
Ante tal debacle, el As en la manga que tenía Irán, no era otro que bloquear Ormuz, y para ello utilizó catamaranes rápidos minadores, que, según pensaban ellos, su rapidez de actuación haría casi imposible la efectividad de los misiles de la flota estadounidense. Nada más lejos de la realidad. En menos de treinta minutos, entre catorce y quince catamaranes fueron destruidos como si de un tiro al plato se tratase…Entonces llegó la sorpresa.
Los submarinos Ghadir comenzaron a actuar. Éstos son buques enanos de tecnología muy básica. Están preparados para establecer una guerra asimétrica en aguas costeras y poco profundas. Tienen de eslora sólo veintinueve metros, disponen de dos únicos tubos lanza torpedos y su velocidad en inmersión no excede de los ocho nudos. Cada nave tiene una tripulación de dieciocho tripulantes. Son realmente económicos, con lo que Irán tiene unas veinte unidades.
Los submarinos Ghadir no pueden luchar frente a frente con una fragata española dotada de lucha antisubmarina en alta mar y menos aún con un destructor americano. No tendría ninguna posibilidad de éxito. De hecho, tres de estos submarinos atacaron a un portaaviones y el destructor escolta eliminó a los tres submarinos y a sus torpedos en curso.
No obstante, y retomando el tema anterior, los pequeños Ghadir son unos minadores estupendos y lo han demostrado, ya que fueron capaces de minar el Estrecho de Ormuz en su totalidad sin que los sistemas de detección de EE.UU. pudieran percatarse de ello. Luego queda demostrado que son unos buques minadores insuperables. Esta es una de sus mejores virtudes, pero el peligro de los Ghadir es diferente. Este submarino dispone de receptores de sonar pasivos y es capaz de posarse en el lecho marino con los motores apagados. Es como una piedra de hierro perteneciente al fondo del mar…Ahí es letal. En esa posición le puede lanzar a un barco de guerra o mercante un torpedo pesado o un misil de crucero de corto alcance a 700 metros de distancia. Lo cual lo convierte en un guerrillero de primer orden y un inmejorable guardacostas submarino.
El conocimiento de que nueve o diez Ghadir pudieran estar posados en el lecho marino de Ormuz persuadió a la escuadra naval de los EE.UU.; comparable a la llevada en 1991 para la Guerra de Irak, de no cruzar el Estrecho persa antes del alto el fuego acordado por ambos países.
Lo más increíble que yo podría imaginar es que el propio presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, pidiese ayuda al resto de naciones para cruzar Ormuz por la vía militar. Los Ghadir se pueden turnar sin ser vistos y se pueden posar de la misma manera. La escuadra más poderosa del mundo no pasó por una zona porque sabe que los Ghadir los están esperando. Además, hay que tener en cuenta que ralentiza mucho a una flota el quitar minas y eso no se lo permiten estas mini naves inmóviles.
Después de cuarenta días de guerra y de haber iniciado un alto el fuego, Irán sigue tutelando el Estrecho de Ormuz y ningún barco de guerra puede acceder a las aguas del Golfo Pérsico.
Todas las poderosas embarcaciones yankees se han quedado en el Océano Índico y en el Mar Arábigo. ¡Ahí es nada! Y todo ello sin disparar un sólo torpedo.
En las negociaciones de Pakistán el tema central ha sido la apertura por parte de Irán del Estrecho de Ormuz; porque los norteamericanos no pueden abrirlo por sí solos, tienen que hacerlo de buena gana los iraníes a cambio de ofertas en el ámbito de las sanciones o de amenazas de ataques de destrucción masiva a los civiles iraníes. Este hecho convierte a los guarda costas submarinos Ghadir en un arma militar persuasiva de primer orden; digo persuasiva a nivel militar, no de destrucción masiva.
No obstante, Irán tiene un problema con el minado de estos submarinos en tiempo de guerra. Los Ghadir están en su sitio, pero los EE.UU. hundieron todos los dragaminas iraníes y éstos no pueden desminar el Estrecho de Ormuz ni saben dónde están muchas de las minas libres que pusieron los submarinos costeros, con lo que una clase de destructores estadounidenses tienen potestad para desminar Ormuz, lo que han aprovechado para bloquear los puertos desde el Golfo de Omán y el Mar Arábigo. Y todo ello, para darle una salida honorable a los EE.UU. para que el país americano pueda llevar a su pueblo un relato creíble en lo que concierne al enriquecimiento de uranio y la renuncia a la tenencia de un arma nuclear por parte de Irán. La labor de desminado llevará una semana, tiempo sobrado para reanudar las negociaciones y llegar a una paz en Islamabad.
En mi opinión, España como nación que depende en gran medida de su defensa costera, debería de tomar nota de lo que está aconteciendo en esta guerra de las “Dos Estaciones”
Pienso que debería fabricar casi una treintena de estas mini naves, ya que, dado lo visto, ninguna flota naval se atrevería acercarse a aguas costeras o poco profundas de la Península Ibérica. El sentido de la soberanía británica de Gibraltar para tutelar el paso del Estrecho, sería pura ficción y la protección de nuestras Islas Canarias y Baleares estaría más que asegurado, suponiendo que la producción en nuestros astilleros de unos veinticuatro guarda costas submarinos tendría un coste paritario con el monto de una fragata F110; son suposiciones a ojo.
En mi opinión, el hecho de hablar con nuestra vecina Portugal sobre el tema, no estaría nada mal, ya que si colaborasen con este proyecto ofrecería una mayor seguridad a la integridad de nuestra nación. Si esto fuese así, no veo la necesidad de hacer seis submarinos S 80. A lo mejor las autoridades militares lo ven de otra manera, pero el caso es que un equivalente a los Ghadir, (un S 30 o S 40, por llamarlo de alguna manera) está demostrado que es un arma persuasiva en el ámbito de la guerrilla marina y es accesible a nuestras posibilidades.
Yo no opino de cosas que imagino, sino de lo que veo. A pesar de que a lo que estamos asistiendo en estos tiempos de guerra es muy negativo, todo tiene algo positivo y creo que en este caso, lo tiene en pos de la seguridad de nuestra nación.
El hecho es que los EE.UU. hayan han pedido colaboración militar a otras naciones para abrir Ormuz nos está diciendo algo. Os lo pregunto, queridos lectores: ¿Cuándo se ha visto eso?
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