Los cigarrillos electrónicos llegaron hace tiempo para quedarse y, aunque en primera instancia parecía que eran inofensivos, se ha demostrado que no es así. En especial, el uso o la exposición en menores los perjudica notablemente, y afecta más aún a aquellos que padecen de asma. Una investigación financiada por los Institutos Nacionales de Salud de EEUU y presentada durante la Conferencia y Exposición Nacional de la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) ofrece datos reveladores al respecto.
El estudio se basa en los registros médicos electrónicos de una amplia red de atención primaria pediátrica. De entre más de 48.000 consultas clínicas en 33 meses, se valoraron hogares con padres fumadores de hijos de un año o más con asma. El informe recoge que en el 9 % de las consultas se consumía solo tabaco en las casas, en el 3 % solo cigarrillos electrónicos y en el 5 % se producía un consumo mixto.
Los expertos advierten de los peligros que supone este hábito para los menores asmáticos. Está relacionado con un control deficiente del asma y con el aumento de las crisis y de los síntomas nocturnos. En cuanto a la actividad física, se asocia a un mayor uso de inhaladores de rescate, y se multiplica el riesgo de ser hospitalizado. Los niños expuestos a ambos productos, según factores diversos, tenían un 40 % más de probabilidad de presentar un asma clasificado como no controlado.
Eduardo Márquez Martín, presidente de Neumosur, la Asociación de Neumología y Cirugía Torácica del Sur, explica que el consumo de tabaco tradicional y los nuevos productos (cigarrillos, vapers, cachimbas…) puede ocasionar de forma directa sintomatología respiratoria y exacerbar enfermedades respiratorias crónicas como el asma bronquial. Adultos y menores están expuestos a sus consecuencias.
“Pero no solamente en los fumadores directos, sino que también en lo que llamamos tabaquismo de segunda mano o tabaquismo pasivo, pues sabemos que pueden producir estos síntomas, que producen enfermedad y exacerbaciones o crisis de enfermedades crónicas”. Se puede extrapolar a la inhalación de sustancias tóxicas derivadas de las otras formas de consumo.
“Cuando una partícula o una sustancia que no está preparada para estar dentro del pulmón, como pueden ser todos los alcoholes, metales pesados y sustancias volátiles que se originan en ese tipo de dispositivos, lo está, pues sabemos y conocemos cómo pueden provocar crisis de enfermedades como el asma”. El sistema respiratorio de los niños es mucho más indefenso, y no termina de desarrollarse hasta bien avanzada la juventud.
En los menores, sobre todo lactantes y niños pequeños, “toda sustancia que entre dentro de sus pulmones y que pueda hacerle un perjuicio va a influir en el desarrollo de esos pulmones o de ese aparato respiratorio. Y por eso es muy importante proteger especialmente a esta población”. El neumólogo señala a las industrias tabaqueras, que hicieron creer al principio que estos productos servían para dejar de fumar.
“Lógicamente, hubo que alzar la voz y dar el grito de alarma para hacer ver que estos no son dispositivos para ayudar a dejar de fumar, sino que lo que hacen es perpetuar o iniciar en el tabaquismo, como a los niños, que los están iniciando en una nueva forma de tabaquismo”. Parecen artículos “divertidos”, con sabores variados que se dirigen a este segmento de la población. Márquez Martín cree que los profesionales de la salud son responsables de difundir toda la información necesaria sobre las alternativas al tabaco tradicional, así como sus consecuencias.
Asimismo, hace alusión a las autoridades, pidiendo que los dispositivos “sean contemplados como productos relacionados con el tabaco y sean sometidos a las mismas normativas”. Particularmente, reforzando las medidas de prevención y protección de menores en la venta. Un joven que consuma cigarrillos electrónicos, vapers o cachimbas y que además sea asmático podría desencadenar con facilidad una crisis.
En el peor de los casos, su sistema respiratorio, que se encuentra todavía en desarrollo, puede no terminar de hacerlo. Cuando sea adulto, el impacto se acentuará si las crisis se repiten o si llegan otras enfermedades respiratorias. “Las consecuencias pueden ser fatales”, alerta el presidente de Neumosur.
Por lo tanto, esta investigación pone sobre la mesa que el consumo combinado de tabaco y cigarrillos electrónicos en los hogares estudiados aumenta la probabilidad de ingreso hospitalario y de tener menos control sobre la enfermedad. No obstante, el uso exclusivo de los segundos, presenta más síntomas sobre la actividad física y más exacerbaciones del asma. Los expertos alertan de estas circunstancias y recomiendan vigilar todas las formas de consumo de nicotina y tabaco en el ámbito doméstico.







