La Federación de Enseñanza de USO (Feuso) ha denunciado públicamente una nueva agresión contra una docente en Melilla, ocurrida el pasado lunes a la salida del Instituto de Educación Secundaria Rusadir. El sindicato exige medidas urgentes a las autoridades educativas para garantizar la seguridad del profesorado y evitar que este tipo de hechos se repita.
Según la denuncia, la profesora finalizaba su jornada laboral en torno a las 14:30 horas y abandonaba el instituto montada en su bicicleta, como hacía habitualmente. Al pasar por la puerta principal del centro, recibió un pelotazo en la cabeza que le hizo perder el equilibrio y bajarse de la bicicleta. A raíz del golpe, la docente sufrió un hematoma craneal y comenzó a experimentar un fuerte cuadro de ansiedad, que todavía padece.
Tras el impacto, la situación lejos de calmarse, fue agravada por la actitud de varios estudiantes que se aproximaron al lugar. El sindicato ha denunciado que algunos de estos alumnos profirieron insultos y descalificaciones contra la profesora mientras esta intentaba recuperarse.
El jefe de estudios del IES Rusadir, al observar el tumulto desde el interior del centro, se acercó al lugar de los hechos y presenció parte de lo ocurrido. Ante la gravedad de la situación, se dio aviso a la Policía.
Desde Feuso califican los hechos como “absolutamente inaceptables” y han reclamado acciones contundentes por parte de la Dirección Provincial de Educación. “Ningún docente debe soportar agresiones físicas ni verbales. La seguridad del profesorado debe estar garantizada desde que entra al centro educativo hasta que sale de su puesto de trabajo”, ha declarado Daniel Aguilar, responsable del sindicato Feuso en Melilla. “La función del profesorado es enseñar, no sobrevivir”, ha añadido.
Entre las medidas solicitadas por la organización sindical está la identificación inmediata del autor o autores de la agresión, la aplicación de las sanciones correspondientes y, de forma urgente, la presencia policial en los horarios de entrada y salida en todos los centros educativos de Melilla para garantizar la seguridad de la comunidad educativa.
Además, ha puesto a disposición de la docente agredida sus servicios jurídicos, tanto para acompañarla en los procedimientos legales como para brindarle apoyo emocional y psicológico. La organización insiste en que no basta con lamentar lo ocurrido, sino que se requieren respuestas institucionales firmes y eficaces para frenar la creciente escalada de violencia en las aulas y alrededores.
Este nuevo incidente no es un hecho aislado, sino que forma parte de un problema más amplio que afecta al sistema educativo. En octubre de 2025, el sindicato CSIF denunció públicamente que la mitad del profesorado de centros públicos en Melilla había sufrido algún tipo de agresión, ya fuera física o verbal. En esa misma denuncia, se alertaba del creciente deterioro de la convivencia escolar y se reclamaba la creación de un Observatorio de Convivencia, así como mayor vigilancia y recursos en los centros educativos para prevenir este tipo de sucesos.
El caso ocurrido esta semana en el IES Rusadir confirma que las advertencias sindicales no eran exageradas. La docencia en Melilla, y en muchas partes del país, se enfrenta hoy a una situación insostenible en términos de seguridad. Las agresiones, lejos de disminuir, parecen ir en aumento, mientras las medidas institucionales resultan, a ojos del profesorado, insuficientes y tardías.
Sindicatos como FEUSO insisten en que no se puede seguir actuando con parches temporales y reclaman una estrategia integral de prevención y protección. “No basta con condenar los hechos en comunicados. Hay que actuar de manera firme, decidida y sostenida”, han señalado desde la organización. “Cada agresión no es solo un ataque a un docente, sino una amenaza al sistema educativo en su conjunto”.








