No es la primera vez que un editorial de El Faro hace referencia a los vertidos ilegales y fuera de toda norma que se producen en determinadas zonas de Melilla, fundamentalmente la Cañada de Hidum, así como lugares del extrarradio y deshabitados, algunos aledaños al perímetro fronterizo. Se trata de situaciones que ponen el entredicho el civismo de quienes no tienen empacho en soltar sus basuras allá donde mejor les convenga. Les dan igual las reglas de juego porque saben que no van a tener problemas; se sienten en la más absoluta impunidad.
Por eso hay que animar al consejero de Medio Ambiente y Naturaleza, Daniel Ventura, a que, efectivamente, denuncie esos vertidos ante la Justicia, que se investigue la autoría de los mismos y sus responsables sean acusados de delito medioambiental. Va a ser la única forma de que esos vándalos incívicos se den cuenta de que sus actos tienen consecuencias y no precisamente buenas para ellos.
Lo curioso es que esos vertidos aparecen siempre después de que los trabajadores del servicio hayan realizado una limpieza de choque. Ya ocurrió lo mismo en el mes de noviembre pasado. Solo tres días después de llevar a cabo esa labor, los lugares donde se había realizado estaban de nuevo llenos de basuras y toda clase de desechos. El porqué es una incógnita, pero parece que a determinadas personas les molesta que su barrio esté impecable.
Lo que no es de recibo es que la Ciudad Autónoma esté haciendo un enorme esfuerzo presupuestario para mantener limpia Melilla en su totalidad, que se conozcan las normas establecidas para la mejor convivencia y haya una serie de desalmados que se salten a la torera cualquier posibilidad de contribuir al bien común, porque hacer esas cosas va contra todos los melillenses, que contribuyen con su esfuerzo tributario a sostener la limpieza.
De nada sirve que la Consejería de Medio Ambiente y la empresa adjudicataria del servicio limpien una y otra vez las calles si los ciudadanos no contribuyen a su mantenimiento. Luego es muy fácil criticar en las redes sociales si este sector o aquel otro están sucios. Lo que no hacen esos "miembros anónimos" de Facebook, por ejemplo, es llamar la atención a quien deja la caca de su perro sin recoger o al que está tirando sacos de escombros que lleva en la furgoneta. Una llamada a tiempo ante la Policía Local puede hacer que Melilla sea una ciudad mucho más limpia y amable para todos los que en ella vivimos.









Lo del llamamiento, ya lo han hecho muchas veces con anterioridad, y por lo que se ve, no da resultado, luego se ha de suponer, que ahora, lo que tendrán que hacer, es cambiar de formula, con otra más propicia, para que acaten la normativa a la decencia.