Los bomberos de Melilla tuvieron que renunciar en la madrugada de este miércoles a apagar varios fuegos de contenedores en Tiro Nacional. Miembros de la Policía Local y Nacional les ordenaron no entrar en el barrio, o incluso abandonarlo cuando ya estaban trabajando, porque grupos de personas aguardaban escondidos con piedras para atacarlos, según han relatado a este medio fuentes del Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento (Speis).
La noche empezó a las 1.48 horas, según los partes de intervención del servicio, con un aviso por contenedores ardiendo en una calle de Tiro Nacional. La dotación ya iba de camino cuando ambas policías le pidieron que no entrara: había individuos repartidos por la zona, con piedras, esperando la llegada de los camiones.
A las 2.10 horas llegó un segundo aviso por contenedores en llamas en la calle General Picasso, que separa Tiro Nacional de Averroes, y en Cabrerizas. Esta vez los bomberos llegaron a desplegarse, pero en cuanto empezaron a trabajar comenzaron las pedradas y los dos cuerpos policiales ordenaron la retirada del servicio.
El patrón se repitió a las 3.00 horas. De este modo, existió una nueva llamada desde la misma zona y otra orden de la Policía Local para dar media vuelta antes de llegar, porque los grupos seguían en la calle para tender emboscadas a las dotaciones.
Media hora después fueron los propios vecinos de Tiro Nacional quienes pidieron ayuda. Por indicación policial, se les explicó que los bomberos no acudirían hasta que hubiera calma y que lo sentían, pero había emboscadas preparadas. En consecuencia, no se permitió que los bomberos acudieran a la barriada.
Los contenedores no se apagaron hasta pasadas las 8.00 horas. Tras el relevo de turno llegó otra llamada y, ya sin los grupos en la calle, la dotación accedió al barrio escoltada por los agentes y sofocó los fuegos. Para entonces, explican estas fuentes, los autores “ya estarían durmiendo”.
“Noche sí, noche no”
Para la plantilla del Speis, lo de anoche no es una excepción. “Esto es noche sí, noche no. No es una cosa que nos sorprenda”, resume una de las fuentes consultadas, que relata que las madrugadas del domingo y del lunes también fueron complicadas. Los focos habituales están en Reina Regente y en La Cañada de Hidum, especialmente en Vía Láctea, y su lectura es que los grupos se han desplazado a Tiro Nacional, a poca distancia, tras la presión de los últimos días en esos barrios.
La escena que describen los bomberos es casi siempre la misma: entre 30 y 50 personas en la calle cuando llega el camión. “Lo que menos quieren es que ayudemos. Lo que quieren es vandalismo, vandalismo y vandalismo”, lamenta la misma fuente, que advierte de que la situación seguirá así “hasta que pase un día una desgracia”. “Y cuando pase, a ver quién se hace responsable”, se pregunta.
Ese riesgo ya se ha materializado. En una intervención reciente en Vía Láctea, un bombero sufrió un traumatismo en la mano por una pedrada mientras apagaba un coche en llamas y fue trasladado a urgencias, y otro recibió un impacto en la botella de su equipo de respiración autónoma, según informó este medio. La dotación tuvo que abandonar la intervención.
Los bomberos ya explicaron la semana pasada a El Faro la táctica que sufren: los autores dejan pasar a la policía, se esconden y salen a tirar piedras cuando los efectivos están en plena extinción. Anoche, en tres de los cuatro avisos, ni siquiera llegaron a desplegarse.
Junta de Seguridad que no llega
La Sección Sindical de USTM en la Policía Local pidió hace días la convocatoria urgente de la Junta Local de Seguridad. Según el sindicato, estos disturbios habían dejado cinco vehículos quemados en varios barrios, además de contenedores en el paseo de Ronda. USTM reclamaba protocolos de intervención en las zonas afectadas y que sean las unidades antidisturbios quienes asuman estas actuaciones, porque las patrullas carecen de medios de dispersión. La Junta no se ha convocado.
CSIF-Administración Local exigió una actuación “firme y contundente” tras el ataque a los bomberos en La Cañada de Hidum. El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, afirmó el pasado viernes que quienes apedrean a bomberos y agentes “están fuera de la sociedad melillense” y alertó de que “puede haber víctimas, víctimas mortales”.
El consejero de Seguridad Ciudadana, José Ronda, ya había denunciado el 13 de octubre que algunos incendios se preparaban como reclamo para atacar a los vehículos de extinción. Policía Local y Policía Nacional investigan de forma coordinada los fuegos de Acera Reina Regente y Vía Láctea.
El problema viene de lejos. En junio, Ronda contabilizaba ya unos 200 contenedores quemados desde comienzos de año. La Ciudad los contrata mediante renting, con un coste de 1 millón de euros anuales, según publicó este medio. Desde esta madrugada, Tiro Nacional se suma a la lista de barrios donde los bomberos son recibidos a pedradas.








