La segunda jornada del XXI Congreso Nacional de Cooperativas de Enseñanza, que se celebra por primera vez en Melilla, ha estado dedicada este jueves a la formación práctica y al intercambio de experiencias entre los profesionales de la enseñanza cooperativa llegados desde distintos puntos de España. La inclusión educativa, la educación emocional, el uso de las nuevas tecnologías, la comunicación a través de las historias de vida y la concienciación medioambiental han centrado una mañana de trabajo en la que los congresistas se han distribuido en cinco grupos temáticos para profundizar en los retos actuales de las aulas y buscar herramientas que puedan trasladarse a la actividad cotidiana de sus centros.
Los talleres se han desarrollado en diferentes espacios de Melilla la Vieja, un enclave que ha añadido un componente especial a esta jornada técnica. El programa ha comenzado con las sesiones formativas a primera hora de la mañana y ha continuado después de la pausa para el café de las 11:30 horas, cuando los participantes han retomado el trabajo para avanzar en las conclusiones de cada grupo. Estas propuestas se expondrán durante la jornada del viernes ante el conjunto de los asistentes, con la intención de que todos puedan conocer los contenidos abordados en los distintos talleres, independientemente de cuál haya sido su grupo de participación.
El presidente de Comamel, Antonio Aguilar, ha destacado el carácter formativo de la jornada y la voluntad de que las actividades reflejen la identidad y los principios de los centros cooperativos. "La jornada de hoy es la jornada técnica, la jornada formativa, donde todos los congresistas van a sus respectivos talleres", ha explicado al describir una programación que ha reunido cinco propuestas diseñadas para abordar distintas dimensiones de la práctica educativa. Aguilar ha reconocido que el inicio ha estado condicionado por algunas dificultades logísticas derivadas de la organización de las actividades en un espacio singular como Melilla la Vieja, aunque ha señalado que, una vez solventadas, los grupos han podido continuar con el programa previsto.
El responsable de Comamel ha valorado especialmente el escenario en el que se están desarrollando las sesiones y la oportunidad que supone para los participantes conocer la ciudad mientras comparten experiencias profesionales. "Yo creo que es un espacio incomparable, se lo van a llevar de por vida en sus recuerdos y en su memoria", ha afirmado en referencia a la pausa para el café, concebida también como un momento para conversar, intercambiar impresiones y conocer el trabajo de los demás grupos.
Los talleres
La programación se ha articulado en torno a cinco talleres. Uno de ellos fue el de "Storytelling. Emoción e inclusión para llegar al alumnado", impartido por Javier Pavón y Gloria, que ha explorado el potencial de las historias personales para transmitir aprendizajes, despertar emociones y acercar al alumnado a realidades diversas. La propuesta ha girado en torno a la comunicación desde la experiencia vital, el amor y el humor como pilares narrativos, la resiliencia ante la adversidad y las herramientas que pueden ayudar a afrontar las dificultades no solo en el aula, sino también en la vida cotidiana.
Otro de los grupos ha trabajado en "Diseñando aulas inclusivas: estrategias prácticas. Uso de herramientas STEAM para la inclusión de alumnado con distintas necesidades y perfiles", dirigido por Raquel Travieso. Esta sesión ha abordado las posibilidades de las metodologías STEAM, que integran ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas, para desarrollar propuestas educativas adaptadas a diferentes capacidades, necesidades y perfiles de aprendizaje. El objetivo ha sido reflexionar sobre cómo la innovación metodológica puede contribuir a construir aulas en las que la diversidad no constituya un obstáculo para la participación.
La relación entre las herramientas digitales y la inclusión ha centrado el taller "Tecnología o diversidad: ¿un puente o una barrera? Herramientas para apoyar la labor de los centros educativos", impartido por Sara Galán. Durante la sesión, los participantes han analizado las oportunidades que ofrece la tecnología para apoyar la labor docente, sin perder de vista las dificultades que pueden aparecer cuando faltan recursos o las herramientas no responden a las circunstancias particulares del alumnado. El taller también ha explorado Go Project como recurso para la creación de proyectos propios con contenido editorial y para la evaluación de los estudiantes.
La dimensión medioambiental ha tenido su espacio en "Aulas de Cristal. Enseñanza inclusiva como motor de la educación ambiental", impartido por Ángel Orozco. El ecosistema marino se ha convertido en el eje de una propuesta que plantea el entorno natural como un aula abierta desde la que trabajar el conocimiento, la sensibilización y el respeto por el medio ambiente. La sesión ha puesto el acento en la inclusión sin excepciones, las metodologías activas y multisensoriales y las posibilidades educativas que ofrecen experiencias como el buceo adaptado, tomando como referencia el trabajo de la Federación Española de Actividades Subacuáticas (FEDAS).
Por último, David Torices ha dirigido el taller "Educación emocional y diversidad: habilidades para la transformación", centrado en el alfabeto de las emociones, la validación emocional como herramienta de conexión, el cambio de perspectiva que supone pasar del "por qué" al "para qué" y la importancia del autocuidado como parte de la ética profesional. La sesión ha invitado a reflexionar sobre la necesidad de comprender las emociones propias y ajenas para mejorar la relación con el alumnado y afrontar la tarea docente desde una perspectiva más consciente y sensible a las distintas realidades personales.
Experiencias en los talleres
Entre las experiencias compartidas durante la pausa para el café, el taller de Storytelling ha dejado una huella especial en Marga, integrante de la cooperativa ECHEY de Tenerife, que ha viajado a Melilla junto a otros seis compañeros. La docente ha relatado que la sesión estaba permitiendo conocer, a través de vídeos y del relato de sus protagonistas, la historia de Javier Pavón y Gloria desde que se conocieron hasta su boda. Javier, que utiliza silla de ruedas debido a una enfermedad degenerativa, y Gloria han compartido su experiencia personal para mostrar cómo una historia de vida puede convertirse en una herramienta de comunicación, sensibilización y aprendizaje.
Marga ha descrito la emoción con la que estaba siguiendo el relato y la capacidad de sus protagonistas para transmitir su experiencia desde una actitud positiva. "Me parece maravilloso, porque además dos personas con una sonrisa en la boca todo el rato y yo llevo todo el taller con una sonrisa y las lágrimas cayendo", ha confesado. En el momento de la pausa, la sesión todavía no había concluido y quedaba pendiente la parte final de la historia, seguida de un pequeño debate con los participantes.
Para esta docente, el valor de la propuesta reside en que permite trasladar al aula enseñanzas que van más allá de los contenidos académicos. A su juicio, la experiencia ayuda a mostrar a los estudiantes que las dificultades pueden afrontarse con apoyo, afecto y una actitud constructiva. "Puedes enseñarle a tus alumnos que con todo se puede en esta vida, que si tú quieres de verdad, todo es posible y que con amor, con cariño, con facilitar las cosas y sobre todo poniéndote una sonrisa en la boca", ha señalado. Marga ha defendido también la importancia de enseñar a los niños a buscar el lado positivo de las situaciones y a mantener una actitud optimista ante los problemas. "Siempre hay que ser optimista, siempre hay que ser positivo", ha resumido, reconociendo que se trata de una experiencia "fuerte, dura y complicada", pero también de una oportunidad para aprender a mirar las circunstancias desde otra perspectiva.
La participación en el encuentro está teniendo, además, un componente personal para la docente tinerfeña, que ha visitado Melilla por primera vez, pese a los vínculos familiares que la unen a la ciudad. "Mi madre era de Melilla, tengo que decirlo, y yo no conocía Melilla", ha explicado durante la conversación. Su primera impresión ha sido muy positiva y ha querido compartir su satisfacción por descubrir una ciudad que, según ha reconocido, ha estado a la altura de lo que le había contado su madre: "Mi madre tenía razón".
La educación medioambiental ha sido otro de los asuntos que ha despertado el interés de los congresistas. Una participante de la delegación de Madrid, Silvia, ha explicado que el taller de Aulas de Cristal se ha centrado en los océanos y en las posibilidades de utilizar el entorno marino como recurso educativo. Durante la sesión, según ha relatado, se ha destacado que, aunque Melilla no cuenta con grandes extensiones de bosque, el mar constituye uno de sus principales espacios naturales y ofrece numerosas oportunidades para acercar al alumnado al conocimiento del medio ambiente.
La participante ha valorado especialmente que el aprendizaje se plantee desde la práctica y mediante el trabajo por grupos escolares. La cercanía del mar permite desarrollar experiencias directas que ayuden a los estudiantes a comprender mejor el entorno antes de abordar su protección. "Primero conocer, para luego educar y concienciar", ha afirmado, al resumir el enfoque de una propuesta que sitúa el conocimiento como punto de partida para generar actitudes responsables.
La congresista también ha reflexionado sobre el papel de las nuevas generaciones en la sensibilización medioambiental. En su opinión, los niños están incorporando progresivamente una mayor conciencia sobre la necesidad de cuidar el planeta, mientras que los adultos todavía tienen margen para avanzar en conocimientos y hábitos. "Somos nosotros, los adultos, los que en este caso nos tenemos que poner más las pilas", ha señalado. En este sentido, ha defendido que la educación ambiental debe vincularse con el cuidado de la diversidad y con la comprensión de los efectos del cambio climático, cuestiones que considera esenciales para formar ciudadanos comprometidos con su entorno.
La tecnología ha centrado también el intercambio de impresiones entre los participantes. Daniel, integrante de la delegación de Castilla-La Mancha a través de UCEM, ha explicado que su grupo ha trabajado precisamente sobre la doble dimensión de las herramientas digitales y sobre las circunstancias que determinan que puedan facilitar o dificultar la inclusión educativa. "Sí que es verdad que en general se suelen ver como un puente, ayudan mucho, pero a día de hoy se ve también que en ciertos casos puede representar una barrera", ha afirmado.
El docente ha apuntado que estas dificultades pueden estar relacionadas tanto con la disponibilidad de recursos como con las situaciones particulares de determinados alumnos. Por ello, ha destacado la importancia de analizar cada caso, debatir sobre las posibles barreras y buscar alternativas para que la tecnología se convierta en un apoyo efectivo. La cuestión no consiste únicamente en incorporar recursos digitales a los centros, sino en valorar cómo se utilizan y si realmente responden a las necesidades de quienes los emplean.
Daniel ha subrayado asimismo la importancia de que los conocimientos adquiridos durante el encuentro tengan continuidad una vez que los participantes regresen a sus territorios. Los presidentes, directores y miembros de los equipos de las cooperativas educativas pueden trasladar las experiencias compartidas a sus respectivos claustros y trabajar a partir de ellas para introducir mejoras en la enseñanza. "Todo lo que aprendemos aquí, cada uno de los presidentes, directores, equipos que vienen, se lo trasladan después a sus claustros y en base a eso intentamos trabajar, innovar, mejorar y siempre con apoyo de las administraciones, tirar para adelante, que es lo que nos importa al final", ha explicado.
El participante castellano-manchego ha reconocido que el ámbito tecnológico exige una revisión constante, ya que las herramientas y los conocimientos disponibles evolucionan y obligan a los docentes a adaptar sus decisiones. En ocasiones, ha señalado, es necesario corregir planteamientos cuando se comprueba que una solución no funciona como se esperaba. "A veces hay que recular y corregir, pero al final la educación es un campo más. Se estudia, se trabaja y se mejora", ha reflexionado. Una idea que enlaza con el propósito de estos talleres: compartir experiencias para analizar las prácticas educativas, detectar dificultades y buscar respuestas más eficaces.
Compartir conclusiones
Ese intercambio constituye, precisamente, uno de los objetivos centrales de la jornada. Antonio Aguilar ha explicado que cada taller cuenta con un coordinador encargado de recoger los contenidos, conocimientos y conclusiones que surgen durante las sesiones. El hecho de que los congresistas se hayan distribuido en cinco grupos permite profundizar en cuestiones concretas, pero también hace necesario habilitar un espacio común para que las aportaciones de cada uno lleguen al resto de los participantes.
Por este motivo, la jornada del viernes incluirá la exposición conjunta de las conclusiones, de manera que los asistentes puedan conocer los resultados de los talleres en los que no han participado directamente y abrir nuevos espacios de preguntas y debate. El objetivo es que la formación no quede limitada a la experiencia individual de cada grupo, sino que se convierta en un aprendizaje compartido por todas las delegaciones.
"De cada taller se sacan unos contenidos, unos conocimientos, unos saberes, unas conclusiones que son exportables a todos los territorios", ha destacado Aguilar. El trabajo quedará recogido en un documento escrito que se difundirá entre las delegaciones para que puedan analizarlo y trasladarlo a sus respectivos centros. De esta manera, las conclusiones podrán servir como punto de partida para nuevas iniciativas, adaptadas a las necesidades y circunstancias de cada comunidad educativa.
El presidente de Comamel ha insistido en que esta puesta en común resulta especialmente importante porque ningún participante puede asistir simultáneamente a los cinco talleres. Por ello, considera que la combinación de los intercambios informales durante las pausas, la elaboración de documentos y la presentación colectiva de las conclusiones permite construir una visión global de los asuntos abordados. La finalidad es que cada experiencia pueda enriquecer el trabajo de los demás y que los aprendizajes adquiridos durante el encuentro tengan una aplicación práctica.








