La Policía Nacional en Melilla afronta el inicio de 2026 con una acumulación de carencias estructurales, déficit de personal y necesidades formativas que, según el Sindicato Unificado de Policía (SUP), no pueden seguir aplazándose. Así lo ha advertido el secretario general del SUP en la ciudad, Jesús Ruiz Barranco, en una entrevista concedida a El Faro, en la que hace balance de la situación actual del cuerpo y plantea las prioridades que, a su juicio, deberían marcar la agenda del Ministerio del Interior en este nuevo año.
Desde las condiciones de las instalaciones policiales hasta la falta de efectivos en la frontera de Beni Enzar, pasando por la formación frente a los nuevos tipos de delincuencia, Ruiz Barranco dibuja un escenario complejo que afecta tanto a los agentes como al servicio que se presta a la ciudadanía.
Problemas estructurales
Para el SUP, el inicio de 2026 no supone un cambio de escenario, sino la continuidad de reivindicaciones históricas que siguen sin respuesta. Ruiz Barranco subraya que los agentes de la Policía Nacional en Melilla afrontan el nuevo año “como profesionales y funcionarios del Ministerio del Interior”, cumpliendo con su labor pese a las dificultades, pero insiste en que los retos actuales “son los mismos que venimos denunciando desde hace mucho tiempo a nivel sindical”.
Uno de los problemas más graves es el estado de las infraestructuras policiales. La actual Jefatura Superior de Policía, inaugurada en 1984, presenta —según el SUP— una situación de hacinamiento y dispersión, con instalaciones pequeñas, obsoletas y claramente insuficientes para la realidad actual de la ciudad.
“Han pasado ya más de cuarenta años y Melilla no es la misma que en 1984”, señala Ruiz Barranco, quien recuerda que entonces la población, la tipología delictiva y las exigencias operativas eran muy diferentes. Hoy, explica, existen nuevos grupos operativos, nuevas formas de criminalidad y mayores exigencias de coordinación que requieren espacios adecuados.
Necesidad de una nueva Jefatura
El secretario general del SUP insiste en que la falta de unas instalaciones modernas no solo perjudica a los agentes, sino también a los ciudadanos. “Necesitamos nuevas instalaciones para dar un mejor servicio a la ciudad”, recalca, apuntando que el problema no es únicamente laboral, sino también de eficacia policial.
El sindicato denuncia que la Policía Nacional trabaja actualmente en condiciones “pésimas”, con dependencias saturadas, carencias de espacio y una dispersión de servicios que dificulta la operatividad diaria. Esta situación, advierte Ruiz Barranco, limita la capacidad de respuesta ante una delincuencia cada vez más compleja y especializada.
Desde el SUP llevan años reclamando una nueva Jefatura acorde al crecimiento de Melilla y a la evolución de la seguridad ciudadana, sin que hasta el momento se haya materializado ningún proyecto concreto.
Seguridad ciudadana y formación
Preguntado por las expectativas en materia de seguridad ciudadana para 2026, Ruiz Barranco centra buena parte de su respuesta en la formación continua de los agentes. A su juicio, la delincuencia “siempre va un paso por delante”, lo que obliga a la Policía Nacional a actualizar permanentemente sus conocimientos y capacidades.
Delitos como la ciberdelincuencia, la violencia doméstica o la violencia contra la mujer requieren, según el SUP, una formación específica y constante. “Lo que pedimos es formación, formación y más formación”, resume el responsable sindical, quien considera que la sociedad actual exige policías preparados para afrontar nuevos escenarios delictivos.
A esta necesidad se suma el contexto fronterizo de Melilla, con unas nuevas instalaciones en Beni Enzar que, aunque modernas, requieren personal suficientemente formado para gestionar los nuevos procedimientos y tecnologías implantadas.
Frontera de Beni Enzar
Uno de los puntos más críticos señalados por el SUP es la situación del puesto fronterizo de Beni Enzar. Ruiz Barranco explica que la puesta en marcha de nuevos destinos y funciones dentro de la frontera ha incrementado notablemente la carga de trabajo, sin que ello se haya traducido en un aumento proporcional de efectivos.
El sindicato alerta de que no se puede seguir trabajando con el mismo número de policías cuando las exigencias operativas son mayores. Como ejemplo, cita el pasado mes de diciembre, marcado por un elevado tránsito debido al puente festivo y las vacaciones.
“Ha sido como una Operación Paso del Estrecho en pequeño”, afirma Ruiz Barranco, señalando que, aunque la OPE oficial dura varios meses, en diciembre se concentró una presión extraordinaria en un periodo muy corto de tiempo.
Según denuncia, los agentes de la frontera tuvieron que cubrir puestos adicionales, asumir sobrecargas de jornada y dar respuesta a una demanda creciente sin los recursos humanos necesarios.
Una plantilla al límite
Ante esta situación, el SUP cifra en alrededor de 50 policías el refuerzo mínimo necesario en la frontera de Beni Enzar para poder cubrir adecuadamente los servicios, las bajas y las vacaciones reglamentarias.
Ruiz Barranco recuerda que los policías, como cualquier otro funcionario, tienen derecho a vacaciones y descansos, algo que se ve comprometido cuando las plantillas son insuficientes. “No podemos estar siempre trabajando con los mismos policías”, insiste.
Aunque reconoce que la propia administración policial admite la necesidad de aumentar el personal en frontera, lamenta que hasta ahora no se hayan dado pasos efectivos en esa dirección. El sindicato espera que en 2026 se materialicen estos refuerzos, considerados imprescindibles para rebajar la presión laboral.
Jubilaciones y déficit de efectivos en la Jefatura Superior
A la falta de personal se suma el impacto de las jubilaciones previstas para este año. Según los datos del SUP, alrededor de 20 policías se jubilarán en 2026 en Melilla, lo que agravará aún más el déficit de efectivos si no se sustituyen adecuadamente.
Ruiz Barranco advierte del riesgo de repetir situaciones vividas en años anteriores, cuando la escasez de policías se tradujo en problemas para cubrir los servicios. Aunque la plantilla total de la Jefatura supera los 500 efectivos, el responsable sindical subraya que, en la práctica, “no se cubren todos los servicios” por la falta real de personal operativo.
El SUP confía en que el próximo concurso general de méritos tenga en cuenta tanto las jubilaciones como las necesidades específicas de la frontera y de otras unidades, para evitar un deterioro progresivo del servicio policial en la ciudad.
Condiciones laborales
En el capítulo de condiciones laborales, Ruiz Barranco reclama medidas que van más allá del ámbito local y que dependen directamente de decisiones políticas a nivel estatal. Entre ellas, destaca la necesidad de consolidar una jornada laboral estable, como el sistema 6x6 implantado durante la pandemia y que el sindicato quiere que se mantenga de forma definitiva.
Asimismo, el SUP vuelve a exigir el reconocimiento de la Policía Nacional como profesión de riesgo, una reivindicación histórica que afecta tanto a las condiciones económicas como a la posibilidad de una prejubilación digna.
“El paradigma de tener que equipararnos con otras policías autonómicas o locales es algo que no entendemos”, señala Ruiz Barranco, quien considera que determinadas condiciones deberían ser reconocidas “per se” por la Administración General del Estado, sin necesidad de constantes reclamaciones sindicales.
Falta de especialización
Otra de las críticas del SUP se dirige al catálogo de puestos de trabajo, que data de 2008 y que, según el sindicato, no responde a las necesidades actuales del cuerpo. Ruiz Barranco denuncia que este catálogo está obsoleto y no permite una adecuada especialización de los agentes.
Esta falta de actualización dificulta, a su juicio, la asignación de policías a puestos acordes con su formación y experiencia, y limita la eficacia de unidades especializadas en ámbitos clave como la delincuencia tecnológica o la violencia de género.
El sindicato reclama una reforma profunda que permita adaptar la estructura interna de la Policía Nacional a los retos del siglo XXI.
Medios materiales, protección y formación en tiro
En materia de seguridad y medios materiales, el SUP insiste en que todos los agentes deben contar con equipos de protección adecuados, como chalecos antibalas individuales, dispositivos táser y una formación continua y de calidad.
Ruiz Barranco subraya la importancia del Plan Nacional de Tiro, al que considera fundamental para garantizar la seguridad de los policías y de los ciudadanos. “La formación es clave dentro de la seguridad”, recalca, insistiendo en que no basta con dotar de medios, sino que es imprescindible saber utilizarlos correctamente.
Una llamada directa a la responsabilidad política
Aunque el SUP mantiene interlocución con los responsables policiales, Ruiz Barranco deja claro que muchas de estas reivindicaciones dependen de decisiones políticas. En este sentido, muestra su frustración por las promesas incumplidas del Ministerio del Interior y de la Dirección General de la Policía.
El secretario general recuerda que el director general ha visitado Melilla en dos ocasiones en los últimos cinco años, “prometiendo y prometiendo, pero nunca dando”. Por ello, reclama una implicación real de la Delegación del Gobierno, como máxima representante institucional del Estado en la ciudad.
Para el SUP, es imprescindible que la parte política “coja testigo” y actúe de forma decidida para mejorar las condiciones de la Policía Nacional en Melilla, una demanda que —según Ruiz Barranco— no solo afecta a los agentes, sino al conjunto de la ciudadanía.







