El Partido Popular quiso dedicar su acto de este lunes en Melilla a algo más que a la crítica al Gobierno central: Alberto Núñez Feijóo articuló su intervención en torno a cuatro grandes compromisos concretos con la ciudad autónoma, que, según dijo, asumiría desde un futuro Gobierno de España. El líder del PP presentó estos ejes como respuesta directa al “abandono” que, a su juicio, sufren Melilla y Ceuta por parte del Ejecutivo actual, tanto en financiación como en servicios públicos y atención institucional.
Feijóo recordó que el Gobierno ha retirado la bonificación del 50% de las cuotas de la Seguridad Social, ha marginado a las dos ciudades autónomas “de cualquier acuerdo de financiación” y es “el único responsable” de la sanidad y la educación en Melilla, ámbitos en los que, denunció, la ciudad presenta “los peores ratios profesionales” y la “peor tasa de abandono escolar” del país. Frente a esa situación, afirmó que al PP “le corresponde tomar la iniciativa” y concretar una alternativa que vaya más allá de los discursos.
Según explicó, su equipo llevaba días trabajando “asunto por asunto” con el visto bueno del presidente Juan José Imbroda, del Gobierno melillense y de la diputada, la senadora y el senador del PP por la ciudad. Sobre esa base, detalló los cuatro compromisos que, dijo, asumirá con Melilla si llega a La Moncloa.
Un plan de legislatura específico: “la carpeta Melilla”
El primer compromiso anunciado por Núñez Feijóo es incorporar de forma estable una “carpeta Melilla y Ceuta” a la agenda permanente del Gobierno de España. No como un gesto puntual, sino como un instrumento de planificación con horizonte de cuatro años.
“El Gobierno de España aprobará un plan de cuatro años de compromisos e inversiones explícitas con Melilla”, avanzó, definiéndolo como “el plan de la legislatura, el contrato con Melilla”. Ese contrato, según explicó, se orientará tanto a la ciudad como a sus cerca de 90.000 habitantes y al propio Gobierno autonómico, con objetivos medibles y calendario.
El líder del PP insistió en que la ciudad “no puede quedar condenada a la periferia política” siendo, como es, un espacio donde la convivencia entre culturas, religiones y lenguas “se construye todos los días”. Definió a Melilla como un “laboratorio” donde se ponen a prueba políticas de tolerancia y cumplimiento de la ley, y defendió que esa realidad “merece una prioridad específica” en la acción de cualquier Ejecutivo central.
Feijóo subrayó que esa prioridad ya existió, según su relato, con los anteriores gobiernos del Partido Popular: “La tuvo con el presidente Aznar, la tuvo con el presidente Rajoy y la tendrá conmigo”, prometió. El objetivo, resumió, es dar un “vuelco en la política nacional” para que Melilla y Ceuta sean “ciudades más prósperas, más atractivas, con una economía saludable y con unos servicios públicos dignos”.
Soberanía, fronteras y refuerzo de la seguridad
El segundo compromiso se centra en la seguridad, la soberanía y la posición de Melilla como frontera exterior de la Unión Europea. Feijóo fue tajante al recordar el estatus de la ciudad: “Melilla es y será España. Melilla es frontera española y europea. Y su protección no es ni opcional ni negociable”.
En esta línea, anunció que, desde un futuro Gobierno del PP, se planteará un refuerzo de la presencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en la ciudad para proteger tanto “a la población” como “al territorio”. El objetivo, señaló, es que no se perciba la frontera como un punto débil, sino como un ámbito atendido y respaldado por el Estado.
Otro elemento clave de este segundo compromiso es la implicación de la Unión Europea a través de Frontex. Feijóo se comprometió a asegurar la colaboración de la agencia europea de fronteras y costas “para que ayude a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en Melilla”. La idea es que Frontex se convierta en un apoyo estable al trabajo policial y de vigilancia que ya se desarrolla en la ciudad, reforzando los dispositivos de control y gestión de los flujos migratorios.
Este eje de soberanía y seguridad se presenta como respuesta al reproche de “abandono de las fronteras” que el líder del PP dirigió al actual Ejecutivo. En su diagnóstico, la gestión de las fronteras por parte del Gobierno se ha hecho “en función de intereses ajenos a la gente” que vive en Melilla, algo que, afirmó, debe corregirse con más medios, más coordinación y una mayor implicación europea.
Prosperidad, empleo, conectividad, educación y sanidad
El tercer compromiso agrupa buena parte de las medidas económicas y sociales que Feijóo quiso vincular a Melilla. Su planteamiento pasa por convertir la ciudad en un lugar donde “los jóvenes se fijen para forjar su proyecto vital” y donde los residentes puedan disfrutar de “una vida segura, próspera y de calidad, igual que la tiene el resto de los españoles”.
En el plano económico, el líder del PP anunció la puesta en marcha de un régimen económico y fiscal que facilite la implantación de nuevas empresas. Recordó que “sin empresas no hay trabajo, pero sin trabajadores tampoco hay empresas” y defendió medidas de “discriminación positiva” para atraer inversión y actividad económica. Entre ellas, la recuperación de la bonificación del 50% de las cotizaciones a la Seguridad Social, que el actual Gobierno suprimió.
Feijóo se comprometió a “recuperar esa bonificación del 50% de las cotizaciones sociales que el Gobierno socialista ha bloqueado en el Congreso después de haberla aprobado en el Senado”, y presentó esta medida como una herramienta básica para que Melilla recupere atractivo empresarial y capacidad de creación de empleo.
La conectividad con la península es otro de los elementos incluidos en este tercer bloque. A juicio del presidente del PP, “la libre movilidad de los melillenses tiene que asegurarse con inversiones”, de manera que viajar a la península no esté condicionado por más limitaciones de las que ya impone la insularidad de facto de la ciudad.
En el terreno educativo, Feijóo colocó la educación “en el pilar básico” de su compromiso. Definió la escuela como el cimiento “de la riqueza, de la libertad, del conocimiento y de la igualdad” y defendió que un niño o niña nacidos en Melilla “deben tener las mismas capacidades en primaria, secundaria, formación profesional y universidad que en el resto de España”. Para avanzar en ese objetivo, se comprometió a “financiar correctamente, suficientemente, la universidad en Melilla”, de forma que los jóvenes no se vean obligados a marcharse para cursar grados universitarios.
La sanidad pública fue el otro gran capítulo de este tercer compromiso. Feijóo criticó la inauguración de un edificio hospitalario sin los medios necesarios, y la calificó de “falta de respeto” si se presenta como un hospital plenamente operativo. “Un hospital no es un edificio, no son plantas, sótanos y bajo cubierta”, afirmó, subrayando que solo puede considerarse como tal cuando dispone de “los profesionales necesarios, el equipamiento correcto, las urgencias, los quirófanos, los laboratorios ordenados y equipados”.
Por ello, prometió “hacer del hospital de Melilla un hospital completo, con profesionales y equipamiento, para evitar los traslados fuera de la ciudad”. Añadió que se mejorarán “las condiciones de los médicos y del personal sanitario para que se queden, no para que vengan un tiempo y se vayan”, atacando así uno de los problemas crónicos del sistema sanitario melillense: la dificultad para atraer y retener especialistas.
Más Estado, más Europa: “europeizar” Melilla
El cuarto compromiso tiene una vertiente institucional y europea. Feijóo recordó que Melilla “es una ciudad española y europea” y que eso implica obligaciones para el Estado y para la Unión. En este sentido, anunció la intención de reforzar la presencia de las instituciones nacionales y comunitarias en la ciudad.
Por un lado, se propone “reforzar la presencia de las instituciones del Estado” en Melilla, entendida como una mayor atención política, administrativa y material. Por otro, se plantea “reforzar la presencia en Melilla y en Ceuta de la Unión Europea”, dotando a ambas ciudades de un estatus que les permita acceder en mejores condiciones a los instrumentos comunitarios.
La propuesta concreta pasa por lograr “un reconocimiento de Ceuta y Melilla como territorios prioritarios para gestionar los fondos de cohesión”, con un marco que se acerque al de las regiones ultraperiféricas. Según Feijóo, esos fondos, “bien invertidos, con un plan estratégico a medio y largo plazo”, pueden contribuir a que Melilla sea “una hermosa ciudad europea” en términos de infraestructuras, servicios y bienestar.
En resumen, el líder del PP resumió este cuarto compromiso en una idea: “europeizar Melilla”. Y lo enlazó con el resto de sus propuestas: “Melilla será una prioridad para mi Gobierno; defenderemos la españolidad y reforzaremos las fronteras y la seguridad, mejoraremos la competitividad, la sanidad y la educación de esta ciudad autónoma y daremos la batalla en Europa para mejorar su financiación”.
Una alternativa basada en “compromisos, no solo críticas”
Para finalizar, Núñez Feijóo quiso presentar estos cuatro compromisos como la base de una alternativa política frente a la actual situación. Aseguró que “es necesario un gobierno que pueda levantar la vista de los juzgados, un gobierno que no tenga ataduras” y afirmó que el actual Ejecutivo “es el peor que ha tenido nuestra época”, pero que “tiene enfrente una alternativa reparadora”.
El líder del PP defendió que su partido dispone de “una lista de deberes, una lista de compromisos” y que eso le obliga a “tener lista la alternativa” para que España recupere “ambición, ilusión y moral”. En esa alternativa, concluyó, Melilla ocupa un lugar destacado no sólo como símbolo de la españolidad en el norte de África, sino como destinataria de un plan específico de gobierno basado en esos cuatro grandes compromisos que, aseguró, “si los he dado, los voy a cumplir”.








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