Melilla no tiene un problema de desabastecimiento de medicamentos ni es una situación que ocurra con frecuencia en el territorio. Muchos pensarán que, por su condición geográfica, la ciudad está más limitada y pueda padecer a menudo este tipo de circunstancias, pero lejos de la realidad, no es algo que preocupe a las farmacias.
Hay dos motivos principales por los que se produce la falta de medicamentos: que se acaben a nivel local, o que se agoten existencias en laboratorio. La única diferencia con respecto a la Península es que allí se puede viajar más fácilmente para encontrar alternativas si no hay previsión de reponer el medicamento pronto.
Pero no suele alargarse más de dos semanas, y solo afecta a medicamentos concretos. Una de las casuísticas que sí se ha repetido en la ciudad autónoma es que por tormentas o mal tiempo, el barco no llegue, pero solo retrasaría unos días la entrada de mercancía. En la Gran Farmacia Moderna, en la calle Ejército Español, el técnico y estudiante de Farmacia Enrique Pérez Ramos explica un poco mejor el tema del desabastecimiento.
En algunos momentos, sí que se ha dado con muchísimos medicamentos, pero no de forma aislada en Melilla, sino en toda la Península. “A día de hoy no tenemos tantos casos”. En la farmacia, señalan el Ozempic como el último medicamento que se terminó en la ciudad. Tras ese “boom”, surgieron nuevos métodos con el mismo fin y la demanda bajó considerablemente.
Pero ya no es como “antiguamente”. Además, cuando un medicamento para tratar una enfermedad o dolencia específica se acaba, suele haber genéricos y otras soluciones para dar respuesta a las necesidades de los pacientes. Por ejemplo, con la hipertensión. El problema viene cuando hay menos opciones porque se comercializan en otros lugares, como en América Latina.
Si a Melilla llega un lote de cien medicamentos, tiene que repartirse entre casi una treintena de farmacias. En la Gran Farmacia Moderna tienen un programa informático que permite comprobar si quedan existencias en otros establecimientos de la ciudad, y que avisa cuando hay una reposición. Un método rápido que los clientes agradecen. En ciertos casos, cuando el laboratorio no tiene existencias para abastecer al proveedor de Melilla, sí que se recomienda ir a la Península, donde hay más proveedores.
Cuando es por laboratorio, “están igual aquí que en Sevilla o Madrid”. Si en Sevilla se prevé un mes de desabastecimiento pero tienen menos rotación de ese medicamento, es casi seguro que dispondrán de él en algún establecimiento. Pero no es lo habitual, porque normalmente hay un genérico o principio activo que pueda sustituir el medicamento, o todavía queda stock en las farmacias locales.
Automedicación
Con respecto a la automedicación, sí que sigue siendo una “mala costumbre” difícil de quitar en Melilla. En la Gran Farmacia Moderna lo ven mucho con el Omeprazol, para la acidez del estómago, y las personas mayores. Cuando les ofrecen otras opciones, como probióticos si la molestia aparece después de tomar antibióticos, las rechazan.
Y el problema de fondo es que muchas personas no quieren acudir al médico. Pasan primero por las farmacias en busca de un primer diagnóstico, para saber si con unas gotas, un Ibuprofeno o Paracetamol se pueden curar, pero a veces lo que necesitan realmente es ir al centro de salud. Para una gripe se puede encontrar una solución, pero otras infecciones pueden ser más graves y complicarse.
Vigilar la fecha de caducidad de los medicamentos es fundamental al respecto. Y tener cuidado con lo que se lee en internet, o con los consejos si no son de profesionales, especialmente cuando no se necesita receta. En la Gran Farmacia Moderna aseguran que el 70 % hace caso a las recomendaciones y acude al médico. Allí es donde de verdad se puede comprender el “abanico completo” de lo que está pasando.








