El jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad), almirante general Teodoro López Calderón, ha asegurado que no existe “ningún indicio” de que Marruecos tenga intención de invadir Ceuta o Melilla y ha descartado que se contemple un escenario de conflicto con el país vecino. Así lo manifestó durante un desayuno informativo organizado por el Executive Forum en Madrid, donde afirmó que la situación de seguridad en la zona está garantizada por las Fuerzas Armadas españolas.
“El Ejército está preparado para hacer frente a cualquier amenaza”, sostuvo el Jemad, aunque precisó que “en este momento no se contempla una invasión” por parte de Marruecos, a pesar de que el país norteafricano mantiene su reivindicación histórica sobre ambas ciudades autónomas. Sus declaraciones, sin embargo, no han pasado desapercibidas y han generado críticas en algunos sectores que cuestionan la contundencia de su mensaje.
Desde la web Hispanidad se ha señalado con dureza la respuesta del máximo responsable militar español, acusándole de ofrecer una visión poco tranquilizadora de la preparación real del Ejército. “¿Pero qué respuesta es esta?”, titula el artículo publicado por este medio, en el que se cuestiona que el Jemad reconozca que no sabe si el Ejército está capacitado para repeler una eventual invasión de Ceuta o Melilla. “No se contempla”, fue la frase empleada por el almirante, que para este medio resulta insuficiente ante una cuestión tan sensible para la soberanía nacional.
Las críticas apuntan a que, más allá de la situación actual, el deber de las Fuerzas Armadas es precisamente anticipar escenarios y tener prevista la respuesta ante posibles amenazas, por remotas que parezcan. Hispanidad subraya que el Jemad se centró en la hipótesis de que Marruecos no atacará, sin dejar claro si España tiene desplegados los medios adecuados para defender sus territorios extrapeninsulares ante una eventual agresión.
Durante su intervención, López Calderón también respaldó la política de inversión en Defensa del Gobierno de Pedro Sánchez. Afirmó que con un gasto del 2,1% del Producto Interior Bruto (PIB), España podrá cumplir con las capacidades exigidas por la OTAN. Esta posición coincide con la expresada por el presidente del Gobierno tras la reciente cumbre de la OTAN en La Haya, donde defendió que no era necesario llegar al 5 % de inversión pactado por otros socios de la Alianza Atlántica.
Según explicó el Jemad, las Fuerzas Armadas realizaron un análisis previo para determinar si con el 2% del PIB asignado se podía alcanzar los objetivos de capacidades definidos por la OTAN para España. “Esos cálculos, con todas las aproximaciones que se quieran, nos salen que con ese 2% España podría cumplir con las capacidades que la Alianza nos exige”, aseguró el almirante.
También destacó que España se encuentra entre los seis o siete países con más despliegues en misiones en el exterior, y que la OTAN no solo valora la cantidad de efectivos, sino también la profesionalidad de los militares españoles en las operaciones de paz. “Puedo afirmar que estamos muy bien considerados tanto en la aportación de fuerzas como en la calidad del personal”, subrayó.
Otro de los asuntos abordados fue el veto del Gobierno español a la tecnología militar procedente de Israel, una decisión que, según López Calderón, es de naturaleza política y ajena a sus competencias. No obstante, señaló que existen alternativas tecnológicas en otros países, por lo que es posible reconducir las adquisiciones hacia esos mercados.
El almirante admitió que el verdadero problema podría derivarse del material ya adquirido que depende de tecnología israelí, aunque confía en que el Gobierno disponga de “cierta flexibilidad” para adaptarse. En todo caso, insistió en que este cambio no compromete las capacidades operativas de las Fuerzas Armadas, en línea con lo expresado por la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce.
Pese a las garantías ofrecidas por el Jemad, las críticas como las de Hispanidad evidencian que el mensaje no ha logrado disipar todas las dudas en torno a la preparación militar española ante amenazas concretas como las que podrían surgir en Ceuta y Melilla. La falta de un pronunciamiento más firme sobre la capacidad defensiva ha sido interpretada por algunos analistas como un signo de debilidad o exceso de prudencia diplomática ante Marruecos.
La situación geoestratégica de ambas ciudades autónomas, ubicadas en el norte de África y fronterizas con Marruecos, las convierte en puntos de alta sensibilidad. Las tensiones migratorias, las diferencias políticas y la falta de una frontera reconocida por Marruecos refuerzan la necesidad de una posición clara y sin ambigüedades, según los sectores críticos.
En un contexto internacional marcado por la reconfiguración de alianzas militares y el incremento del gasto en defensa de muchos países, las declaraciones del Jemad han reabierto el debate sobre si España está realmente preparada para proteger sus fronteras más vulnerables o si, por el contrario, se confía en exceso en la estabilidad del entorno diplomático.
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