El Ilustre Colegio de Abogados de Melilla ha celebrado este viernes en el Hospital del Rey los actos con motivo de Santa Teresa de Jesús, patrona de la abogacía. La ceremonia ha reunido a representantes judiciales, autoridades civiles y militares, abogados y familiares en una jornada dedicada a reconocer trayectorias profesionales y el compromiso con la defensa de los derechos.
Uno de los momentos centrales ha sido la entrega de la Medalla de Oro del Colegio a María Isabel Perelló Doménech, presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). El decano de la institución, Blas Jesús Imbroda, ha destacado su trayectoria jurídica, su independencia y su contribución al fortalecimiento del Estado de derecho. También ha recordado que es la primera mujer que preside ambas instituciones.
Imbroda ha defendido que proteger el Estado de derecho es una responsabilidad compartida por toda la sociedad. "Si se pervierte o debilita el Estado de derecho, quiebra la democracia".
La ceremonia también ha servido para dar la bienvenida a los nuevos letrados que han jurado o prometido su cargo. El decano les ha animado a ejercer la profesión con honestidad, esfuerzo y compromiso, sin olvidar a quienes necesitan una mayor protección. "Es una profesión hermosa y apasionante".
Además, ha tenido palabras de recuerdo para el abogado Francisco Cano, fallecido inesperadamente, cuya hija Constanza se ha incorporado a la profesión. También ha mencionado a Francisco Aguilera Merchán, procurador de los tribunales, en un homenaje a las familias que acompañan a los nuevos profesionales en este camino.
Veinticinco años
Otro de los reconocimientos ha sido para los abogados que cumplen 25 años de ejercicio profesional. Imbroda ha compartido con ellos una reflexión personal, ya que también cumple 25 años como decano del Colegio.
Durante este periodo, ha destacado el crecimiento de la institución y su participación en la vida social de Melilla. Entre las iniciativas impulsadas ha citado el Fondo Solidario de la Abogacía Melillense, el apoyo jurídico a enfermos de cáncer en colaboración con la Asociación Española contra el Cáncer y el voluntariado dirigido a personas mayores del centro asistencial.
El decano ha agradecido a sus compañeros el respaldo recibido durante estos años y ha defendido la importancia de mantener el respeto incluso cuando surgen diferencias dentro de la profesión.
La asistencia jurídica gratuita también ha tenido un lugar destacado en la celebración. Con motivo del XXX aniversario de la ley que la regula, el Colegio ha homenajeado a los integrantes de su Comisión del Turno de Oficio por su trabajo en favor de las personas con menos recursos.
Reconocimientos
La jornada ha incluido un homenaje a María del Carmen Blanco Estévez, que se jubila tras 40 años de ejercicio profesional, con una especial dedicación al turno de oficio y a la atención de las personas más desfavorecidas.
Imbroda le ha agradecido su entrega y su vinculación con la institución durante toda su carrera. También ha recordado a José Luis Sánchez, marido de Blanco, por el apoyo que prestó al Colegio a lo largo de los años.
Asimismo, se ha nombrado colegiada de honor a título póstumo a María Paz Ojeda Giménez, considerada la primera abogada laboralista de la historia del Colegio. El reconocimiento destaca su defensa de los derechos de los trabajadores, su compromiso social y su contribución a la profesión en Melilla.
Apoyo a Melilla y Ceuta
En la parte final de su intervención, Imbroda ha agradecido la presencia de Eugenio Ribón, decano del Colegio de la Abogacía de Madrid, y ha destacado su compromiso con Melilla. Como muestra de reconocimiento, le ha entregado una reproducción de la llave de oro concedida al rey Juan Carlos en noviembre de 2007 y al rey Felipe VI durante su reciente visita a la ciudad.
El decano también ha trasladado su solidaridad a los abogados de Ceuta y a sus ciudadanos, en referencia a los acontecimientos registrados a finales de julio. Ha defendido el derecho de ambas ciudades a vivir con seguridad y normalidad.
La reciente visita de los Reyes a Melilla ha estado presente en sus palabras finales. Imbroda ha recordado el compromiso de la Corona con España y sus ciudadanos y ha cerrado su discurso con un deseo de paz y respeto a los derechos humanos.








