El consejero de Fomento, Miguel Marín, ha reiterado recientemente el firme compromiso del Ejecutivo melillense con la ampliación del puerto comercial, una infraestructura estratégica que el representante popular considera esencial para el desarrollo económico, territorial y urbano de la ciudad. De ahí que Marín defendiera con contundencia este proyecto que, aunque paralizado desde hace años, sigue ocupando un lugar prioritario en la agenda del Gobierno local.
La ampliación del puerto comercial, ha afirmado el consejero, no solo permitiría mejorar las capacidades logísticas de Melilla sino que serviría como eje vertebrador de una nueva configuración urbana y económica. “Vamos a seguir insistiendo, porque fíjense lo que supondría para Melilla”, declaró, lamentando la falta de implicación del Gobierno central en este tipo de grandes obras de competencia estatal.
Uno de los principales argumentos del Ejecutivo melillense para defender esta obra es la posibilidad de implantar en ese lugar una Zona Económica Especial (ZEE), con ventajas fiscales y administrativas singulares. Esto permitiría atraer inversión, fomentar el tejido productivo local y generar empleo en un enclave estratégico de la ciudad.
“La ampliación del puerto comercial posibilitaría, en primer lugar, poder generar una ZEE con ventajas fiscales y oportunidades para el tejido económico de Melilla”, afirmó Marín, quien también hizo hincapié en los beneficios que tendría la obra para la ordenación territorial de la ciudad.
Melilla, con tan solo 13 kilómetros cuadrados de superficie, se enfrenta desde hace años a una importante limitación física para crecer. En ese sentido, el consejero señaló que el proyecto de ampliación del puerto permitiría ganar espacio útil y reorganizar el uso del suelo urbano. Entre las medidas propuestas está el traslado de empresas insalubres o molestas que actualmente se ubican en zonas densamente pobladas, como la planta incineradora, la estación de Endesa o el mercado de mayoristas.
“Trasladaríamos empresas molestas e insalubres a ese nuevo espacio en el puerto comercial y liberaríamos suelo para construir viviendas, zonas verdes y espacios deportivos”, detalló el responsable de Fomento. El objetivo, dijo, es claro: impulsar una transformación urbanística que permita construir “una Melilla más grande”, con mejores infraestructuras, más oportunidades y mayor calidad de vida para sus habitantes.
El proyecto no es nuevo. En 2017 se anunció que estaría redactado para finales de marzo de ese año, según recogió entonces El Faro de Melilla. La inversión prevista oscilaba entre los 180 y 230 millones de euros, pero desde entonces apenas se han producido avances significativos.
Hay que recordar, en ese sentido, que el Gobierno de Mariano Rajoy presupuestó en 2018 300 millones de euros para la puesta en marcha de las obras, un plan que se frustró con la llegada del PSOE al Gobierno de España, que inmediatamente suprimió tal inversión pública en Melilla.
Por eso, Marín también quiso responder a las voces críticas que cuestionan la necesidad de ampliar el puerto en ausencia de actividad fronteriza. “Uno puede decir: si ya no hay tráfico comercial con Marruecos, ¿para qué queremos un puerto más grande? Pues precisamente por eso. Para ganar espacio, para ordenar la ciudad y para mirar al futuro”, subrayó.
Para el Gobierno melillense, este proyecto no es solo una obra de infraestructura, sino una herramienta de transformación estructural. Marín considera que su ejecución permitiría planificar una nueva etapa de crecimiento urbano y económico, además de ofrecer alternativas viables ante la falta de suelo disponible. “Desarrollar la Melilla del siglo XXI pasa por crear nuevos espacios”, insistió.
Además del puerto, el consejero también apuntó a otras infraestructuras necesarias para el desarrollo de la ciudad, como la ampliación de la pista del aeropuerto. Esta permitiría operar con aviones de mayor capacidad y reducir las cancelaciones actuales, mejorando la conectividad de Melilla con la península. Sin embargo, lamentó que tampoco en este ámbito haya señales de apoyo por parte del Ejecutivo central.
“El Gobierno de España no está apostando por Melilla en infraestructuras que son de su competencia”, denunció Marín, quien se mostró convencido de que esta situación cambiará si el Partido Popular accede a La Moncloa. “Estamos convencidísimos de que con el próximo presidente del Gobierno, que será Feijóo, este tipo de obras llegarán a nuestra ciudad”.
Pese a todo, desde el Gobierno local aseguran que seguirán haciendo su parte para impulsar este tipo de proyectos, especialmente los que dependen de la administración autonómica. “Nosotros vamos a hacer nuestro trabajo, con acciones y obras que mejoren la calidad de vida de los melillenses”, aseguró.
Mientras tanto, la ampliación del puerto comercial de Melilla sigue siendo un asunto pendiente. Una promesa de transformación y crecimiento que aún no se ha materializado, pero que para el Ejecutivo local representa mucho más que una infraestructura. Es, aseguran, una apuesta decidida por el futuro económico y territorial de la ciudad, una inversión de gran calado que podría marcar un punto de inflexión para el desarrollo de la Melilla de las próximas décadas.









Con toda la superficie que actualmente existe muerta de asco dentro del puerto pues ya podían ir implementando esa ZEE q dicen generaría empleo riqueza y no sé que ostias más!! El PP no da una puntada sin hilo, si sólo de la estación marítima se embolsaron 9 millonacos de €uros pa financiar al PPartido y repartir sobres con M punto Rajoy a la cabeza de lista que no harán con la ampliación del puerto??