Melilla ha dado un nuevo paso para determinar si bajo su subsuelo existe un recurso energético capaz de convertirse en una alternativa para la generación de electricidad. El Gobierno, en este caso el Ministerio de la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), ha concluido que el proyecto para realizar una batería de sondeos de investigación geotérmica en la ciudad no necesita someterse al procedimiento de evaluación de impacto ambiental ordinaria, al considerar que no se prevén efectos adversos significativos sobre el medio ambiente siempre que se cumplan las medidas y prescripciones establecidas.
La decisión figura en una resolución de la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental a la que ha tenido acceso este periódico. El documento se refiere al proyecto denominado Ejecución de una batería de sondeos de investigación derivados de la solicitud de prórroga del permiso de investigación de minas 'Melilla Geothermal Energy' número 001.
La resolución supone un avance para saber si la geotermia puede tener recorrido en Melilla, aunque este pronunciamiento no autoriza todavía la construcción ni la explotación de una planta extractiva. Lo que permite avanzar es la fase de investigación necesaria para determinar si el recurso que se encuentra bajo tierra reúne las condiciones suficientes para poder ser aprovechado energéticamente en el futuro.
El proyecto contempla la ejecución de seis sondeos, con una profundidad máxima de unos 3.500 metros. Inicialmente se habían previsto nueve perforaciones, pero el proyecto definitivo descarta tres de ellas. Las mediciones se distribuirán en tres zonas de la ciudad, como son Cabrerizas, donde se realizarán dos; el entorno del río de Oro, donde están previstos otros tantos; y el parque Juan Carlos I, que acogerá los dos restantes. La duración estimada de cada perforación se sitúa entre 45 y 65 días, en función de las características que se encuentren durante los trabajos, señala el documento.
Las parcelas fueron propuestas por la propia Ciudad. Se trata, en general, de terrenos urbanos o sin protección y ya transformados, aunque algunas de las ubicaciones presentan una especial sensibilidad ambiental, particularmente el entorno del río de Oro.
¿Qué hay en el subsuelo de Melilla?
La finalidad de la campaña es conocer con mayor precisión las características del subsuelo melillense. Los estudios realizados hasta ahora han detectado indicios que apuntan a la existencia de un recurso hidrotermal a gran profundidad, por lo que los nuevos sondeos pretenden comprobar sobre el terreno esas previsiones. La investigación permitirá obtener información sobre la composición y estructura de las formaciones geológicas, las temperaturas existentes a diferentes profundidades y las características de los fluidos que puedan encontrarse en ellas.
Los estudios previos apuntan a la existencia de estructuras profundas situadas aproximadamente entre los 2.500 y los 3.500 metros, algunas de las cuales podrían presentar temperaturas superiores a los 200 grados. Los sondeos serán precisamente los encargados de determinar si esas previsiones se corresponden con un recurso que pueda tener aprovechamiento energético.
La investigación se desarrolla dentro del permiso Melilla Geothermal Energy número 001, que comprende un ámbito de 59 cuadrículas mineras. El permiso comenzó su fase de investigación en 2023 y el actual proyecto está vinculado a su solicitud de prórroga.
Una planta geotérmica
La geotermia aprovecha el calor existente en el interior de la Tierra para obtener energía. A diferencia de otras fuentes renovables, como el sol o el viento, su disponibilidad no depende directamente de que haya radiación solar o viento en un momento determinado. En una instalación de este tipo se perfora el terreno hasta alcanzar zonas profundas donde existen temperaturas elevadas. Dependiendo de las características del recurso, el calor puede utilizarse directamente para usos térmicos o para producir electricidad.
En los sistemas destinados a generar energía eléctrica, el calor del subsuelo permite calentar un fluido o utilizar directamente agua caliente o vapor para accionar un sistema de generación. Posteriormente, el agua puede ser reinyectada al subsuelo cuando las características del yacimiento y de la instalación lo permiten. En el caso de Melilla, la investigación busca determinar precisamente si las condiciones de temperatura, profundidad, volumen y características del recurso permiten plantear en el futuro un sistema de aprovechamiento de este tipo.
Por tanto, los seis sondeos no son todavía una planta geotérmica, sino el paso previo para saber si esa planta tendría sentido y viabilidad técnica. La resolución ambiental presta especial atención a los posibles efectos de los trabajos sobre el medio. Entre ellos figura la necesidad de proteger las aguas subterráneas y evitar que la perforación pueda provocar contaminación o conectar acuíferos que actualmente se encuentran separados.
Otro de los aspectos que requerirá un seguimiento específico es la sismicidad. Melilla se encuentra en una zona con actividad sísmica y la documentación ambiental analiza el riesgo de que determinadas operaciones relacionadas con la circulación o reinyección de fluidos puedan generar sismicidad inducida. Por ello, el proyecto deberá contar con mecanismos específicos de vigilancia y con una red de sismógrafos, coordinada con el Instituto Geográfico Nacional, que permita controlar la actividad sísmica durante los trabajos.
La zona del río de Oro también recibe una consideración especial, ya que dos de las actuaciones están previstas en este entorno, próximo a espacios donde existe presencia de fauna, por lo que deberán aplicarse medidas específicas para reducir las posibles afecciones. El texto contempla igualmente medidas para controlar el ruido provocado por las perforaciones, proteger la vegetación, gestionar los residuos generados durante los trabajos y preservar, en su caso, los elementos de interés patrimonial.
Decisión ambiental favorable
Tras analizar las características del proyecto, su localización y las medidas preventivas y correctoras previstas, el órgano dependiente del Miteco concluye que no resulta necesario someterlo a una evaluación de impacto ambiental ordinaria. Así, la resolución considera que, de acuerdo con los antecedentes de hecho y fundamentos de derecho y como resultado de la evaluación practicada, no se prevén efectos adversos significativos sobre el medio ambiente, siempre que se cumplan las condiciones preceptivas que marca la normativa.
En la práctica, el pronunciamiento permite que la investigación pueda seguir avanzando, aunque el promotor tendrá que obtener las autorizaciones sectoriales que correspondan antes de ejecutar las actuaciones que las requieran.
El resultado de los seis sondeos será, por tanto, determinante, de manera que si las perforaciones confirman las previsiones de los estudios previos y permiten caracterizar un recurso geotérmico con suficiente temperatura y capacidad de aprovechamiento, Melilla podría plantearse en una fase posterior la posibilidad de desarrollar una instalación energética.
Esa segunda etapa, sin embargo, tendrá que superar nuevos trámites y evaluaciones. La resolución publicada ahora no autoriza la explotación del recurso ni la construcción de una planta geotérmica, sino que permite avanzar en la investigación que debe determinar si esa posibilidad es realmente viable.
De momento, el objetivo es llegar varios kilómetros bajo tierra para responder a una pregunta para despejar el futuro energético de Melilla, como es si el calor que existe en su subsuelo puede convertirse algún día en una fuente de energía aprovechable para la ciudad.








