He tardado este domingo dos horas y pico en cruzar la frontera: una para sellar pasaporte y pasar el control de Aduanas de Marruecos y el resto para acceder al control español.
Marruecos habilitó tres carriles de coches y uno de motos y separó a los pasajeros del barco, del resto de conductores. España con tres carriles abiertos no lograba absorber todo lo que despachaba el funcionariado marroquí. Esto provocó sonoras pitadas de protesta entre los melillenses que llegamos a la frontera a las 14.30 horas y salimos de ahí casi a las cinco de la tarde.
Por haber, había incluso una cola respetable para entrar a pie en España, mientras que en la parte marroquí el tráfico de transeúntes era fluido. ¿Cómo puede pasar esto si nuestras autoridades dicen que vamos sobrados de agentes? Probablemente no sea lo normal, pero algo falló este domingo de este lado, pese a que ya han pasado quince días desde el cierre oficial de la Operación Paso del Estrecho.
Esta vez el problema ha sido nuestro y no de Marruecos y las víctimas somos los de siempre: los melillenses. La ralentización de los controles, siempre necesarios, hace que la gente, hecha a la idea de la espera, deje el coche en la cola y se vaya de compras, al baño o a conversar y si la cola avanza, su vehículo se convierte en una piedra en el camino.
En el atasco de la frontera he visto grupos de conductores matando el tiempo de cháchara, entre risas y arrepentimientos. Somos muchos los que decidimos no quedarnos a comer en Nador para evitar la cola al entrar en Melilla y al final ni comimos ni pasamos rápido.
Y cuando hablo de pasar rápido, me refiero a los 15-20 minutos que tardé en cruzar Beni Enzar este sábado a las cinco de la madrugada, un horario elegido por muy pocos para evitar los atascos, aunque al final, en mi opinión, es contraproducente programar una escapada a Marruecos y empezar el viaje con un madrugón. Es como hacer la ‘Mili’ para calentar motores.
El caso es que, aunque nos disguste la espera, dos horas y pico para cruzar una frontera internacional tampoco es algo escandaloso. Si coges el avión, las aerolíneas te obligan, en cualquier aeropuerto del mundo a estar allí dos horas antes para pasar los controles en vuelos nacionales y tres horas si se trata de viajes internacionales, sin contar lo que te toca esperar en caso de retraso o cancelación.
Por tanto, dos horas de cola en la frontera con Marruecos debería parecernos normal. Pero por una vez, los barcos, la Policía portuaria, la Policía Nacional y la Guardia Civil del Puerto tienen algo que enseñar a la frontera. Si llegas a la estación Marítima una hora y media antes, incluso durante la Operación Paso del Estrecho, subes y bajas en coche del barco en unos 30-45 minutos. Las navieras y los controles marítimos son tan rápidos que en Málaga o Motril a veces ni te piden el DNI para embarcar a Melilla. Da la impresión de que nos despiden con el socorrido, “tanta paz lleves como tranquilidad dejas”.
Pero en la frontera de Melilla siempre hemos tenido embudos. Antes de que cerraran Farhana y Barrio Chino también los había. Ahora los controles exhaustivos han atemorizado a mucha gente que está cobrando ayudas públicas y a veces se les olvida que cuando salen a hacer la compra a Marruecos, cruzan una frontera internacional, entran en otro país y, por tanto, ese tiempo les cuenta como estancia en el extranjero. Luego vienen los sustos.
El caso es que los comentarios en redes de personas a las que les han reclamado ayudas recibidas por salir a Marruecos han atemorizado a muchos beneficiarios que ante la duda, no se mueven de Melilla y eso, por supuesto, se nota en la frontera.
También se han habilitado canales de comunicación en redes sociales para alertar sobre cómo está la frontera. Hay chats de WhatsApp en los que la gente avisa si hay o no cola o hasta dónde llega la espera. Esa colaboración ciudadana es de agradecer, sobre todo, por las familias que tienen que cruzar con niños. No es lo mismo esperar dos horas y pico escuchando música dentro del coche o de cháchara sobre el partido que el PSG ganó al Auxerre de este sábado, que calmando la ansiedad de un niño que no para de preguntar, cuánto falta para llegar.
Nosotros, los melillenses, deberíamos dar lecciones al resto de ciudades con frontera internacional, sobre cómo se organizan los carriles, los turnos, los controles… Pero todo eso es fácil cuando hay suficiente personal. No se puede comparar el número de agentes desplegados por Marruecos en la frontera, con los que, con los dedos de la mano, se pueden contar en España.
Una de las quejas que nos transmiten algunos agentes es que no entienden por qué en la frontera de Beni Enzar no se les ofrece a quienes están librando una gratificación de 100 euros como existe en la península, para trabajar en sus días libres. Muchos aceptarían encantados porque la carestía de la vida nos afecta a todos y nuestros policías y guardias civiles, aparte de vigilar, controlar y garantizar nuestra seguridad, también hacen la compra en los mismos supermercados en los que, a diario, nos llevamos las manos a la cabeza cuando vemos los precios del pescado, de la carne o de la fruta.
Siempre habrá quien prefiera quedarse un domingo tirado en el sofá o disfrutando del tiempo libre haciendo deporte o comiendo en familia. Sin embargo, estoy segura de que muchos de los que tienen hijos y parientes a su cargo, se apuntarían al esfuerzo extra que habría evitado las dos horas y pico de espera en la frontera de este domingo, para entrar en Melilla.
No hay nada que un refuerzo de plantilla no pueda solucionar. Pasada la OPE, sería milagroso que nuestras autoridades repensaran el modelo de frontera que tenemos, sobre todo, ahora que la Unión Europea tiene previsto activar este 12 de octubre su sistema de control de Entrada/Salida.
Hace unos meses los sindicatos policiales advirtieron de que la frontera inteligente corría el riesgo de quedarse obsoleta antes de ponerse en marcha. Crucemos los dedos para que el Día de la Virgen del Pilar, que empieza a funcionar, no se líe un atasco monumental como el que me comí ayer para acceder al control de España.
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