La Escuela de Flamenco vuelve a triunfar con su actuación en el centro de la ciudad
La Escuela de Flamenco de Melilla ha vuelto a llenar de música, baile y alegría el centro de la ciudad este viernes, con una actividad que convirtió una jornada cualquiera en una auténtica fiesta abierta a la participación ciudadana. Vecinos y visitantes se fueron sumando espontáneamente a la actuación, creando un ambiente festivo en el que no faltaron las palmas, el cante y el baile.
El director de la Escuela de Flamenco, José Heredia, hizo un balance muy positivo de la iniciativa, destacando la gran respuesta del público. "La actividad ha estado magnífica, porque hemos conseguido poner a un montón de gente ahí a nuestro alrededor, han participado y se han divertido muchísimo, han tocado las palmas, han bailado...", aseguró.
Uno de los momentos más especiales de la jornada llegó con la incorporación de un grupo de melillenses de la Casa de Melilla en Barcelona, dedicado al toque de castañuelas, que se encontraba en la ciudad y decidió unirse a la actuación. "Nos hemos encontrado también con un grupo que es de la Casa de Melilla en Barcelona, que creo que es un grupo de castañuelas, y han estado con nosotros tocando las castañuelas, bailando, cantando", explicó Heredia.
La espontaneidad marcó buena parte del espectáculo, concebido desde el principio como una celebración colectiva del flamenco. "Se lo ha pasado de lujo todo el centro, todas las personas que había por allí han disfrutado y decían: 'Cuánto tiempo hace que yo no me divierto así'. Es que lo hemos hecho muy participativo porque era la intención, la intención era hacer una fiesta flamenca, donde uno canta, otro toca, otro baila, y al final lo hemos conseguido", afirmó el director.
El repertorio estuvo diseñado para que cualquier persona pudiera sentirse identificada y participar. La Escuela interpretó rumbas, sevillanas, canciones actuales y un amplio popurrí de temas populares que forman parte de las celebraciones familiares y las fiestas flamencas. "Hemos estado haciendo un repertorio de rumbitas, sevillanas, hemos hecho algunas canciones que son más actuales, y hemos hecho un repertorio muy amplio, también un popurrí de muchas canciones que se cantan en bodas, se cantan en fiestas flamencas, y ha estado espectacular", destacó Heredia.
Esta actividad refleja la filosofía con la que trabaja la Escuela de Flamenco de Melilla, que desde hace años apuesta por acercar este arte a toda la ciudadanía a través de actuaciones abiertas y participativas. La entidad, que reúne a alumnos de edades muy diversas, desde niños de diez años hasta personas mayores de setenta, entiende el flamenco como un elemento de convivencia, transmisión cultural e integración. Sus actuaciones buscan romper la barrera entre artistas y espectadores, invitando al público a convertirse también en protagonista mediante las palmas, el baile o el cante.
Tras esta actuación, la Escuela inicia un breve descanso estival antes de afrontar una de las etapas con mayor actividad del calendario. José Heredia explicó que el grupo retomará los ensayos a mediados de agosto para preparar las tradicionales actuaciones de Feria. "Con esta actividad que tenemos hoy ya tenemos un descanso y volvemos a mitad de agosto para preparar las actuaciones de feria, porque en feria tenemos, como siempre, el Centro de Día, el Gámez Morón y la Residencia. Por este mes, bastante; en julio descansamos y en agosto volveremos", concluyó.
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