La Guardia Civil ha detenido a siete personas acusadas de integrar una red criminal dedicada a introducir hachís en Melilla mediante lanzamientos de paquetes por encima del vallado fronterizo desde territorio marroquí. La operación, denominada “Remisse”, ha permitido esclarecer un total de 43 hechos delictivos y se ha saldado con la intervención de más de 56 kilos de droga, según ha informado el Instituto Armado en una nota de prensa emitida este 12 de febrero .
La investigación ha sido desarrollada por la Policía Judicial de la Guardia Civil en Melilla con el apoyo de otras unidades y ha estado tutelada por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de la ciudad autónoma. Los detenidos, que contaban con antecedentes policiales, formaban parte de una estructura organizada que coordinaba tanto la preparación de la sustancia estupefaciente como su posterior recogida y traslado dentro del territorio español.
El método empleado por la red es conocido como “volteo”. Este sistema consiste en lanzar desde el lado marroquí del perímetro fronterizo paquetes compactos de hachís con forma esférica, diseñados específicamente para facilitar su impulso por encima de la valla y su posterior localización una vez caen en suelo español. Según detalla la Guardia Civil, los miembros del grupo criminal contactaban con colaboradores en territorio marroquí que se encargaban de preparar la droga.
El hachís era envuelto en plástico y compactado en paquetes medianos con forma de bola. Esta configuración permitía que los bultos fueran arrojados con mayor precisión y reducía el riesgo de rotura durante el lanzamiento. Una vez superado el vallado y ya en Melilla, los paquetes eran recogidos con rapidez para evitar su detección.
De acuerdo con la información facilitada, la organización utilizaba a menores para recoger los bultos. Estos trasladaban la droga empleando patinetes eléctricos y taxis hasta las denominadas “guarderías”, lugares donde el grupo almacenaba temporalmente la sustancia antes de su distribución. Los líderes de la red, residentes en Melilla, eran los encargados de coordinar los contactos y de fijar el lugar, la fecha y la hora exactos en los que debían realizarse los envíos.
Durante el desarrollo de la operación, los agentes practicaron varios registros domiciliarios. En ellos intervinieron un total de 56 kilos de hachís, un turismo valorado en 30.000 euros, un taxi, diversos patinetes eléctricos, teléfonos móviles y documentación considerada de interés para la investigación. La actuación policial ha permitido desarticular la estructura que sostenía este sistema de introducción de droga en la ciudad.
La Guardia Civil ha señalado que con esta operación se han esclarecido 43 hechos delictivos relacionados con esta actividad. La investigación continúa abierta para el total esclarecimiento de los hechos y la posible implicación de otras personas vinculadas a la red.
El uso del denominado “volteo” no es un fenómeno aislado en Melilla. En actuaciones anteriores ya se habían detectado intentos de introducir droga mediante lanzamientos por encima del vallado fronterizo, un método que busca aprovechar la proximidad física entre ambos lados de la frontera. En este caso, la operación “Remisse” ha permitido identificar y detener a los presuntos responsables de una organización que actuaba de forma coordinada y continuada.
La Guardia Civil mantiene activo el dispositivo de vigilancia y control en el perímetro fronterizo con el objetivo de prevenir este tipo de prácticas y reforzar la seguridad en la zona. Con la desarticulación de esta red, el Instituto Armado da por neutralizado un entramado que utilizaba medios de transporte cotidianos y la participación de terceros para introducir y almacenar hachís en la ciudad autónoma.








