El contratista reconoció haber hecho el vertido y se ha comprometido a retirarlo
La Policía Local, a través de su Grupo de Vigilancia Administrativa y Medioambiental (Gruvama), ha instruido diligencias por un gran vertido irregular de residuos de construcción y demolición detectado en la Pista de Carros, zona rural de Melilla. La actuación se inició después de que un ciudadano alertara del acopio de materiales y aportara fotografías y un vídeo como prueba.
Entre el material gráfico entregado figuraba un vehículo pesado presuntamente relacionado con el vertido. Con esos indicios, los agentes se desplazaron hasta el lugar para realizar las primeras comprobaciones sobre el terreno.
Durante la inspección, los agentes verificaron que los materiales abandonados correspondían principalmente a restos de obras de demolición, entre ellos puertas, marcos y barandillas. El estado de los residuos apuntaba a que procedían de un derribo reciente y no de un simple acopio de escombros doméstico.
Las investigaciones permitieron establecer una posible relación entre esos residuos y una obra de demolición que se está ejecutando en otro punto de la ciudad. Los agentes se trasladaron hasta esa obra e identificaron al responsable de la empresa contratista, quien reconoció que los materiales procedían de esos trabajos. El responsable se comprometió a proceder a su retirada.
Como resultado de las diligencias practicadas, los agentes informaron al investigado de que sería propuesto para sanción por una posible infracción de la normativa medioambiental vigente. El expediente ha sido remitido a la Oficina de Procedimientos Sancionadores de la Consejería de Medio Ambiente para la incoacción del correspondiente procedimiento sancionador.
Desde la Policía Local se ha anunciado que se realizarán nuevas inspecciones en la zona para comprobar que los residuos han sido efectivamente retirados y que el terreno afectado ha sido restaurado.
No es la primera vez que la Pista de Carros es escenario de este tipo de incidentes. El pasado mes de febrero, agentes del Gruvama ya sorprendieron a un individuo vertiendo escombros y escayolas en el mismo enclave, un episodio que entonces podía acarrear una multa de hasta 5.000 euros.
El abandono incontrolado de residuos de construcción constituye una conducta que puede generar impactos ambientales y paisajísticos, además de suponer un riesgo para la seguridad y la salud pública, según ha advertido en ocasiones anteriores la Consejería de Medio Ambiente.
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