Categorías: Editorial

Demasiados riesgos

LA salida del año viejo y la entrada en el nuevo han tenido entre las noticias más destacadas ocurridas en la ciudad un nuevo episodio de inmigración irregular, un hecho que muestra la desesperación de quienes ansían llegar a la península por cualquier medio y a cualquier precio.

En la noche del pasado jueves, el Servicio de Impermeabilidad Fronteriza de la Guardia Civil tuvo conocimiento de que alguien se había “arrojado al agua”, como indicaron a El Faro fuentes del Instituto Armado. El objetivo de quien se había aventurado en el mar no era otro que intentar alcanzar a nado uno de los barcos que cubren el trayecto entre Melilla y los puertos del sur de la península. Una forma demasiado arriesgada (si es que hay alguna que no lo sea) de conseguir el sueño de dar el salto a Europa en busca de una vida mejor. Tras ser alertados, agentes del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Benemérita se pusieron en acción para iniciar las tareas de salvamento. Dos embarcaciones se hicieron a la mar y encontraron a un joven de origen magrebí al que rescataron y prestaron los auxilios necesarios tras haber pasado por semejante trance. El joven salvado por los guardias hizo saber a éstos que otro varón más se había arrojado al mar, una versión que fue confirmada por un testigo presencial del hecho. Según el consejero de Seguridad Ciudadana, Isidoro González, las dos personas se lanzaron al agua en la zona cercana a las dos torres que componen el complejo V Centenario. Fuentes de la Guardia Civil explicaron a El Faro que durante toda la noche del jueves efectivos de la Benemérita estuvieron realizando inmersiones para comprobar si había algún cuerpo en el fondo del mar. No lo hallaron, pese a haber utilizado radar en las tareas de búsqueda. Las pesquisas continuaron durante el día de ayer, sin novedades, como confirmaron fuentes del Instituto Armado al cierre de esta edición. El ansia por alcanzar territorio peninsular es demasiado grande en los inmigrantes que han conseguido su primera meta, llegar a Melilla. El caso del que hoy informamos muestra una vez más que estas personas están dispuestas a asumir todos los riesgos con tal de lograr su objetivo. Nada indica que la situación vaya a cambiar y en el año que ayer comenzó todo apunta a que continuaremos viviendo nuevos episodios del drama de la inmigración.

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