El diputado de CpM Emilio Guerra ha advertido, a través de una nota de prensa, de que Melilla avanza hacia una dependencia cada vez mayor del gasto público, pese a los intentos de encontrar un nuevo modelo productivo para la ciudad. Según ha expuesto, distintos indicadores objetivos apuntan en esa dirección y reflejan un escenario que, a su juicio, encierra un importante riesgo sociopolítico si no se interpretan adecuadamente las señales de alerta que se vienen acumulando, especialmente en los últimos tiempos.
Guerra ha señalado que ese aparente “confort” de una ciudad subvencionada puede convertirse en un problema de fondo si no se afronta con responsabilidad. En ese sentido, ha defendido la necesidad de abrir una reflexión seria sobre si existe una forma diferente de hacer política, al considerar que a lo largo del tiempo se han cometido numerosos errores y también se ha perdido un tiempo valioso para afrontar los retos de la ciudad.
En su valoración, la situación actual exige no apartar la mirada de una realidad que cambia con rapidez. El diputado de CpM considera que Melilla tiene hoy en contra múltiples factores y sostiene que no se puede actuar como si los cambios que se están produciendo en el entorno no afectaran directamente a la ciudad.
El parlamentario ha afirmado además que los grandes problemas de los melillenses continúan enquistados y sin solución. Dentro de ese diagnóstico, ha lamentado el deterioro del tejido productivo local y ha descrito como dolorosa la desaparición progresiva de pequeños empresarios y trabajadores autónomos. Según ha indicado, este fenómeno no solo supone una consecuencia negativa desde el punto de vista económico, sino que también acarrea una pérdida de arraigo, una erosión de la identidad local, una reducción del empleo generado en la ciudad y una ruptura de los vínculos entre la población y el territorio.
En relación con la situación fronteriza, Guerra ha asegurado que ya se ha asumido que la frontera no volverá a ser como antes. A partir de esa premisa, ha recordado que su formación lleva años planteando soluciones concretas, entre ellas un Protocolo Adicional al Tratado de 1991 con estándares medibles, una Comisión Mixta de Fronteras operativa, un régimen de viajero y trabajador transfronterizo e inversiones conjuntas en infraestructuras.
Según ha manifestado, todas esas propuestas se encuentran documentadas y desarrolladas, por lo que entiende que el problema no reside en la ausencia de iniciativas, sino en la falta de una unidad de acción que permita defender los intereses de Melilla con mayores garantías de éxito. A su juicio, anteponer posiciones ideológicas o partidistas a aquello que resulta beneficioso para la ciudad constituye un error.
En este marco, Guerra ha señalado que, aunque puedan existir diferencias de matiz, hay cuestiones que deberían situarse por encima de cualquier confrontación política. Entre ellas ha citado el impulso del turismo, incluido el vinculado a los cruceros, el desarrollo de un modelo tecnológico avanzado, el fortalecimiento de la educación mediante la universidad y la formación profesional, el abaratamiento del transporte, la construcción de viviendas sociales y la consecución de una sanidad eficiente y de calidad.
El diputado de CpM ha expresado además su coincidencia con una reciente afirmación de Juan José Imbroda sobre la necesidad de que todos arrimen el hombro, al entender que el momento actual exige ese tipo de respuesta conjunta. En materia fronteriza, ha insistido en que, además de reclamar un tráfico comercial real y dotado de la necesaria seguridad jurídica, la defensa del tránsito de personas resulta, a su entender, políticamente viable y moralmente obligatoria.
Asimismo, ha afirmado que en la Unión Europea debe conocerse que la frontera está siendo utilizada como herramienta de presión política y de asfixia económica sobre Melilla. En esa línea, Emilio Guerra ha anunciado que próximamente presentará una moción para solicitar al Estado un Estatuto de Neutralidad y Seguridad Económica que proteja a la ciudad frente a los efectos de los cambios en la política exterior con Marruecos.
Junto a ello, también ha adelantado su intención de denunciar la situación fronteriza mediante la elevación de un escrito a la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo. Según ha indicado, ese documento debería contar con el respaldo unánime de la Asamblea como muestra de una posición común en defensa de los intereses de Melilla.