Melilla puede ser una ciudad pequeña, sí. Pero no por ello tiene menos cafeterías, panaderías y confiterías que otros sitios. De hecho, sorprende la cantidad de establecimientos que hay en estos escasos doce kilómetros cuadrados si se hace una búsqueda rápida en internet. Merecen una especial mención las churrerías de esta ciudad, con una calidad excelente que invita a volver. En esta categoría entran El Mantelete y la Cafetería Lepanto entre otras.
Son dos clásicos a los que ir para probar unos buenos churros acompañados de un chocolate caliente o de un té moruno. El plan B, las heladerías. La lástima es que muchas o casi todas cierran para la temporada de otoño o invierno. En el centro, la Heladería California o Helados Artesanos Naima son lugares de referencia para tomar helados con el sabor de siempre.
Pero las protagonistas de hoy no van a ser ni las unas ni las otras. Con la mirada puesta en las meriendas, o en las opciones de desayunos dulces, ¿qué locales hay en Melilla para cumplir con tal propósito? Desde panaderías y confiterías que ofrecen toda clase de panes, tartas y pasteles, sin olvidar las pastas, hasta cafeterías en las que sentarse a tomar café y quizá unas tortitas, un gofre o unos crepes.
La lista es larga. Comenzamos.
En la Cafetería Brisamar se puede disfrutar de una tostada mañanera, dulce o salada. Tienen también churros con chocolate —porras y madrileños— y el típico desayuno melillense: pañuelos con chocolate o con miel y almendras. Unos crepes y un batido de frutas, y la merienda está hecha. La Selecta va en la misma línea. Están una junto a la otra, tienen un menú bastante similar, e incorporan además unos pasteles que alegran el día a cualquiera. Bizcochos, hojaldres, palmeras de chocolate…
El Bombón destaca por sus dulces crepes y gofres cargados de nata, lacasitos y siropes al gusto. Esta vez, un poco más alejado del centro, en el barrio del Industrial. Churros, té y batidos se repiten en la carta, y vale la pena probarlos. Con las confiterías, está Montemar, con brazos de todos los tipos: de dulce de leche y caramelo, trufado, de ferrero blanco… Y tartas en la misma línea. La de chocolate y naranja o la de masa quebrada y frutas son una delicia.
La Confitería Dalila tiene dos locales en la ciudad. Brownies clásicos y alternativas más originales como de almendra y chocolate blanco, de kinder y chocolate negro, etc. Y en versión ‘mini’, ‘mini’ hojaldres, crepes, ensaimadas o palmeritas. Tartaletas, postres, pasteles más tradicionales (pestiños, huesos de santo o pastas) y, por supuesto, tartas. Volviendo a las cafeterías, tanto para desayunos como meriendas, encontramos La Ideal.
Los gofres, crepes y tortitas van elaborados con mucha imaginación —y fruta, galletas y siropes variados—. También hay espacio para el salado, con platos combinados que son un impulso para empezar el día con energía. Batidos, bebidas frías y calientes como té chai, matcha o cafés con pistacho y caramelo son una delicatesen. Y las tartas, de queso, con dulce de leche y lotus, arándanos y fresas, tienen en cualquier caso una pinta espectacular.
It’s Matilda Coffee y la Cafetería Rubí, o como se las conoce popularmente, “la Matilda” y “el Rubí”. Dos lugares de referencia que están separados solo por un muro y que raro es el día que están vacíos. Normalmente, tienen hasta lista de espera para coger mesa. Dos locales decorados con mucho mimo y con una carta que van actualizando, muchas veces, según la época del año.
En Matilda incorporaron hace poco una nueva tarta a base de calabaza y melocotón que encaja perfectamente con la estación otoñal. En Rubí, los pañuelos y jeringos de toda la vida triunfan, así como los batidos naturales. Entre lo de siempre y la innovación, tienen un éxito total entre los melillenses. Otro local en el que es casi obligatorio pararse es Makan Café de Especialidad & Bakery, junto al Paseo Marítimo.
No pasará inadvertido para los amantes del café. Y los más dulzones, no deben irse de allí sin degustar las tartas, los rollos de canela o el banana bread. Un proyecto que posiblemente vea la luz pronto es Naos Coffee, centrado en el café de especialidad tostado. No se sabe mucho más todavía, pero sí que el café está realmente bueno. Las galletas de mantequilla y chocolate, un diez.
Finalmente, otros sitios muy recomendados son, de panaderías, Mateo, La Royal, La Perfecta, Carmen, Donat y Donat y El Gurugú. Algunas son, además, confiterías. Disponen de hornos y pasteles hechos a mano con mucho cariño, los favoritos para muchos vecinos y visitantes. Pastas, cookies, cuscús dulce y tartas por encargo. Todos los dulces del mundo. Seguro que faltarán negocios, es difícil nombrarlos todos, pero es una muestra muy representativa de la oferta pastelera de la ciudad.








