Las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla con Marruecos figuran entre los puntos de mayor porosidad migratoria de la Unión Europea, según el análisis publicado por El Correo a partir de datos de Frontex. España registró 12.034 cruces ilegales durante el primer semestre de 2026, la tercera cifra más alta de la UE, solo por detrás de Grecia e Italia, en un contexto de refuerzo generalizado de los controles fronterizos comunitarios, que suman ya 2.156 kilómetros de vallas en nueve países.
Ceuta y Melilla cuentan cada una con una valla metálica de alta seguridad: 7,8 kilómetros de longitud en el caso ceutí y 13 en el melillense. El vallado, de entre 6 y 10 metros de altura según el tramo, incorpora una malla antiagarre, peines metálicos en la parte superior para impedir el paso y cámaras nocturnas optrónicas capaces de detectar movimientos sospechosos a larga distancia.
España se sitúa, junto con Italia y Grecia, en la denominada ruta mediterránea occidental, una de las seis vías migratorias que distingue la Unión Europea. A las entradas terrestres por Ceuta y Melilla se suman las llegadas por mar a las costas peninsulares y, en la ruta de África Occidental, a Canarias, donde el Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) actúa como principal barrera electrónica mediante radares y cámaras térmicas.
En el conjunto de la Unión Europea, los cruces irregulares detectados en el primer semestre de 2026 ascienden a 80.823, pese al blindaje físico de 2.156 kilómetros de vallas repartidos en nueve países. Frontex advierte de que la afluencia migratoria mantiene una tendencia al alza: si en 2009 se detectó la llegada de 61.826 personas indocumentadas, en 2025 la cifra alcanzó las 179.921.
Italia ha registrado 14.444 llegadas irregulares en lo que va de año, con un dispositivo de control basado en presencia aeronaval permanente y radares de largo alcance, sin recurrir a vallas por su configuración geográfica. Grecia, con 17.551 detecciones, es el país de la UE con más intentos de entrada ilegal, concentrados en la zona de Creta y en la frontera terrestre con Turquía, donde dispone de una valla de 73,5 kilómetros equipada con torres optrónicas y dispositivos acústicos de largo alcance.
En el este de la Unión, Bulgaria y Hungría han detectado 4.039 cruces irregulares en 2026, mientras que Polonia, Lituania, Letonia y Finlandia suman 2.404, en una zona que Frontex describe como un entorno «estructuralmente complejo y adaptativo». La directora de comunicación del Ministerio del Interior de Lituania, Lina Laurinaitytė, ha subrayado la importancia de la cooperación entre países para reforzar la seguridad fronteriza.








