Querida Melilla,
Controvertida, cariñosa y exasperante, risueña y agobiante. Quiero decirte algo: te quiero pero quizás tenga que dejarte. No es fácil amarte, nos lo ponen cada día más difícil. Nos aíslan de nuestros orígenes, familias y planes; conexiones precarias que fallan, te condicionan y te pueden negar algo tan vital como despedirte de un ser querido o,no llegar a una boda o un examen.
Pero no es solo eso ,Melilla de mis entrañas, de mi corazón y de mi memoria. Ya no tienes fuentes; te secaron. En mi casa, a las 00.00 ni gota cae del grifo. ¿Dignidad? ¿Salubridad? ¿Objetivo 6 Agenda 2030? Eso es un privilegio para otros, por lo menos para los que tienen bidón en su edificio. En el que vivo, edificio humilde de gente trabajadora, no hay. No hay derecho a ducha nocturna ni a descarga de la cisterna, a nada que implique agua corriente. En verano más que nunca es una punición.
Querida Melilla, no te quieren bien, no nos quieren bien. Ya no solo nos boicotea el país vecino, cerrando lo que ha sido un paso natural, sino que, los que debieran velar por el bienestar de los que contigo vivimos, no cuidan lo esencial. El Gobierno central nos cerca, nos ningunea y neglige. El Gobierno local maquilla la herida sin curarla. Descuida lo más básico para derrochar el dinero público en regalar carnés de conducir u organizar competiciones absurdas para atraer a un turismo ficticio a una ciudad parcheada. Qué venga ese turismo a mi edificio, les invito a una inmersión cultural: sin agua por la noche, una fachada con riesgo de desprendimiento y, sin ascensor; ancianos y movilidad reducida,Melilla no es para vosotros, porque si sacan una subvención, el tiempo de resolución es un agujero en el tiempo y el espacio.
Melilla, te tienen contaminada; ahogada de humos y tubos de escape, de la antena de Movistar en pleno centro. Te tienen rota; llenita de baches y aceras en mal estado, lianas de cables eléctricos colgando de las casas sin cuidado, ¡cómo te afean! terrenos dejados y sucios propiedad privada o del Ministerio de Defensa. Nos tienen hartos. No ayudan a que todos tengamos agua, que las fachadas estén dignas y seguras, que haya sombras (árboles y toldos) y que las conexiones a la península estén garantizadas. Para eso es el dinero público, para garantizar la dignidad y las condiciones básicas de la ciudadanía a todos los niveles, el agua es imprescindible. El dinero público ha de emplearse para el bien común. No para agasajar a la ciudadanía cuando hay que sanar y sanear esta ciudad y de ello depende la calidad de vida de todos los ciudadanos (especialmente de aquellos que viven fuera de la órbita de la burbuja funcionarial de la ciudad y que hacen Melilla y hacen España con no poca dificultad).
Melilla, perdónanos si, los que te quisimos, defendimos y te llevamos allá donde fuimos nos vemos compelidos, con toda la pena, a marchar.
Por favor, los que tengáis responsabilidad y conciencia, actuad. Melilla nos necesita.
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