Solidaridad, esfuerzo y entrega. Desde el día uno de la declaración del estado de alarma, los responsables y trabajadores del Banco de Alimentos de Melilla han buscado la forma de trabajar y de asistir a las decenas de familias de la ciudad que lo necesitaban. Despertaron y lograron revivir el espíritu solidario del melillense, que lo ha llevado a hacer donaciones constantemente.
Tienen más de 100 días trabajando sin descanso, organizando las entregas de alimentos, registrando a familias que lo necesitan y llevándole los productos a sus casas debido al confinamiento. Ellos no han parado en su actividad, porque tampoco han dejado desamparadas a las organizaciones con las que trabajan habitualmente. Ha sido una suma de voluntades que no ha parado y que debe mantenerse.
El coronavirus ha profundizado la crisis económica y ha golpeado con fuerza a decenas de familias cuyos ingresos han mermado; sin dejar de lado a aquellos que por distintas circunstancias se han quedado en el paro.
No es momento de flaquear, sino de seguir adelante en las acciones altruistas y de ayuda al prójimo, ellos nos necesitan. El coronavirus reforzó la crisis pero también, la solidaridad melillense.
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