Opinión

Cada vez nos parecemos más a Nador

Esta ciudad necesitaba el cambio, pero ahora no tengo dudas de que quienes lo sacaron adelante no estaban preparados para gestionar una administración que se les queda grande

La Cooperativa Ómnibus de Autobuses (COA) de Melilla ha dejado de prestar servicio los domingos y festivos porque la Ciudad Autónoma no cumple con sus obligaciones económicas, según denuncia la empresa concesionaria del transporte público en nuestra ciudad.

El tripartito no ha pagado a la COA la subvención del año pasado y tampoco ha asumido la púa de 1,2 millones de euros desde 2017, que dejó Imbroda como herencia. Nuestros políticos están cortados con las mismas tijeras. Son de un pájaro las dos alas.

Queríamos un Gobierno del cambio para cambiar para bien nuestra ciudad. Pero en mitad de la legislatura nos encontramos con que hemos perdido barcos y los que hay, ahora son más caros, y, encima, perdemos transporte público domingos y festivos. Quién sabe si, con el tiempo, esto va a más y finalmente nos quedamos sin autobuses urbanos porque qué empresa va a querer cruzar el charco para prestar servicio en una ciudad que no cumple sus compromisos de pago.

Estamos retrocediendo más rápido de lo que podía esperarse, pero realmente los afectados siguen siendo los mismos: los ciudadanos con bajos ingresos. Es cierto que domingos y festivos la ciudad se queda desierta, pero los que necesitan desplazarse y no tienen un todoterreno ni otro medio para moverse por la ciudad, necesitan la COA como el aire que respiran.

Mientras Cataluña baraja empezar a dar ayudas a las empresas del transporte público, en Melilla, sencillamente no se paga lo que se debe.

Siempre hay argumentos para justificar los impagos. No creemos, ni por asomo, que la Consejería de Medio Ambiente haya incumplido sus compromisos por joder a la COA y a los melillenses, pero ninguna explicación nos convencerá de que detrás de la suspensión del transporte público en domingos y festivos hay definitivamente una mala gestión de la Ciudad Autónoma. Han apurado hasta que ya no ha habido otra salida.

No podemos permitir que nos sigan robando nuestros derechos a un transporte decente. Los melillenses pagamos nuestros impuestos como los pagan los madrileños que tienen el metro, los buses, los cercanías, los taxis…

Nosotros tenemos lo mínimo indispensable para decir que esto es España y lo vamos perdiendo sin prisas, pero sin pausas. Cada vez nos parecemos más a Nador.

Estoy convencida de que esta ciudad necesitaba el cambio, pero ahora no tengo dudas de que quienes lo sacaron adelante no estaban preparados para gestionar una administración que se les queda grande. No pueden con ella. La gestión se les hace un mundo infinito. A este ritmo, terminaremos la legislatura en la ruina absoluta; sin derechos, sin libertades; plagados de multas y limitaciones y con el arrepentimiento carcomiendo nuestra conciencia.

Si la COA ha dado el primer paso para recortar los viajes en domingos y festivos es porque no se ha hecho lo suficiente desde el Gobierno para alcanzar a un consenso por el bien de los ciudadanos. No me vale la justificación de que los buses urbanos son para un mínimo de usuarios, que se pueden contar con los dedos de las manos.

No se trata de que lo cojan uno, dos o cien pasajeros. Se trata de un derecho al que no podemos renunciar sólo porque el Gobierno no tiene dinero para pagar o no quiere asumir el pago de un contrato heredado del Ejecutivo de Imbroda.

Aquí de lo que estamos hablando es de la degradación de nuestros derechos como ciudadanos españoles. Vamos perdiendo, poco a poco, conquistas que creíamos aseguradas. Pues, no. Definitivamente siempre se puede estar peor y en Melilla podemos demostrarlo.

No hacemos más que retroceder. Cada paso que damos es hacia atrás. Estamos democratizando la pobreza en lugar de apostar por fortalecer a la clase media para que el grueso de la población de esta ciudad mejore su calidad de vida.

Fíjense, nadie ha salido a dar explicaciones por la basura de contrato marítimo que ha salido a licitación. Se han escondido porque creen que si no dan la cara vamos a olvidar que el PSOE está detrás de este desastre. Ahora CpM nos deja sin autobuses urbanos los domingos y festivos. Y yo me pregunto: qué más tenemos que ver en esta ciudad.

No creo, ni remotamente, que lo hacen a propósito, pero definitivamente el tripartito ha hecho bueno al Gobierno de Imbroda. No podemos hablar de una sola medida; una sola que a estas alturas se convierta en símbolo del cambio; ni una sola señal de una legislatura progresista.

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