La Asociación Sociocultural de Personas Sordas (Asome) conmemoró este viernes el Día Nacional de la Lengua de Signos Española y Catalana en un acto lleno de emoción, compromiso social y reivindicación.
Esta jornada, que cada 14 de junio resalta la importancia de las lenguas de signos en nuestro país, sirvió como altavoz para exigir derechos, eliminar barreras y avanzar hacia una sociedad más inclusiva.
El evento, celebrado con la participación de miembros de la comunidad sorda, intérpretes, familiares, profesionales y representantes institucionales, contó con la presencia de la consejera de Políticas Sociales y Salud pública, Randa Mohamed.
Desde el inicio, el ambiente estuvo cargado de significado, con gestos que hablaban con la misma fuerza que las palabras.
La encargada de abrir el acto fue Lidia González Gallego, secretaria de Asome, quien agradeció la asistencia del público y subrayó el valor de esta fecha como un momento de celebración, pero también de reivindicación. "Hoy nos reunimos para reconocer y valorar la riqueza cultural y lingüística que aportan las lenguas de signos", expresó.
Asimismo, hizo un llamado a toda la sociedad para seguir trabajando por la inclusión real y efectiva, defendiendo los derechos de las personas sordas en todos los ámbitos.
González recordó que las lenguas de signos son un elemento esencial de la diversidad cultural y social de nuestro país, y no un complemento opcional.
"Permiten expresarse, acceder a la información y participar plenamente en la vida social, educativa y laboral", afirmó. También insistió en que es fundamental seguir luchando por su reconocimiento y protección destacando que "la inclusión no puede ser solo un eslogan: debe ser un compromiso colectivo".
Uno de los momentos más emotivos del evento fue la lectura del manifiesto oficial, que estuvo a cargo de Beltrán Cano. En su intervención, remarcó que las lenguas de signos "no son una opción, son un derecho", y que cada gesto representa una muestra de identidad, resiliencia y pertenencia comunitaria. Cano denunció la marginación que todavía sufre la comunidad sorda en múltiples espacios: desde la infancia privada de educación en su lengua natural, hasta personas mayores aisladas por falta de poyos accesibles, pasando por jóvenes con dificultades de acceso al empleo o mujeres sordas que no denuncian la violencia por miedo a no ser entendidas.
"El manifiesto habla claro: sin lenguas de signos no hay igualdad", señaló con firmeza. También pidió voluntad política, inversión suficiente y cumplimiento efectivo de los derechos reconocidos por la ley. "No hay excusas válidas para relegar la lengua de signos. Es parte de la riqueza lingüística y cultural de España, y debe ser protegida y visibilizada como tal", añadió.
El presidente de Asome, Joaquín Utrera, fue el encargado de cerrar el acto. Agradeció la asistencia de la consejera y el respaldo institucional recibido. "Es muy importante que haya venido hoy la consejera de Bienestar Social, que siempre nos apoya. Gracias a ella seguimos avanzando y mejorando", expresó. Utrera tuvo palabras de agradecimiento también para los trabajadores de la asociación "que luchan cada día", y para la Junta Directiva y las personas voluntarias que hacen posible la labor diaria de Asome.
Finalmente, tomó la palabra la consejera de Políticas Sociales y Salud Pública, Randa Mohamed, quien destacó el papel de las asociaciones como Asome en el proceso de inclusión y reconocimiento social de las personas sordas. "Se que tenéis por delante un trabajo muy largo y difícil, pero poco a poco vamos eliminando barreras", dijo.
Randa Mohamed subrayó el compromiso de la administración pública con este tipo de iniciativas y reconoció que aún persisten desigualdades de acceso en sanidad, educación, empleo y participación. "Sabemos que las barreras existen, pero también sabemos que es posible derribarlas trabajando de la mano", concluyó.
En sus palabras finales, la consejera elogió la labor de Asome como puente entre la comunidad sorda y los servicios públicos, destacando que "acerca a las personas con discapacidad auditiva a la ciudadanía, y eso es fundamental para garantizar la igualdad de oportunidades".
El acto concluyó con un aplauso en lengua de signos por parte de los asistentes. La jornada dejó claro que el Día de la Lengua de Signos no es una celebración simbólica: es un recordatorio de que la lucha por la igualdad lingüística y social sigue más vigente que nunca.
Y es que, como se repitió en varias ocasiones durante el acto: "las lenguas de signos nos hacen más fuertes, más fuertes, más libres y más iguales. Y esa fuerza es imparable".








