Águeda Saavedra, una promesa del flamenco hecha realidad

La bailaora malagueña se estrena en las tablas de Melilla con la tercer edición de la Muestra Flamenca | El espectáculo comenzará a las 22:00 horas en la Peña Solera Flamenca

Águeda Saavedra es el nombre de una bailaora que resuena cada vez más en el mundillo del flamenco. La joven originaria de Nerja comenzó su andadura en este arte con tan solo tres años. A los ocho, ingresó en el Conservatorio Profesional de Málaga para cursar estudios de Danza Española y Flamenco. 

Al cumplir los quince años, la artista dio el salto a Madrid, etapa que cerró con un expediente brillante en el marco del Conservatorio Profesional de Danza Carmen Amaya. En la capital fue, más tarde, galardonada con el Primer Premio del Tablao Villa Rosa. De hecho, su primera vez sobre las tablas fue en este histórico escenario. Su proyección profesional empezaba así a traspasar las fronteras nacionales. 

Participó como artista invitada en el espectáculo “Simbiosis”, de Adrián Santana, en el Festival de Jerez; en 2021, fue nombrada Artista Revelación por su papel en el espectáculo “¡Sí, quiero!” de la compañía Mercedes de Córdoba. Un año más tarde, recibía el Premio Artista Revelación del XXVI Festival de Jerez, y el Premio Venencia Flamenca en el Festival Flamenco de La Mistela en Los Palacios y Villafranca (Sevilla).

A lo largo de su carrera y con tan solo treinta años de edad, ha trabajado en compañías referentes junto a profesionales del flamenco como Daniel Doña, Manuel Liñán, Marcos Flores o Jesús Carmona. Ha sido también solista del Ballet Flamenco de Andalucía bajo la dirección de Úrsula López. Ahora, la bailaora nerjeña aterriza por primera vez en Melilla para deleitar al público de la III Muestra Flamenca de la ciudad.

El lugar escogido para su actuación es la Peña Solera Flamenca, en la C/ Músico Granados 5, y comenzará sobre las 22:00 horas del sábado 23 de mayo. Confiesa que, poco después de su llegada a Madrid, empezó a ser consciente del salto que suponía para su trayectoria pasar de las escuelas a las compañías. Con su mayoría de edad no paró de trabajar: estaba en los tablaos a diario y se embarcó en aventuras internacionales como un viaje a Japón.

Era territorio conocido, puesto que Saavedra maneja el arte del baile flamenco casi desde que nació. Ha pisado las tablas andaluzas en Córdoba o en Sevilla. Desde 2022 participa en festivales de todo el ámbito nacional pero, de alguna manera, ya es más en solitario. El próximo estreno será en la XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla con Juan Tomás de la Molía bajo la dirección de Manuel Liñán, y formará parte también del espectáculo de Alfonso Losa el 2 de octubre en el Lope de Vega.

Ahora, con perspectiva, mira hacia atrás y piensa: “¿Qué de cosas he hecho?”. Y la pregunta no es solo qué, sino con quién. Se siente bien acompañada y muy afortunada por poder desenvolverse junto a auténticos artistas. Recuerda su primera audición en el Conservatorio para un proyecto de Manuel Liñán y Daniel Doña. Saavedra figuró como bailaora en las listas finales. Después, todo ha ido rodado.

“Ha ido pasando todo de manera muy natural”. La artista ha tratado de estar preparada para todo lo que fuese viniendo. Han sido “muchos años de estudio y muchos años de trabajo”, y con perseverancia y sacrificio, ha ido superando cada nuevo desafío. Con siete años iba en coche todos los días desde Nerja hasta Málaga capital para asistir a sus lecciones de danza. “No me arrepiento de nada y lo volvería hacer”, asegura. 

De nuevo, Saavedra repite que los nervios llegaron cuando se inició en el mundo de las compañías profesionales y vio que el asunto se volvía más serio. Lo afrontó con una gran responsabilidad. A Melilla llega junto a Antonio Cortés “El Canito” y Rubén Lara, dos artistas con los que guarda una estrecha relación. La actuación consistirá en un recital de baile “donde lo primordial es disfrutarnos los unos de los otros, darle espacio a la improvisación y que sea una cosa muy del momento”, ha subrayado la bailaora. 

Van a hacer “flamenco al uso”, no habrá hilos conductores ni una dramaturgia. Cada uno expresará sobre el escenario su propio lenguaje, sacando fuera su mundo interior, en una simbiosis que será perfecta. “Somos personas que nos conocemos, que hemos trabajado juntos, por lo que nos subimos al mismo barco y a disfrutar”. Finalmente, Águeda Saavedra piensa que su sello como artista está muy ligado a mostrar quién es en realidad.

“Cuando llevas toda la vida dedicándote a la danza, al arte, al flamenco, para mí lo primordial es defender tu verdad, siempre con el máximo respeto”. Su fin es transmitir la idiosincrasia de cada palo, y su fuerza está en su propia esencia. La joven bailaora forma parte del cartel de la III Muestra Flamenca de Melilla, y en la noche del sábado, seguro que deleitará a los melillenses que tengan el gusto de presenciar su talento. 

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