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Inicio » Sociedad

Los síntomas evidentes del mobbing: El aislamiento y la humillación de la víctima

por Redacción El Faro
11/11/2012 23:31 CET
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{jaimage crop="MR" /}El psicólogo Daniel Ventura dice que el acoso laboral “anula completamente a la persona”. El psicólogo melillense Daniel Ventura afirma que detectar, demostrar y diagnosticar el acoso laboral o mobbing es “difícil”, pero en todos los casos, salvo los que derivan en un suicidio, son “superables”. Al tratarse de un problema invisible, sale a la luz cuando la persona está “completamente anulada”, asegura. El mobbing no se diagnostica como tal, pero sí sus síntomas: el aislamiento y la humillación. A tenor de los casos que ha tratado Ventura en su labor profesional, destaca que los que llegan a su consulta presentan un “fuerte estrés laboral”, derivado de una situación conflictiva en el trabajo. Generalmente, el acoso se da entre personas de diferente rango dentro del entorno laboral, pero también entre iguales. En el primer caso, Ventura afirma que la víctima, “muy competente y cualificada para hacer su trabajo es desplazada a un puesto de inferior categoría, hace labores muy por debajo de su competencia y capacidad, tiene que hacer los trabajos que le desagradan y se ve en una situación de indefensión e incertidumbre”. En el caso de la persona acosadora, generalmente, se trata “de un jefe o un líder dentro de la empresa que se ve amenazado por una persona más cualificada y que ve que puede ascender o prosperar rápidamente. Es entonces cuando ve amenazado su propio puesto de trabajo”, explicó Ventura. Por otra parte, también algunos jefes “hacen uso de su posición de poder para doblegar la voluntad de un trabajador, con el que no congenia en un principio, y que, finalmente entre en la dinámica del resto de empleados o termine por marcharse de la empresa”. En la mayoría de los casos, “muchos no quieren denunciar porque piensan que las consecuencias de hacerlo puede ser peores”. Cuando llegan a la consulta del psicólogo, explica Ventura, la persona presenta un “estado emocional muy deteriorado”. La pauta es normalmente la misma, se crea un conflicto laboral y “el acosador intenta aislar al trabajador en cuestión encomendándole tareas que están por debajo de sus capacidades, haciéndole creer que todo lo hace mal y el siguiente paso es que también se sienta aislado de los compañeros. En ese momento, el acoso y derribo es extraordinario. La víctima empieza a creer que es un inepto y un inútil y eso lo termina trasladando a otras facetas de su vida, como la familiar”. Por ello, el primer paso es la mediación. “Intentamos sacar a la víctima del ambiente, un cambio de departamento, por ejemplo, para alejarle del acosador”. Una situación no reconocible Según explica Ventura, el acosador y el acosado no son conscientes de la situación de mobbing “porque se trata de un proceso largo que puede durar meses o años. Cuando el acosado se da cuenta de la situación está anulado, no tiene fuerzas para reaccionar, no duermen, tienen pesadillas, no quieren ir a trabajar y se dan de baja para no enfrentarse al acosador. Éste, a su vez, aprovecha esa debilidad. Es un círculo vicioso”. Por su parte, el acosador piensa “que tiene la razón, no tiene conciencia de que hace daño, siente que hace lo correcto y no se da cuenta de los sentimientos que provoca”. Pero, según este psicólogo melillense, el acosador no necesariamente repite estos comportamientos de forma sistemática. En algunos casos, son situaciones puntuales. Por ello, la mediación es la vía que mejor resultados da y la víctima puede superar el mobbing. “En el momento en el que aparta al trabajador del acosador, empieza a mejorar y a medio plazo se supera”, señala. “Lo que intentamos es hablar con la empresa, hacerle ver que hay una relación conflictiva que no le viene a la empresa y se recomienda el cambio de área o departamento”, agrega Ventura.

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