Un miembro de la Comisión Islámica de Melilla (CIM) ha denunciado ante El Faro que el presidente, el vicepresidente y el secretario general de la entidad estarían contratados, algo que, según recuerda, no ocurría con directivas anteriores. El denunciante, que prefiere no dar su nombre, reclama transparencia sobre el destino de los 230.000 euros en ayudas públicas asignados a la CIM en 2026.
Esa cantidad procede de una subvención de 110.000 euros publicada en el BOME número 6376, del 5 de mayo. A ella se suman 80.000 euros para el cementerio musulmán, que gestiona la propia CIM, y 40.000 euros del Patronato de Turismo por la gestión de la ruta de los templos, recogidos en el BOME número 6379, del 15 de mayo.
En la subvención principal, el personal se lleva la mayor parte: de los 110.000 euros, 67.500 se dedican a recursos humanos (el 61%). Esa partida cubre tres puestos a jornada completa: un coordinador general y un auxiliar administrativo, con 18.700 euros cada uno, y un peón, con 9.100 euros. A los 46.500 euros en nóminas se añaden 20.050 de Seguridad Social y 950 de IRPF.
Los medios materiales suman 25.000 euros, de los que 19.700 son para el alquiler y la adecuación del local. Otros 10.000 euros van al adecentamiento de cinco mezquitas: Azuagh, en Pista de Carros; Omar Ibn Al-Jattab, en La Cañada; Adarisa, en el Monte; Azeituna, en Reina Regente, y Annajil, en Las Palmeras. Las actividades y celebraciones reciben 5.500 euros y la asistencia en Ramadán a mayores y grupos de riesgo, 2.000.
El boletín no identifica a quienes ocupan esos puestos. Según el denunciante, el presidente, empresario del sector textil, estaría contratado a jornada completa, y el vicepresidente, profesor de árabe, a media jornada. El secretario general tendría un puesto vinculado al cementerio musulmán.
Añade que otra persona que desempeña funciones de secretaría en la CIM, y a la que vincula con CpM, contaría también con un contrato a jornada completa. Pide que todo ello se aclare públicamente y que se explique cómo se aprobaron esos contratos.
Desempleado y con capacidad, según afirma, para tareas administrativas, dice no entender los criterios seguidos. “No cuestiono el derecho de nadie a cobrar por un trabajo”, subraya, aunque considera legítimo preguntar qué funciones se realizan, cómo se seleccionó al personal y qué parte de las ayudas se destina a nóminas.
El denunciante asegura pertenecer a la Comisión Islámica desde muy joven y haber conocido a presidentes de dedicación casi exclusiva que no cobraban sueldo. A su juicio, la gestión actual muestra poca actividad reivindicativa y un trabajo insuficiente en el ámbito religioso, cultural y en la atención a los templos.
Considera que las ayudas deberían servir para fomentar la convivencia y dar a conocer la cultura y la religión islámica entre las comunidades de Melilla. Por ello pide transparencia sobre las cuentas, los contratos y las actividades de la entidad.







