Los vendedores de pescado del Mercado Central, en el barrio del Rastro, se trasladarán próximamente a la planta baja del edificio, donde la obra de los nuevos puestos está prácticamente terminada. Así lo ha explicado este sábado, 31 de octubre, la portavoz del Gobierno y consejera de Cultura, Patrimonio Cultural y del Mayor, Fadela Mohatar, tras reunirse por la mañana con los afectados.
Mohatar se ha reunido esta misma mañana con comerciantes del mercado y del Rastro para hablar de este asunto y se comentó que la primera planta, donde se encuentran ahora los pescaderos, “está muy deteriorada” y necesita una reforma integral.
Como el mercado no puede cerrarse, la Ciudad Autónoma está acometiendo los trabajos por fases. “Más nos preocupaba antes poder preparar todo el tema para desplazar abajo a todos los vendedores de pescado, porque están en unas condiciones, pues, regular”, reconoce Mohatar.
El presidente de la Asociación de Comerciantes, Empresarios y Profesionales de Melilla (Cepromel), Yamal Sel-lam, que estuvo presente en la reunión con los pescaderos, ha precisado a El Faro de Melilla que en la parte baja hay ya cuatro locales terminados y otros tres "a punto de estarlo", de modo que serán siete los vendedores que puedan bajar. Aunque no hay una fecha cerrada, Sel-lam estima que el traslado podría producirse a mediados o finales de noviembre.
Según el presidente de Cepromel, a los pescaderos les parece bien esta idea de traslado “siempre que se mantengan las condiciones que tienen y que no tengan que añadir gastos aparte”. Actualmente, explica Sel-lam, abonan solo una cuota pequeña y no pagan la luz. Según el presidente de Cepromel, queda pendiente que la CAM "haga unas consultas" a partir de la próxima semana. Supuestamente, el martes ya estaría preparada la lista de quiénes bajan y en qué condiciones.
Durante el encuentro, la consejera mostró a los vendedores los nuevos puestos y les informó tanto del traslado como de las ayudas de Proyecto Melilla (Promesa) para equipamiento, con las que pueden financiar la compra de balanzas, cuchillos o cámaras frigoríficas. Preguntado por este asunto al presidente de Cepromel, Sel-lam afirma que desconoce cuántos comerciantes podrían estar interesados en esta ayuda.
La convocatoria de estas prestaciones permanece abierta hasta el 10 de noviembre y cubre hasta el 75% de la inversión a fondo perdido, algo que Mohatar definió como “una oportunidad que no tienen que perder”. Para facilitar la solicitud, la Ciudad ha puesto a disposición de los comerciantes una persona de apoyo que les ayudará con los trámites y con la documentación que deben presentar. “Tratándose quizás a veces de personas que están un poco más distanciadas del uso de la administración, lo que hacemos es ofrecerles esa ayuda directa”, explicó la portavoz.
Además, se les ha informado de que quienes tengan alguna deuda pendiente pueden ponerse al día con solo pedir su fraccionamiento, lo que les permite optar a la ayuda. Los vendedores plantearon también dudas sobre los días en los que pueden instalarse.
Mohatar visitó también otros comercios del Rastro para informarles de la ayuda destinada a regularizar las licencias de apertura que no están actualizadas. Según explicó, en el barrio es frecuente que los negocios funcionen con licencias “que pueden ser de sus padres, de sus abuelos, del año 40 al año 50”.
Esta medida se anunció recientemente junto al vicepresidente primero y consejero de Economía, Comercio, Innovación Tecnológica, Turismo y Fomento, Miguel Marín, con motivo de la firma de la subvención con la Asociación de Comerciantes Cepromel.
Tener las licencias en regla es imprescindible para acceder a cualquiera de las ayudas que la Ciudad ha puesto en marcha para modernización, autoempleo, instalaciones u obra civil, por lo que también en este caso se ofrece personal para acompañar a los comerciantes en el proceso.








