Las obras de ampliación del campus de la Universidad de Granada (UGR) en Melilla llevan “por lo menos tres meses” totalmente paralizadas, según ha explicado el decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Tecnologías Digitales, Juan Antonio Marmolejo. La interrupción se produce después de que la empresa constructora trasladara a la Universidad de Granada que el incremento de los precios de algunos productos había provocado que los números de la obra no salieran.
La actuación, licitada por la Universidad de Granada, se encuentra actualmente pendiente de las negociaciones entre la institución académica y la empresa constructora. Marmolejo ha señalado que, según la información que maneja, ambas partes “ya han llegado a un acuerdo” y ha confiado en que los trabajos puedan reanudarse próximamente.
El responsable universitario ha indicado que la obra está suficientemente avanzada y que esperan disponer de las llaves “para octubre”, con el objetivo de poner el nuevo espacio a disposición de la Universidad. El edificio permitirá ampliar las instalaciones disponibles en el campus, donde actualmente existe falta de despachos y de espacios destinados a la biblioteca.
En cuanto a los trabajos que quedan por completar, Marmolejo ha explicado que la estructura y la albañilería ya están montadas. Las actuaciones pendientes se centran principalmente en el acondicionamiento del edificio, los saneamientos, la instalación eléctrica y el cableado, así como la colocación de la solería.
También está prevista la renovación del aspecto exterior del edificio antiguo mediante una capa de pintura, con el objetivo de que su imagen sea similar a la del aulario existente. Posteriormente se contempla una reurbanización de todo el campus universitario, incluida en la licitación, aunque el decano considera que esta parte podría desarrollarse de forma más lenta.
La prioridad es completar el edificio que permitirá disponer de nuevos espacios para la actividad universitaria. Marmolejo espera que el aulario pueda convertirse en una realidad durante el próximo curso académico, una vez se reanuden los trabajos y finalice la actuación.
Avance en obras
Uno de los puntos centrales dentro del proyecto ‘Melilla Universitaria’ es el denominado local 33 en la Estación Marítima. El consejero de Fomento Universitario e Investigación, Jesús Romero Imbroda, ha expresado que la intención es que tenga un uso fundamentalmente académico, para la actividad universitaria, y que no se convierta en un lugar destinado solo a despachos.
Por otro lado, la transformación del antiguo edificio de Correos sigue en marcha, aunque no se conoce con exactitud cuándo estará disponible. El espacio será destinado a aulas, despachos y otras zonas que aprovecharán los estudiantes del campus de la UGR.
Los aspectos técnicos de la obra corresponden a la Consejería de Fomento, mientras que desde el ámbito universitario aseguran que se mantiene el seguimiento de la actuación. En octubre, se podrá valorar la situación real y determinar qué medidas pueden adoptarse en caso de que se produzca algún retraso, ha explicado Romero Imbroda.
Asimismo, todavía no hay novedades sobre la residencia de estudiantes, que depende de otras consejerías. La previsión era que estuviera a punto para el inicio del nuevo curso académico, aunque por el momento no se conoce cuándo podrá estar disponible. Esta infraestructura se plantea en un contexto de crecimiento de la actividad universitaria y de aumento del número de estudiantes de nuevo ingreso.
Nuevas titulaciones
El incremento en el número de estudiantes de nuevo ingreso se ha dado especialmente en la facultad dirigida por Marmolejo. El pasado año se registraron cerca de cien estudiantes nuevos, mientras que este curso la cifra se aproxima ya a los 200, aunque el periodo de matrícula todavía permanece abierto.
El decano ha precisado que todavía quedan tres plazos de matrícula, además del correspondiente a los titulados, por lo que los datos definitivos del conjunto del campus todavía no están cerrados. Por este motivo, la Universidad trabaja todavía con cifras provisionales antes de ofrecer una imagen definitiva de la evolución de estudiantes en las distintas disciplinas y en las nuevas titulaciones.
Marmolejo ha indicado que algunos de sus colegas sí detectaron bajas de matrícula relacionadas con lo ocurrido en Ceuta, aunque los títulos afectados cuentan con suficiente demanda y las plazas que quedaron disponibles fueron ocupadas por nuevos estudiantes.
En el caso de su facultad, la evolución ha sido diferente y la cifra de nuevos alumnos prácticamente duplica la del curso anterior. “No podemos estar más contentos”, ha afirmado el decano, que considera que estos datos reflejan el interés por las titulaciones que se ofrecen en el campus melillense.
La previsión es que, una vez finalicen todos los procesos de matriculación, se pueda conocer con mayor precisión el crecimiento del número de estudiantes y el impacto de las nuevas disciplinas. Por ahora, los datos iniciales son considerados satisfactorios por la facultad.








