El presidente del Patronato de Turismo de Melilla, Miguel Marín, ha defendido en una entrevista con el medio Expreso que el reto turístico de la ciudad no está en fidelizar al visitante, sino en lograr que dé el primer paso. "Es mucho más difícil convencer a alguien para que venga por primera vez a Melilla que convencerle para que vuelva", ha declarado el también vicepresidente primero del Gobierno melillense.
Marín, que ocupa además la consejería de Economía, Comercio, Innovación Tecnológica, Turismo y Fomento, ha señalado que la imagen exterior de Melilla ha estado durante demasiado tiempo vinculada casi en exclusiva a la frontera y a las noticias sobre inmigración, mientras que quien visita la ciudad "descubre una ciudad completamente diferente a la que había imaginado". En este sentido, ha recordado que Melilla alberga el segundo conjunto de arquitectura modernista más importante de España, solo por detrás de Barcelona.
Preguntado por la percepción de inseguridad derivada de la reciente crisis vivida en Ceuta y de las informaciones en torno a Marruecos, el presidente del Patronato ha sido tajante. "Melilla es una ciudad segura y se puede venir con total tranquilidad". Ha insistido en que la condición fronteriza de la ciudad no debe entenderse únicamente como una dificultad, sino también como una de sus singularidades como punto de encuentro entre Europa y el norte de África.
En materia de estrategia turística, Marín ha subrayado el papel de los bonos turísticos, en vigor desde octubre de 2023, que según sus datos han atraído ya a más de 85.000 personas que "probablemente no habrían elegido Melilla sin ese incentivo". El dirigente ha defendido que no se trata de una simple subvención al viaje, sino de "una inversión en actividad económica" que revierte en hoteles, restaurantes, comercios y empresas turísticas de la ciudad.
No obstante, ha reconocido que los bonos "no pueden solucionar por sí solos el problema de la conectividad" y ha reclamado más frecuencias, destinos directos y precios competitivos, además de infraestructuras aeroportuarias que permitan operar con aeronaves de mayor capacidad. Ha extendido esta demanda al transporte marítimo, al que atribuye una dimensión de "cohesión territorial e igualdad" con el resto de España, más allá de criterios de rentabilidad empresarial.
Sobre la diversificación de la oferta, Marín ha apostado por potenciar el turismo azul (actividades náuticas, buceo) y de naturaleza, así como por avanzar en el mercado de cruceros. En este último ámbito, ha aclarado que Melilla no pretende competir en volumen con los grandes puertos del Mediterráneo, sino ofrecer "un destino singular y manejable" que permita conocer su patrimonio en pocas horas.








