La Novena de la Virgen de la Victoria concluye en la tarde del lunes con el noveno y último día de cultos solemnes, en vísperas de la jornada más importante para la Congregación. Del 30 de agosto al 7 de septiembre, los melillenses han podido disfrutar de momentos a solas y en comunidad con la patrona de la ciudad, en un calendario que ha sido pensado para amparar y proteger a niños y jóvenes entre otros colectivos.
Igualmente, se ha dado la oportunidad de renovar votos matrimoniales a las parejas, o de recibir el sacramento de la unción de enfermos a quienes lo han deseado. El octavo día de Novena estuvo dedicado a las parroquias locales, que entregaron una ofrenda floral como es tradición a la Virgen. El vicario episcopal Eduardo Resa bendijo una cruz parroquial y dos ciriales que estarán presentes en la salida del 8 de septiembre.
Se reconoció, además, la implicación de tres devotos melillenses que participan activamente en la vida parroquial de la ciudad: Luis Legido, Pilar Illázquez y Teresa Nogales. El 7 de septiembre acoge el lema “Nuestra Señora de la Victoria, Virgen del Silencio, Madre de Melilla”.
En el mismo horario que el resto de días, a las 19:30 horas será la Exposición del Santísimo, a las 20:00 horas el Rezo del Santo Rosario y a las 20:30 horas la Eucaristía, a cargo esta vez del grupo joven de la Real y Franciscana Congregación de Nuestra Señora de la Victoria.
La intención de este último día de Novena es imponer medallas a los nuevos congregantes, y entregar nombramientos o condecoraciones como dicta el protocolo. Se espera que asistan autoridades civiles y militares de la Ciudad Autónoma, así como los hermanos mayores de otras cofradías de Pasión y Gloria, dado que hoy se celebra también el Día de la Congregación.
Fin de la Novena y actos del día 8
Para el martes, jornada festiva en la ciudad, está prevista la Función Solemne a las 12:00 horas y la Procesión de Alabanzas a las 19:00 horas. Lo que tiene de especial esta Función es que es “única y exclusivamente para ella, para la patrona”.
La música está en manos de la Asociación Banda de Música, Orquesta Sinfónica y Coro “Ciudad de Melilla” (Asbanor). Del mismo modo, la participación de la ciudad en su conjunto será notable: acude la Asamblea de Melilla, miembros del Gobierno y de la Delegación del Gobierno, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, la Comandancia General, casas regionales y demás entidades locales. Nadie quiere perderse la cita crucial.
Suelen asistir miembros de otras comunidades; en este sentido, desde la Congregación recuerdan que, independientemente de la fe que se profese, la Virgen de la Victoria es la patrona de todos los melillenses. La devoción es inmensurable: los vecinos se echan a la calle para seguir a su Virgen, y todos los años se ven muchas flamencas en la Procesión de Alabanzas. Habrá sorpresas: petaladas y una ofrenda del ‘Ballet Colores’ de Merche Hurtado.
Se estima que el recorrido durará unas dos horas: desde el Sagrado Corazón, atraviesan la calle López Moreno en dirección a la Comandancia, donde habrá una petalada, y bajan por el Parque Hernández hacia la Plaza de España. Cruzan la Avenida Juan Carlos I, y regresan de nuevo por López Moreno, donde tomará las riendas el ballet con otra petalada. Los balcones ya están preparados para la ocasión, y en la Congregación ultiman todos los detalles para este día grande.
La Patrona Coronada y Alcaldesa Honoraria Perpetua irá acompañada con honores por el Grupo de Regulares de Melilla nº 52 y la Nuba, la banda musical tradicional de la sección. Son los hermanos mayores honorarios de la Congregación y por ello desfilan junto al trono. Asbanor abrirá el numeroso cortejo, y la Nuba lo cerrará. Por otro lado, la Guardia Civil es “la escolta del guion”.
Representantes de todas las Juntas de Gobierno locales formarán parte del cortejo. Habrá seis ciriales, y todos los enseres litúrgicos estarán cubiertos durante la procesión. Finalmente, cabe destacar que, en 2026, la Virgen de la Victoria estrenará trono. Es plateado, concretamente metálico abrillantado, más ligero que el anterior y obra del orfebre cordobés Pedro Angulo. Ahora ronda los 500 kilos, 300 menos que el anterior de madera.
Reproduce la fachada de la iglesia de la Purísima Concepción al completo en el arco de la campana. La peana es de carrete y aérea para garantizar la estabilidad, y lleva un revestimiento antihumedad. Iluminado por velas, la candelería tiene cuatro arbotantes de siete brazos. Se ha incorporado una capilla en la que se conserva una reliquia de San Francisco y los escudos de España, Melilla y Regulares 52.
La Consejería de Cultura ha contribuido a su elaboración. El presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda, invitó en su última visita al Sagrado Corazón a los melillenses a sumarse a la procesión. “Bien sea detrás de la Virgen o en la misma acera, pero que acompañemos a la Patrona, que siempre ha ayudado a Melilla y siempre nos ha protegido”, expresó.
El cambio ha sido motivado por el deterioro del anterior tras años de uso. La intención es que el nuevo tenga varias décadas por delante. Se requerirán 60 portadores para la salida del 8 de septiembre. No es la única novedad: el recorrido propuesto, en sentido inverso al habitual, es el mismo que se llevó a cabo en la procesión extraordinaria del 75 aniversario de la Congregación. Esta decisión ha sido tomada para complacer al vicario episcopal, quien mostró un especial agrado por el itinerario, por su despedida próxima de la ciudad.
Asimismo, el Arbotante de Honor del trono luce un lazo negro y blanco como símbolo de recuerdo, apoyo y oración a los hermanos caballas, que siguen atravesando momentos difíciles, según ha explicado la Congregación. Estará junto a la Virgen durante la salida procesional. “Desde Melilla queremos poner a Ceuta bajo el amparo de Nuestra Señora de África, Patrona de la ciudad hermana, y Nuestra Señora de la Victoria, Patrona de Melilla”. Les piden “serenidad, concordia, esperanza y la recuperación de la calma y la convivencia”.
Y lanzan este mensaje: “Dos ciudades, dos Patronas y un mismo corazón puesto a los pies de María”. Con el fin de la Novena, falta tan solo un día para que los melillenses se entreguen a la Virgen de la Victoria. Un broche de oro perfecto a las fiestas patronales.








