Antes de las 20 horas, la Caseta Oficial comenzaba a transformarse. El ambiente de la Feria adquiría un aire diferente y, por unas horas, los protagonistas dejaban de ser los adultos para ceder todo el espacio a los más pequeños. Dentro de la programación de esta semana de Feria, llegaba este domingo una de las citas más esperadas por el público infantil: la actuación de CantaJuego.
Niños de todas las edades se dieron cita en la Feria de Melilla acompañados por sus padres y familiares, dispuestos a disfrutar de una tarde marcada por la música, el baile y, sobre todo, la diversión. Desde antes de que comenzara el espectáculo, el recinto, que fue acondicionado con 500 sillas, se fue llenando de pequeños que esperaban con impaciencia el momento de ver sobre el escenario a uno de los proyectos infantiles más reconocidos.
CantaJuego nació en 2004 como una propuesta pedagógico-musical basada en las canciones populares infantiles, el movimiento y la expresión corporal. Desde entonces, el proyecto ha ido construyendo un vínculo especial con varias generaciones de niños, convirtiendo sus canciones y personajes en parte del imaginario infantil. Más de dos décadas después de su nacimiento, esa conexión volvió a hacerse evidente en la Caseta Oficial, donde muchos de los padres que acompañaban a sus hijos también reconocían melodías que forman parte de sus propios recuerdos.
La Feria se vistió también de color. Algunos de los asistentes llegaron ataviados de flamencos y flamencas, mientras que otros optaron por el vaquero y el rojo, imitando la característica imagen del grupo. Una estampa que anticipaba una tarde en la que pequeños y mayores estaban llamados a compartir escenario, canciones y bailes. Con el comienzo de la actuación, la Caseta Oficial se convirtió en una auténtica pista de baile. Las primeras canciones hicieron que los pequeños abandonaran rápidamente sus asientos para ponerse a bailar, saltar y seguir cada una de las coreografías.
Burrito Pepe y Cocodrilo fueron dos de los personajes que acompañaron al grupo durante el espectáculo, sumándose a una puesta en escena pensada para mantener la atención y la participación constante de los niños. A lo largo de la tarde fueron sonando algunos de los grandes clásicos de CantaJuego, como "Cocodrilo se metió en la cueva", "Pin Pon es un muñeco", "Sol, solecito", "Tengo una casita que es así y así" o "Una mané". Cada canción suponía una nueva oportunidad para cantar, hacer gestos, dar saltos y repetir las coreografías que se proponían desde el escenario.
Los pequeños no dejaron de moverse. Saltos, cantos, piruetas y bailes se sucedieron mientras seguían las indicaciones del grupo y de sus personajes. La música consiguió que la Caseta Oficial se llenara de movimiento, con niños que coreaban las canciones, imitaban los gestos y seguían las coreografías con entusiasmo. Pero la propuesta fue más allá de la música y el baile. El espectáculo también reservó un espacio para hablar de las emociones y ayudar a los más pequeños a reconocer sentimientos como la alegría, la tristeza, el miedo o el enfado. Todo ello se hizo a través del juego y de una puesta en escena cercana, convirtiendo la diversión en una forma más de aprender y expresarse.
Y si los niños fueron los grandes protagonistas, los adultos tampoco quisieron quedarse al margen. Muchos padres y madres se dejaron contagiar por la energía de sus hijos y terminaron cantando, dando palmas y siguiendo las coreografías. Así, la Caseta Oficial vivió una tarde diferente dentro de la Feria de Melilla. Durante unas horas, el bullicio de los más pequeños se convirtió en la banda sonora de la jornada y CantaJuego consiguió reunir a varias generaciones en torno a canciones conocidas, personajes entrañables y muchas ganas de pasarlo bien.








