La prensa de Marruecos ha advertido este fin de semana de que una eventual visita del rey Felipe VI a Ceuta y Melilla, anunciada por el Gobierno para las próximas semanas, podría desatar "una auténtica crisis diplomática" entre Rabat y Madrid. El aviso llega mientras la Moncloa ultima los preparativos del viaje con una delegación reducida, sin Pedro Sánchez, para evitar un nuevo choque con el país vecino, según recoge Infobae.
El analista político Sammir Bennis, que también colabora en medios españoles vinculados al lobby marroquí, firma en el diario digital Medias24 una columna en la que alerta del riesgo que supondría el desplazamiento del monarca español. A su juicio, la iniciativa alteraría un equilibrio tácito mantenido durante años entre ambos países y podría transformar las tensiones actuales en una grave crisis diplomática.
Bennis sostiene que, si España desea contribuir a la desescalada y evitar que las tensiones se conviertan en un conflicto abierto entre los dos gobiernos, la visita no debería producirse. Advierte de que podría provocar una reacción particularmente fuerte por parte de Rabat, y no descarta que el rey Mohammed VI vuelva a llamar a consultas a su embajador en Madrid.
El anuncio del viaje lo hizo el propio Pedro Sánchez el pasado 3 de septiembre, durante su comparecencia en el Congreso de los Diputados para explicar la gestión de la crisis migratoria de Ceuta. El presidente situó la llegada del Rey "en las próximas semanas" y afirmó que la visita transmitirá el compromiso absoluto del Estado con ambas ciudades autónomas. Sería el primer viaje oficial de Felipe VI a Ceuta y Melilla desde su proclamación como jefe del Estado.
El precedente pesa sobre los preparativos. La última vez que un rey español visitó Ceuta fue en 2007, cuando Juan Carlos I viajó hasta la ciudad y desató una crisis diplomática con Marruecos que se prolongó durante todo un año. Rabat calificó entonces el desplazamiento de "paso contraproducente" y de "acto nostálgico de una era sombría y superada". Desde entonces no se había vuelto a organizar una visita real a las dos ciudades autónomas.
Consciente de ese antecedente, la Moncloa trabaja ahora en el diseño del viaje como una operación de alta precisión diplomática, según ha adelantado La Razón. Lo más probable es que Sánchez no acompañe al Rey y que la representación del Ejecutivo recaiga en un ministro o un secretario de Estado, un esquema similar al de 2007, cuando los entonces reyes Juan Carlos I y Sofía visitaron Ceuta y Melilla sin la presencia del presidente del Gobierno.
Fuentes gubernamentales citadas por ese diario insisten en que Ceuta y Melilla son territorio nacional y descartan que el viaje vaya a deteriorar las relaciones bilaterales con Rabat. Sin embargo, fuentes de los servicios de seguridad del Estado consultadas por La Razón advierten de la extrema sensibilidad de la visita, en un contexto marcado por la invasión del 30 y 31 de julio, cuando decenas de miles de personas entraron de forma irregular en Ceuta, y por la cercanía de las elecciones legislativas.
El Gobierno no ha precisado todavía fecha ni itinerario concretos del desplazamiento real, que se produciría casi dos décadas después de la última visita de un monarca español a las dos ciudades autónomas.








