El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha confirmado este jueves, durante su comparecencia ante el pleno del Congreso de los Diputados para dar explicaciones sobre la crisis migratoria de Ceuta, que el Rey Felipe VI visitará Ceuta y Melilla "en las próximas semanas". Según ha explicado, esta visita transmitirá "el compromiso absoluto del Estado" con las dos ciudades autónomas.
Se trata del primer viaje oficial de Felipe VI a Ceuta y Melilla desde su proclamación como jefe del Estado. La última visita real a las dos ciudades la realizó su padre, el rey Juan Carlos I, hace casi 20 años, un viaje que en su momento provocó una crisis diplomática con Marruecos y que durante dos décadas no había tenido continuidad con un desplazamiento equivalente del actual monarca.
El anuncio llega en un momento de máxima tensión entre España y Marruecos por la crisis migratoria abierta a finales de julio, lo que otorga a la futura visita real un carácter simbólico añadido, más allá del protocolo institucional habitual de este tipo de desplazamientos. La comparecencia de este jueves es, de hecho, la primera que Sánchez realiza ante el Congreso desde que, a finales de julio, decenas de miles de personas migrantes entraran de forma irregular en Ceuta, y el anuncio sobre el Rey ha servido de arranque simbólico a una intervención marcada por la necesidad de dar explicaciones sobre la gestión de aquellos días.
Sánchez ha iniciado su intervención en el Congreso con una defensa histórica de la españolidad de Ceuta y Melilla. El presidente ha recordado que las esculturas de los leones que flanquean la entrada del Congreso fueron fundidas en 1865 a partir de cañones capturados a las tropas marroquíes durante la llamada guerra de África, para conmemorar la firma del tratado de Wad-Ras, que puso fin a aquel conflicto y consolidó "a perpetuidad" la soberanía española sobre las dos ciudades.
"Desde hace siglos estas ciudades son españolas y desde aquel tratado lo son por acuerdo diplomático, y les aseguro que, por parte del Gobierno de España, van a seguir siendo así hasta el final de los tiempos", ha zanjado el presidente. Sánchez ha añadido que comparecía pensando en los "momentos difíciles" que atraviesan los ceutíes y en los 141 migrantes que murieron en el mar, y ha agradecido su labor a los miles de funcionarios públicos que trabajan en la ciudad, un pasaje de su intervención que le ha granjeado el primer aplauso de la bancada socialista.
"No hay pruebas"
En otro momento de su intervención, el presidente ha vuelto a insistir en que "no hay pruebas" de que la entrada masiva de migrantes en Ceuta el pasado 30 de julio fuera "diseñada o ejecutada" por las autoridades marroquíes. Sánchez ha señalado que si el Gobierno dispusiera de pruebas "sólidas" actuaría "en consecuencia, con total contundencia, como exige la situación".
"Este Gobierno no tiene miedo a enfrentarse a otros poderes extranjeros cuando así la situación lo ha requerido", ha ahondado el presidente, que ha recordado en ese punto la guerra de Irak, a la que España llegó a participar en lo que ha calificado como "una guerra ilegal con pruebas falsas".
La insistencia de Sánchez en la falta de pruebas contra Marruecos convive, sin embargo, con la petición de explicaciones que el propio presidente ha dirigido a los servicios de información del Estado, en un ejercicio de distinción entre lo que atañe a las autoridades marroquíes y lo que corresponde depurar dentro de la propia estructura española. Sánchez ha anunciado que pedirá cuentas sobre por qué los agentes del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (Cenif) de la Policía Nacional no compartieron con sus superiores el contenido de un informe encargado por la Audiencia Nacional, conocido apenas horas antes de la comparecencia.
Ese informe, elaborado a petición de la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón, quien solicitó a los agentes que no lo compartieran con sus superiores, describe lo ocurrido los días 30 y 31 de julio en Ceuta como una entrada masiva de personas "planificada" y en ningún caso "espontánea", en la que habrían participado agentes de las fuerzas de seguridad de Marruecos. En aquella entrada masiva participaron unas 72.000 personas. Sánchez ha defendido el papel del Cenif, que ha descrito como un centro que elabora, en la mayoría de los casos, notas informativas como las que circularon internamente en los días previos a la entrada masiva.
"Por qué el Cenif no remitió a ningún superior estas notas, por qué no se compartió con sus superiores y con el Gobierno de España el contenido de un informe que le había encargado una jueza y que tiene potenciales implicaciones para la seguridad del Estado", ha censurado Sánchez, que ha defendido que todo esto "tendrá que explicarse".
El presidente ha cerrado su intervención sobre las relaciones con Marruecos confirmando que el Ejecutivo convocó el pasado 21 de agosto a la embajadora marroquí en España, Karima Benyaich, por las declaraciones que ha calificado de "inaceptables" de dos ministros de su país sobre Ceuta y Melilla. Sánchez se ha referido en concreto a las palabras del ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, y del ministro de Asuntos Islámicos, Ahmed Toufiq, quienes en las últimas semanas habían reivindicado la soberanía o la liberación de Ceuta y Melilla. El Gobierno ha rechazado tajantemente esas declaraciones.
La confirmación de la convocatoria a la embajadora llega después de que, el pasado 28 de agosto, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, respondiera en el Congreso a las críticas de la oposición sobre la supuesta "debilidad" del Gobierno frente a Marruecos. Albares aseguró entonces que las "convocatorias de embajadores raramente se hacen públicas", sin aclarar en ese momento si esta convocatoria concreta se había producido. Ha sido el propio Sánchez, ya en esta comparecencia, quien ha confirmado finalmente que aquella convocatoria a la embajadora sí tuvo lugar.








