Sarapín regresará a la Feria de Melilla para volver a abrir su maleta de ilusión en el interior de la Caseta Infantil. El famoso payaso melillense ofrecerá dos funciones, el martes y el sábado, ambas a las 21:30 horas, en un espacio pensado para que los más pequeños, acompañados también por los adultos, puedan entrar de lleno en un universo de magia, participación y humor familiar. Será una nueva oportunidad para encontrarse con un personaje que, después de 24 años de trayectoria, continúa formando parte del imaginario festivo de la ciudad y que vuelve a las fiestas patronales con la misma capacidad para provocar la sorpresa y convertir cualquier escenario en territorio propio.
Sarapín, personaje creado por Jesús Castejón, está acostumbrado a llevar su particular manera de entender el clown allí donde se le reclama: en la calle, en el teatro, en un rincón de un barrio, en una fiesta de cumpleaños o en cualquiera de los escenarios alternativos que forman parte de la escena melillense y nacional. En la Feria su presencia adquiere una tonalidad diferente. El recinto ferial, con su bullicio, sus colores y su ambiente festivo, se convierte también en parte del espectáculo. No se trata de una función concebida específicamente para la Feria, explica Castejón, sino de uno de los espectáculos de fiestas que suele ofrecer, un show "familiar absolutamente", en el que la magia y la participación ocupan un lugar esencial y en el que adultos y pequeños están invitados a compartir la experiencia, como es habitual en todas sus funciones.
La propuesta parte, por tanto, de una estructura conocida, pero deja espacio suficiente para que cada encuentro con el público pueda convertirse en algo distinto. Los juegos de magia serán diferentes a los que Sarapín presentó recientemente en Zona Centro y la función incorporará referencias vinculadas a la celebración que vive Melilla estos días. El payaso suele hacer siempre una mención al contexto en el que actúa, a aquello que la ciudad está viviendo y celebrando en ese momento. En esta ocasión, la referencia será la patrona de Melilla y el ambiente de las fiestas patronales.
La Feria entra así en el espectáculo a través de pequeños elementos que Sarapín incorpora a sus juegos y que permiten reconocer, dentro de su universo de magia y humor, la celebración que se desarrolla en el exterior de la caseta. Los abanicos típicos, en este caso con la bandera de España, los claveles presentes en sus trucos y las referencias a la patrona forman parte de esos guiños con los que Jesús Castejón vincula la función al contexto de la celebración.
"Veo necesario que sepa la gente lo que se está celebrando, lo que se está festejando", explica Jesús Castejón. Es una manera de entender sus actuaciones desde la cercanía con el público y con el momento concreto en el que se producen. Por eso, cuenta el artista, suele integrar referencias a las celebraciones que tiene delante, ya sea Navidad, la Virgen del Carmen, Ramadán o, en este caso, las fiestas patronales de Melilla. No son elementos ajenos a la propuesta, sino recursos que el artista integra en su espectáculo para hacer referencia a aquello que la ciudad está celebrando y convertirlo también en materia de juego, sorpresa y humor.
Pero si hay algo que permanece en el trabajo de Sarapín independientemente del lugar es la participación. El payaso no entiende la magia como una sucesión cerrada de trucos de magia que ocurren frente a un público pasivo, sino como un diálogo abierto en el que las respuestas de quienes están delante pueden modificar el rumbo de lo que sucede. "Me gusta mucho jugar con la improvisación", señala Castejón. En ese intercambio con los niños encuentra buena parte de lo inesperado que después alimenta el humor.
La improvisación es, de hecho, uno de los territorios donde Sarapín encuentra mayor margen para la sorpresa. "Ten en cuenta que los juegos de magia se parecen mucho a eso, al diálogo con los niños", explica. Y es precisamente en ese diálogo donde aparece lo nuevo: una respuesta inesperada, una reacción, un gesto o una ocurrencia que el payaso puede recoger y transformar en parte de la función. "Entonces lo utilizo para hacer el humor en función de la respuesta que ellos van dándome", añade. La magia sucede así tanto en el juego preparado como en aquello que nadie podía haber previsto unos segundos antes. Es ahí donde el espectáculo adquiere una dimensión distinta en cada función y donde el clown encuentra una de sus herramientas fundamentales: escuchar lo que ocurre delante de él para devolverlo transformado en juego.
Regresar a la Feria tiene para Castejón, además, un significado que va más allá de volver a ocupar un espacio dentro de la programación. Son muchos años participando en las fiestas y, para él, supone un orgullo mantenerse y comprobar que el público continúa respondiendo a la llamada de Sarapín. Después de más de dos décadas, esa fidelidad todavía le sorprende en sus espectáculos. La acogida, dice Castejón, sigue pareciéndole "una maravilla".
La Caseta Infantil volverá a convertirse, durante sus dos funciones de esta Feria, en un pequeño territorio para la imaginación. Allí estarán los juegos de magia, los abanicos, los claveles, las referencias a la Patrona y, sobre todo, la conversación permanente entre Sarapín y quienes ocupen el espacio. Porque el espectáculo no termina de estar escrito hasta que comienza. Cada niño puede aportar una reacción diferente y cada reacción puede abrir una puerta inesperada al humor. Esa es una de las señas de identidad de Sarapín: regresar con una propuesta reconocible, pero dejar que el público escriba con él una parte de cada función.








